Tragedia aérea en Río de Janeiro: tres generaciones de una familia colombiana mueren en un vuelo turístico de quinceañera
Tres mujeres colombianas pertenecientes a tres generaciones de una misma familia y un piloto brasileño fallecieron tras el desplome de un helicóptero Robinson R44 en la selva del Parque Nacional de Tijuca, Río de Janeiro

Un viaje familiar organizado para celebrar los quince años de una joven colombiana finalizó en una tragedia transfronteriza tras la caída de un helicóptero turístico en la zona selvática del Parque Nacional de Tijuca, en Río de Janeiro, Brasil.
El siniestro, registrado en las inmediaciones del mirador Vista Chinesa, se cobró la vida de tres mujeres de una misma familia —que representaban tres generaciones distintas— y del piloto brasileño a cargo de la aeronave, mientras los demás integrantes del grupo familiar aguardaban su turno en el helipuerto de la ciudad.
Las víctimas colombianas fueron identificadas como Lida Rocío Cubillos, de 59 años; su hija Wendy Manrique Cubillos, de 37; y su nieta Sofía Murillo Manrique, de 17.
Junto a ellas falleció el piloto brasileño Alessandro Rocha, un experimentado aviador e instructor de vuelo ultraligero con cerca de dos décadas de trayectoria en la aviación civil.
El grupo familiar, integrado por seis personas en total, había arribado a territorio brasileño el lunes previo con la intención de recorrer los sitios emblemáticos de Río de Janeiro y las playas de Búzios, teniendo previsto regresar a Colombia el martes siguiente.
Para culminar la celebración del cumpleaños número quince de Laura, la menor del grupo, la familia contratóa través de redes sociales un vuelo panorámico de 20 minutos sobre la costa de Ipanema, la selva urbana y las formaciones montañosas de la ciudad.
Al presentarse en la pista de despegue, la empresa prestadora del servicio informó que la aeronave asignada, un helicóptero Robinson R44 con matrícula PP-MFS, contaba con una capacidad limitada para transportar únicamente al piloto y a tres pasajeros.
Esta restricción técnica obligó al grupo a dividirse en dos turnos consecutivos de abordaje.
Lida Rocío Cubillos, Wendy Manrique y Sofía Murillo tomaron la decisión de abordar el primer turno.
En el hangar de espera permanecieron Víctor Manrique —hijo de Lida y hermano de Wendy—, su esposa Daniela Castañeda y la homenajeada Laura.
Pocos minutos después del despegue, mientras la aeronave sobrevolaba el sector montañoso de Alto da Boa Vista, la tripulación experimentó una falla mecánica crítica en pleno vuelo.
Según reportes preliminares de control aéreo, el piloto logró emitir un breve mensaje por radio notificando una situación de emergencia antes de intentar un acuatizaje o maniobra de amerizaje forzoso en la zona boscosa.
La aeronave impactó violentamente contra la ladera montañosa del Parque Nacional de Tijuca y se incendiós inmediatamente tras la colisión.
El Departamento de Bomberos de Río de Janeiro desplegó un operativo de rescate compuesto por más de 40 efectivos militares, 11 vehículos de emergencia y aeronaves del Grupo de Operaciones Aéreas.
Al lograr acceso a la zona del siniestro, los equipos de socorro confirmaron el deceso instantáneo de los cuatro ocupantes, cuyos cuerpos resultaron severamente calcinados por la conflagración posterior al impacto.
Transcurridos más de 30 minutos desde la partida sin tener noticias del regreso del helicóptero, la angustia se apoderó de los familiares que aguardaban en el helipuerto.
Ante las respuestas evasivas del personal en tierra, que únicamente mencionó un posible aterriza de emergencia sin precisar detalles, Víctor Manrique consultó los portales de noticias brasileños desde su dispositivo móvil.
A través de las transmisiones en vivo y las fotografías publicadas por los medios locales sobre el incendio en Vista Chinesa, la familia en tierra confirmó la matrícula de la aeronave siniestrada y se enteró del fallecimiento de sus seres queridos.

El siniestro movilizó de inmediato a las delegaciones diplomáticas.
La Cancillería de Colombia y la cónsul general en Río de Janeiro, Diana Páez, activaron los protocolos de asistencia consular integral para brindar acompañamiento psicológico y logístico a los sobrevivientes.
Las autoridades diplomáticas coordinaron con el Instituto Médico Legal de Brasil la realización de pruebas de cotejo genético y peritajes odontológicos para la identificación formal de los restos calcinados, un procedimiento calificado por las autoridades forenses como complejo y prolongado previa autorización de repatriación.
El accidente reabrió el debate público sobre la seguridad y regulación de los servicios aéreos turísticos en Brasil, caracterizados en los últimos años por un vertiginoso incremento de vuelos panorámicos a puertas abiertas comercializados masivamente en plataformas digitales.
Tras la confirmación de la tragedia, autoridades de la alcaldía de Río de Janeiro instaron públicamente a la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) a endurecer los controles de mantenimiento, las inspecciones técnicas y la fiscalización de las compañías privadas que operan estas atracciones en el espacio aéreo urbano.
Mientras los organismos de investigación aviatoria avanzan en el peritaje de los restos del Robinson R44 para esclarecer la causa exacta de la falla mecánica, la familia sobreviviente adelanta los trámites administrativos para retornar a Colombia con los restos de sus familiares.
