Carmen abandona First Dates visiblemente molesta tras el rechazo de su cita: “Chao, pescao”, el inesperado final que dejó a David sin respuesta
En cuanto conoció a David, Carmen fantaseó con una posible relación. Mientras, él no sabía cómo decirle que no le atraía nada

La última entrega de First Dates volvió a demostrar que, por mucha ilusión con la que lleguen los participantes al restaurante de Carlos Sobera, la química no siempre surge en ambos sentidos.
En esta ocasión, la protagonista fue Carmen, una periodista cordobesa de 49 años que acudió al programa convencida de que podía encontrar a un hombre con quien iniciar una relación seria.
Sin embargo, la velada terminó convirtiéndose en una de las citas más tensas de la temporada, culminando con una despedida cargada de reproches y una frase que no tardó en hacerse viral: “Chao, pescao”.
Desde su presentación, Carmen dejó claro que era una mujer con una personalidad arrolladora. Se definió como una periodista conocida “en el mundo entero”, aseguró tener “un arte que no veas” y confesó que seguía creyendo firmemente en el amor.
Su objetivo era encontrar a un hombre con los pies en la tierra, seguro de sí mismo y dispuesto a construir una relación estable.
Para intentar cumplir ese deseo, el equipo del programa la emparejó con David, un camarero de 48 años residente en Tarragona y con raíces andaluzas. Él se describió como una persona trabajadora, cercana y tranquila, asegurando además que, aunque había atravesado momentos complicados en su vida, nunca había perdido la confianza en volver a enamorarse.
Nada más verlo entrar, Carmen sintió que David encajaba perfectamente con el hombre que había imaginado.
Su aspecto físico, especialmente el hecho de ser calvo, coincidía exactamente con sus preferencias, y durante los primeros minutos de conversación se mostró convencida de que entre ambos podía surgir algo importante.
David, sin embargo, experimentó una sensación completamente distinta. Aunque mantuvo en todo momento un trato educado y cordial, reconoció ante las cámaras que la atracción física no apareció en ningún momento.
Según explicó durante sus declaraciones individuales, el estilo de Carmen no respondía al tipo de mujer que buscaba.
“Los labios muy pintados, esa forma de vestir… A mí me gusta ir elegante por la calle. Con la persona que yo esté tiene que subir de nivel a la anterior; si no, no encaja en mi perfil”, confesó con total sinceridad.
A pesar de esa falta de interés, David prefirió no expresar inmediatamente sus sentimientos para evitar incomodar a su cita y permitir que la conversación transcurriera con normalidad.
Mientras tanto, Carmen interpretaba la amabilidad del camarero como una señal de que existía una conexión especial entre ambos. Conforme avanzaba la cena comenzó incluso a hablar de la posibilidad de mantener una relación estable fuera del programa.
“Yo quiero un tío como tú, con los pies bien puestos en la tierra. Lo que quiero contigo es serio”, le confesó sin ocultar el entusiasmo que le había despertado el encuentro.
David continuó escuchándola con respeto, aunque en sus intervenciones privadas reiteraba que no imaginaba ningún futuro sentimental junto a ella.
La situación comenzó a complicarse cuando ambos hablaron sobre trabajo, economía y planes para volver a verse después del programa.
David explicó que sus obligaciones laborales y su situación económica no le permitían realizar determinados viajes con facilidad, utilizando esos argumentos para dejar entrever que no contemplaba un próximo encuentro.
Aquellas palabras despertaron inmediatamente las sospechas de Carmen, que empezó a valorar la situación desde una perspectiva económica.
En sus declaraciones ante el equipo del programa admitió que el nivel económico de una pareja era un aspecto importante para ella.
“Muy millonario no lo veo”, comentó con naturalidad.
David percibió rápidamente esa preocupación y decidió preguntarle directamente si el dinero tenía un peso importante dentro de una relación sentimental.

La periodista terminó reconociendo que sí era un factor que valoraba.
Aquella respuesta hizo que el camarero comenzara a desconfiar de las verdaderas prioridades de su cita.
“La veo interesada. De mí ya se han aprovechado, y la persona que me quiera se lo va a tener que ganar”, confesó posteriormente durante su entrevista individual.
La tensión aumentó todavía más cuando llegó el momento de pagar la cuenta.
Entre bromas, Carmen comentó:
“Ahora a ver quién la paga”.
Sin embargo, no hizo ningún gesto para sacar la cartera ni propuso compartir el importe de la cena.
Ese detalle terminó de convencer a David de que ambos tenían maneras muy distintas de entender una relación.
“Ahí se ve la clase de persona que es. Lo normal es sacar, por lo menos, el billete”, comentó después ante las cámaras.
Llegado el momento de la decisión final, David optó por hablar con absoluta honestidad, aunque procurando no herir los sentimientos de Carmen.
“No me ha agradado mucho. Buscaba otro tipo de persona. Se te ve buena mujer, pero no para tener una relación conmigo. Somos diferentes los dos”, explicó con serenidad.
La respuesta no fue bien recibida por la periodista.
Visiblemente contrariada por el rechazo, apenas dejó terminar a David antes de responder con un discurso cargado de ironía y reproches.
“Que le vaya bien en la vida, que Dios lo bendiga y punto y pelota. Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”, afirmó mientras se disponía a abandonar la mesa.
Acto seguido puso punto final a la conversación con una frase que se convirtió en el momento más comentado del programa.
“Venga, que Dios te bendiga. Chao, pescao”.
Tras darle una palmada en la espalda, Carmen abandonó el restaurante sin esperar ninguna respuesta, dejando a David completamente sorprendido por el desenlace.
El episodio volvió a poner de manifiesto uno de los elementos que ha convertido a First Dates en uno de los formatos más exitosos de la televisión española: la naturalidad con la que los participantes muestran sus expectativas, sus inseguridades y sus distintas formas de entender las relaciones sentimentales.
En este caso, la falta de atracción por parte de David, las diferencias de valores respecto al dinero y la forma en que ambos afrontaron el rechazo terminaron transformando una cita que comenzó con grandes expectativas en uno de los finales más tensos y comentados de la temporada.
La despedida de Carmen, marcada por su ya célebre “Chao, pescao”, se convirtió rápidamente en uno de los momentos virales del programa, generando un intenso debate entre los espectadores sobre la sinceridad, las expectativas y el papel que desempeñan cuestiones como la apariencia o la situación económica a la hora de buscar pareja.