Marc Cucurella recuerda la decisión que marcó su juventud: dejó los estudios para perseguir su sueño de ser futbolista profesional
El conocido jugador de Barcelona, que acaba de fichar por el Real Madrid, tuvo una infancia en la que apostó por el fútbol antes que por seguir estudiando

Marc Cucurella vive uno de los momentos más importantes de su carrera. Después de proclamarse campeón del mundo con la selección española y cerrar una etapa de cuatro temporadas en el Chelsea, el defensa catalán afronta un nuevo desafío con su regreso al fútbol español tras su fichaje por el Real Madrid. Sin embargo, detrás del éxito deportivo existe una historia de esfuerzo, sacrificios familiares y decisiones tomadas desde muy joven, entre ellas la de abandonar sus estudios para centrarse por completo en el fútbol.
El lateral izquierdo, nacido en Alella (Barcelona), siempre ha mostrado un fuerte vínculo con sus raíces catalanas. Su pueblo natal, el Maresme y su familia han sido pilares fundamentales en su trayectoria, especialmente durante los años en los que tuvo que decidir entre continuar con su formación académica o dedicar todo su tiempo a una carrera deportiva que comenzaba a exigirle cada vez más.
Cucurella explicó hace años que su relación con los estudios terminó justo cuando acabó una etapa importante de su formación. Después de aprobar la selectividad, llegó incluso a matricularse para estudiar Educación Física en el Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña (INEFC), pero finalmente nunca llegó a iniciar la carrera.
“Me matriculé para realizar la carrera de Educación Física en INEFC, pero finalmente no la empecé”, explicó el futbolista al recordar aquella decisión.
Hasta ese momento, Marc había mantenido una educación bastante estable. Estudió la Educación Secundaria Obligatoria en la Escuela Bergantí de El Masnou y completó el Bachillerato en La Masia, mientras ya formaba parte de la cantera del FC Barcelona. Sin embargo, el crecimiento de su carrera deportiva hizo cada vez más complicado mantener ambas responsabilidades.
“Lo dejé porque con tantos entrenamientos y viajes era imposible compaginarlo”, reconoció.

El futbolista siempre ha destacado que en La Masia existía un seguimiento académico muy estricto y que los jugadores jóvenes recibían apoyo para no descuidar sus estudios.
“En el Barça sacar buenas notas era obligatorio. Estaban muy encima de nosotros para ayudarnos si teníamos problemas con alguna asignatura”, explicó.
A pesar de abandonar temporalmente su formación universitaria, Cucurella no considera que aquella etapa estuviera marcada por una falta de interés hacia los estudios, sino por la necesidad de tomar una decisión ante las exigencias del fútbol profesional. El deporte se convirtió en su prioridad porque era el camino que había elegido desde niño.
Su relación con el balón comenzó cuando apenas tenía cinco años. Sus padres lo apuntaron al Fútbol Sala Alella, donde empezó a desarrollar unas condiciones que con el paso del tiempo llamarían la atención de los ojeadores.
“Ya de niño me veían condiciones. Yo no era consciente de ello porque a mí lo único que me interesaba era divertirme”, recordó.
Su padre, Òscar, tuvo un papel decisivo en sus primeros pasos. Un amigo suyo le informó de que el Espanyol realizaba pruebas para jóvenes talentos en la Ciudad Deportiva de Sant Adrià, y decidió llevar a Marc para que pudiera demostrar sus capacidades.
Después de varias semanas de entrenamientos y partidos amistosos, el club decidió incorporarlo a sus categorías inferiores. A partir de ese momento comenzó un camino que le llevaría posteriormente a la cantera del FC Barcelona, donde completó su formación antes de dar el salto al fútbol profesional.
Durante esos años, la familia tuvo que realizar numerosos sacrificios para acompañar su evolución. Su madre, Patricia, era una de las personas encargadas de llevarlo diariamente a entrenar a la Ciudad Deportiva. Mientras Marc trabajaba en el campo, sus hermanos pequeños, Lucas e Inés, lo acompañaban y esperaban haciendo sus deberes en el bar de las instalaciones.
Aquella etapa familiar fue clave para que el joven futbolista pudiera perseguir su sueño. Cucurella siempre ha reconocido que el apoyo de sus padres fue fundamental para superar los momentos más exigentes de su formación.
Ahora, después de consolidarse como uno de los laterales más reconocidos del fútbol internacional, el catalán regresa a España tras una etapa en Inglaterra que le permitió crecer tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Antes de iniciar su nueva aventura en el Real Madrid, Cucurella quiso despedirse del Chelsea con un emotivo mensaje dirigido a la afición del conjunto londinense. A través de sus redes sociales recordó los cuatro años vividos en el club y agradeció el apoyo recibido desde su llegada.
“Llegué aquí siendo un chico joven, con el sueño de ganar muchos trofeos y jugar la Champions League. Tuvimos un comienzo difícil, pero con trabajo y esfuerzo pudimos resolverlo”, afirmó.
El defensa reconoció que Londres se convirtió en una parte importante de su vida y que abandonaba el Chelsea convertido en una persona diferente a la que llegó.
“Hoy puedo decir honestamente que Londres siempre será mi casa y vosotros siempre seréis parte de mi historia. No olvidaré las noches mágicas, los títulos que he ganado y todo el amor que me habéis mostrado. Ahora dejo el club siendo un hombre”, expresó.
También tuvo palabras de agradecimiento para sus entrenadores, compañeros y trabajadores del club, especialmente para quienes forman parte de la ciudad deportiva de Cobham, donde aseguró sentirse como en casa desde el primer día.
Con su llegada al Real Madrid, Cucurella abre una nueva etapa en una carrera marcada por la constancia y la capacidad de sacrificio. Aunque de joven tuvo que aparcar sus estudios para dedicarse al fútbol, el jugador nunca ha olvidado la importancia de la formación y del esfuerzo que hubo detrás de cada paso hasta convertirse en campeón del mundo.
Su historia refleja el camino de muchos deportistas que deben tomar decisiones difíciles durante su adolescencia, pero también muestra la importancia del apoyo familiar y de la determinación para alcanzar un objetivo que comenzó como un simple juego de niño en las calles de Alella y terminó convirtiéndose en una carrera al más alto nivel mundial.
