Registro cosmológico y extinciones masivas en la literatura sumeria: El análisis del fragmento cuneiforme CBS10673
La tablilla paleobabilónica CBS10673, descubierta en Nipur en 1893 y analizada de forma integral en 2004 por el Instituto Oriental de Chicago, detalla la existencia y los mecanismos de extinción de cinco especies prehumanas

En el ámbito de la asiriología y la investigación de textos cuneiformes conservados en colecciones institucionales, la tablilla catalogada como CBS10673, procedente de las excavaciones realizadas en 1893 por la Universidad de Pennsylvania en la antigua ciudad de Nipur, constituye un objeto de constante reevaluación académica.
Descubierta originalmente como un fragmento paleobabilónico de arcilla y enviada al Museo Arqueológico de la Universidad de Pennsylvania (Museo Pen) en Filadelfia, la pieza permaneció clasificada de manera general durante más de seis décadas dentro de los catálogos cosmogónicos.
En 1956, el asiriólogo Samuel Noah Kramer realizó una traducción parcial del tercio superior del escrito, adscribiéndolo provisionalmente a las narrativas sumerias tradicionales sobre la creación.
No obstante, el análisis integral de los dos tercios inferiores —escritos en dos columnas estrechas con una densidad de signos inusualmente elevada— fue abordado formalmente en 2004 por un equipo de investigadores del Instituto Oriental de Chicago.
El estudio reveló que el documento no aborda la génesis de la humanidad en los términos habituales del marco mitológico mesopotámico, sino que enumera de forma sistemática cinco formas biológicas o especies que habrían precedido a la humanidad actual en un periodo denominado en sumerio como Namlugala, proporcionando para cada una de ellas descripciones anatómicas, funciones organizativas y mecanismos específicos de desaparición.
De acuerdo con las traducciones filológicas del texto, la narrativa inicia con los llamados Uul (término derivado de ul, “primordial”, y du, “dar forma”), descritos como organismos acuáticos y pétreos de entre 3 y 5 metros de longitud que se desplazaban sin extremidades inferiores y prepararon el terreno original; su extinción se atribuye a un evento donde «el cielo ardió y las aguas se convirtieron en polvo», descripción que coincide en sus elementos estructurales con la crisis ambiental registrada en el límite Permico-Triásico hace 252 millones de años, caracterizada por una severa acidificación oceánica e incrementos térmicos atmosféricos.
La segunda entidad, denominada Guneurgal (“la gran forma de huesos”), se define como una población de grandes hervíboros terrestres con estructuras óseas semejantes a «pilares de un templo», cuya desaparición se relaciona con un evento de fuego procedente del espacio exterior, análogo a las dinámicas del impacto catastrófico del límite Cretácico-Paleógeno de hace 66 millones de años.
Por su parte, la tercera especie, identificada como Ashmegar (“aquellos que establecieron la ley única”), describe organismos colectivos de menor tamaño que habitaban estructuras de tierra y cuya cognición operaba como un cuerpo único; su extinción se produjo cuando «el aliento del mundo cambió», mecanismo que guarda paralelismos con las fluctuaciones en los niveles de oxígeno atmosférico del Carbonífero tardío y la consecuente degradación de los sistemas respiratorios de los grandes artrópodos de la época.

El texto cuneiforme prosigue registrando a los Lunitakur (“los humanos cercanos de la otra tierra”), caracterizados por una marcha erguida, uso de herramientas líticas, empleo de pieles, enterramientos de fallecidos, emisión de sonidos dotados de significado y una morfología ósea caracterizada por huesos más densos y arcos superciliares marcados.
El escrito indica que convivieron con las primeras poblaciones humanas durante numerosas estaciones hasta que sufrieron una disminución demográfica gradual descrita bajo la fórmula «fueron cada vez menos hasta que el último de ellos durmió y no despertó», patrón congruente con la extinción progresiva de los neandertales tras su coexistencia con el Homo sapiens.
La quinta y última entrada describe a los Anshaga (“aquellos del cielo interior”), una entidad poseedora de conocimientos matemáticos avanzados, capacidad de comunicación a larga distancia e infraestructuras complejas, cuya destrucción fue provocada por sus propios desarrollos tecnológicos al intentar «alcanzar el fuego de los dioses»; el informe de traducción de 2004 incluyó una nota técnica donde se señalaba que los efectos descritos en la tablilla —vitrificación del terreno, contaminación hídrica y fallos reproductivos a lo largo de siete generaciones— corresponden estructuralmente a los síndromes por exposición a radiación ionizante y contaminación ambiental severa.
La gestión institucional de la pieza ha generado diversas discusiones entre investigadores independientes.
A partir de 2011, el acceso físico al fragmento CBS10673 fue restringido por el Museo Pen bajo el argumento de trabajos de conservación. En 2018, la referencia del objeto fue modificada en el catálogo electrónico de la institución junto con la de la tablilla CBS8534.
Respecto a la recepción institucional y al entorno investigativo generado tras la divulgación del texto, un integrante del equipo de traducción de 2004 declaró de manera extraoficial en 2018:
«La respuesta institucional a la visibilidad pública de la tablilla fue intimidante y resulta poco probable que nuevos estudios sobre el texto reciban apoyo académico universitario.»
A pesar de que las solicitudes formales de examen directo presentadas por especialistas entre 2015 y 2023 han sido desestimadas mediante respuestas protocolares estandarizadas, el contenido de la tablilla CBS10673 —cuyo original impreso consta en las publicaciones del museo desde 1893— continúa siendo una referencia documental clave dentro de los estudios sobre las tradiciones cosmológicas y el registro de eventos catastróficos en la historiografía del antiguo Oriente Próximo.