Crisis hospitalaria en el Perú: Inspecciones inopinadas revelan graves fallas operativas y brechas de gestión en el sistema de salud
Una investigación del programa Panorama reveló que hospitales públicos de Lima gastan hasta 355.000 soles mensuales en el alquiler de tomógrafos y equipos de rayos X que sufren constantes fallas técnicas

El sistema de salud pública en el Perú enfrenta una crisis estructural profunda caracterizada por deficiencias administrativas, obsolescencia tecnológica, desabastecimiento de insumos básicos y fallas críticas en la gestión del gasto público.
Un reportaje de investigación realizado por el programa Periodístico Panorama, elaborado por los periodistas Karina Novoa y Juan Carlos Vera, acompañó las inspecciones inopinadas del ministro de Salud, Luis David Fernández, a dos de los principales centros hospitalarios de Lima Metropolitana: el Hospital Nacional Hipólito Unanue (ubicado en El Agustino) y el Hospital de Emergencias de Ate Vitarte.
La fiscalización in situ dejó al descubierto severas irregularidades operativas que impactan directamente en la calidad y oportunidad de la atención a miles de pacientes.
Uno de los hallazgos más críticos documentados durante el recorrido se relaciona con el uso ineficiente de los recursos destinados al equipamiento médico.
En el Hospital Hipólito Unanue y el Hospital de Ate, la comitiva constató que varios equipos de diagnóstico de alta complejidad, como tomógrafos y sistemas de rayos X, se encontraban paralizados o fuera de servicio desde hacía meses por falta de mantenimiento o gestión de repuestos.
Para suplir estas deficiencias, los establecimientos han recurrido de manera sistemática al alquiler de maquinaria a proveedores privados, alcanzando desembolsos mensuales de hasta 355.000 soles por unidad.
A pesar de estos elevados costos operativos, los equipos arrendados presentan fallas constantes y suspensiones del servicio, obligando al personal sanitario a derivar a los pacientes a centros externos o a depender de equipos portátiles de menor capacidad.

El problema presupuestario se agrava al analizar la falta de planificación en la adquisición directa de tecnología médica.
Durante la inspección, las autoridades observaron que el pago acumulado por el alquiler continuo de maquinaria durante un periodo de tres a cuatro años —monto que puede superar los 16,8 millones de soles— excede con frecuencia el costo de adquisición de equipamiento propio e infraestructuras definitivas.
Esta dinámica genera un cuestionado gasto corriente en favor de empresas privadas, en lugar de consolidar un patrimonio tecnológico propio para la red hospitalaria pública del Estado.
A las fallas en el equipamiento médico de alta tecnología se suman deficiencias severas en las áreas de servicios generales y logística interna.
En los servicios de lavandería, la escasez de ropa de cama apta para el internamiento ha llevado a los centros inspeccionados a recibir solicitudes de auxilio de otros establecimientos de salud colapsados.
En las cocinas hospitalarias, el panorama refleja un abandono administrativo alarmante: hornos e implementos industriales clave llevan más de seis meses paralizados tras ser retirados para un mantenimiento técnico que nunca se concretó.
Ante esta inacción, los propios trabajadores de cocina han tenido que financiar con sus propios recursos las reparaciones de las hornillas de gas para no paralizar la preparación de alimentos de los pacientes internados y del personal de guardia.
Asimismo, la investigación puso en evidencia deficiencias estructurales en el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (CENARES), entidad pública responsable de la compra centralizada de medicamentos e insumos médicos a nivel nacional.
La falta de interconexión digital y el uso continuado de sistemas manuales o físicos para el control de inventarios —como el uso de registros en formato Kárdex— han generado severas distorsiones en la distribución nacional de fármacos.
Se registraron casos de sobrestock injustificado en regiones del interior, como la acumulación de dosis de paracetamol proyectadas para cubrir hasta 15 años de demanda en la región Tumbes, mientras que otros centros hospitalarios de la capital sufren de desabastecimiento agudo de medicinas esenciales.
Esta falta de criterio logístico ocasiona vencimientos de lotes valorizados en decenas de millones de soles y genera un desgaste operativo innecesario en la redistribución regional.
La brecha tecnológica representa otro de los grandes cuellos de botella del Ministerio de Salud.
Cerca de la mitad de los establecimientos de salud del país carecen de conexión a internet o de sistemas de información integrados, lo que impide la implementación de la historia clínica electrónica unificada.
Esta descoordinación provoca que los pacientes deban reiniciar sus trámites e itinerarios de atención cada vez que son derivados entre distintos hospitales de la red pública, prolongando de manera innecesaria los tiempos de espera para consultas externas, procedimientos quirúrgicos y exámenes especializados.
Frente a este escenario, la estrategia institucional del Ministerio de Salud ha apostado fuertemente por la transparencia digital y la transmisión en directo de sus actividades de fiscalización mediante redes sociales.
No obstante, especialistas en gestión pública coinciden en que la exposición pública de los problemas hospitalarios resulta insuficiente si no va acompañada de reformas administrativas inmediatas, sanciones a los proveedores incumplidores y la reorganización de las jefaturas responsables de la logística y las adquisiciones.
El ministro Fernández anunció la reestructuración de la dirección ejecutiva de CENARES y la centralización progresiva de las compras de medicamentos, buscando optimizar un presupuesto nacional que supera los 1.850 millones de soles en insumos médicos.
El desafío inmediato del sector salud reside en convertir el diagnóstico mediático en soluciones estructurales concretas que devuelvan la capacidad operativa a las salas de emergencia, optimicen el gasto presupuestario y garanticen una atención digna y eficiente para la población usuaria.