Eric Cantona: la trayectoria de una leyenda del fútbol inglés entre la genialidad en el campo, los escándalos y su faceta artística
Nacido en Marsella y formado bajo el mando de Guy Roux en el Auxerre, Eric Cantona construyó una destacada carrera futbolística empañada por constantes episodios de indisciplina en clubes franceses como el Marsella, Burdeos, Montpellier y Nimes

Nacido el 24 de mayo de 1966 en el barrio de Cayolle en Marsella, Eric Daniel Pierre Cantona creció en el seno de una familia humilde conformada por su padre Albert, un enfermero y pintor aficionado, y su madre Eleanor Rorich, una costurera.
La historia familiar del delantero francés estuvo marcada por la resistencia: su abuelo materno, originario de Barcelona, luchó contra el franquismo en la Guerra Civil Española y huyó junto a su pareja al campo de refugiados de Argelès-sur-Mer antes de asentarse en Marsella, mientras que su abuelo paterno combatió en la Segunda Guerra Mundial.
A los 6 años, Cantona comenzó su formación deportiva en el club barrial Sport Olympique Caillolais, desempeñándose inicialmente como guardameta aprovechando su estatura —que rozaría los 1,90 metros— antes de asentarse en el ataque a través del fútbol callejero.
Frente a las advertencias de sus padres por sus bajas calificaciones escolares, el joven de 15 años afirmó firmemente que “el fútbol es mi verdadero estudio” para volcarse al profesionalismo.
Tras disputarse su ficha entre el Niza y el Auxerre, se incorporó a este último bajo la tutoría del entrenador Guy Roux, debutando en la Ligue 1 a los 17 años y pasando por cesiones en el Martigues de segunda división antes de consolidarse en la élite y recibir en 1987 su primera convocatoria a la selección absoluta de Francia por el técnico Henri Michel.
El temperamento explosivo de Cantona no tardó en manifestarse. En el invierno de 1988, durante un entrenamiento del Auxerre previo a un amistoso contra el Bayern Múnich, el delantero le asestó un cabezazo en el tabique nasal a su compañero Bruno Martini tras una discusión por la retirada de nieve del campo, enviándolo al hospital.
Ese mismo año, el Olympique de Marsella pagó la cifra récord para el fútbol francés equivalente a 3,4 millones de euros por su traspaso, pero su indisciplina derivó en suspensiones de tres meses, como la recibida por una entrada violenta contra Michel Der Zakarian del Nantes.
Tras quedar fuera de una convocatoria de la selección para un amistoso contra Checoslovaquia, Cantona declaró públicamente sobre el seleccionador Henri Michel que era “un costal de basura” y prometió no volver a jugar bajo su mando mientras siguiera en el cargo, lo que le valió una suspensión de un año por parte de la federación.
En enero de 1989, al ser sustituido durante un amistoso con el Marsella, se quitó la camiseta y la arrojó al césped frente al entrenador, motivando su cesión al Girondins de Burdeos.
Posteriormente, en el Montpellier, le arrojó sus botines a la cara a su compañero Jean-Claude Lemoult en el vestuario, dividiendo a un plantel donde figuras como Laurent Blanc y el colombiano Carlos ‘El Pibe’ Valderrama lo respaldaron, logrando conquistar la Copa de Francia.
De regreso al Marsella bajo la dirección de Franz Beckenbauer, ganó dos ligas en tres temporadas, pero la llegada del técnico Raymond Goethals redujo su protagonismo.
Su etapa en Francia concluyó drásticamente en el Nimes: tras ser expulsado por arrojarle el balón a la cara al árbitro en un duelo contra el Saint-Étienne, compareció ante el Tribunal de Disciplina de la Federación Francesa y llamó “idiotas” a cada uno de sus integrantes.
La sanción se duplicó a dos meses de suspensión total y Cantona anunció su retiro del fútbol a los 25 años declarando estar agotado por el escrutinio mediático.
Acompañando la recomendación de Michel Platini de probar suerte en la Premier League inglesa para alejarse de las controversias locales, Cantona rescindió su retiro y fichó por el Leeds United.
En una sola temporada anotó 14 goles en 35 partidos, ganando la Liga inglesa y la Charity Shield, ganándose el apodo de ‘The King’ (El Rey).
En 1992, Alex Ferguson solicitó al Manchester United su fichaje por 1,2 millones de libras (algo más de 1,5 millones de dólares), convirtiéndose en capitán y referente absoluto del club al registrar 82 goles en 185 partidos y conquistar nueve títulos.
Con su característico cuello de la camiseta levantado, disputó el Balón de Oro en 1993 terminando detrás de Roberto Baggio y Dennis Bergkamp, ingresó al Salón de la Fama de la Premier League y fue incluido entre los 100 mejores futbolistas del siglo XX.
El episodio más controvertido de su carrera ocurrió el 25 de enero de 1995 en el estadio Selhurst Park de Londres durante un partido contra el Crystal Palace.
Tras ser expulsado con roja directa por golpear al defensor Richard Shaw, Cantona caminaba hacia el vestuario cuando corrió hacia la tribuna, saltó la barandilla y propinó una patada con los tapones de su botín derecho en el pecho del espectador Matthew Simmons, asestándole además un puñetazo.
Simmons, quien declaró al periódico The Sun haberle dicho simplemente que se fuera a duchar temprano, resultó ser un militante de extrema derecha con antecedentes penales por agresión e intento de robo en 1992 y una posterior condena en 2011 por agredir al entrenador de su hijo.
Testigos y abogados del Manchester United confirmaron que Simmons profirió insultos xenófobos hacia la nacionalidad francesa de Cantona y ofensas dirigidas a su madre.
Como consecuencia, la Federación Inglesa suspendió a Cantona durante 9 meses, le aplicó la multa máxima reglamentaria y un tribunal lo condenó a 14 días de prisión, conmutados posteriormente por 150 horas de trabajo comunitario.
Lejos de disculparse por el golpe, Cantona afirmó años más tarde en diversas entrevistas que “patear a un fascista fue lo mejor que hice en toda mi carrera”, asegurando que su único arrepentimiento fue “no haberle pegado con más fuerza ese día”.
Ante la prensa reunida en el comité disciplinario, rechazó el testimonio preparado por sus abogados y pronunció su célebre frase: “Cuando las gaviotas siguen al barco pesquero, es porque piensan que las sardinas serán arrojadas al mar. Muchas gracias”.
Pese a la presión mediática, Alex Ferguson mantuvo a Cantona en la plantilla tras cumplir la sanción, guiando al equipo a cuatro títulos adicionales antes de su retiro definitivo el 18 de mayo de 1997 a los 30 años.
Su registro profesional cerró con 440 partidos oficiales, 165 goles y 14 títulos entre Francia e Inglaterra, explicando su adiós al señalar: “He sido futbolista profesional durante 13 años, un periodo demasiado largo; siempre pensé en retirarme en lo más alto y con el Manchester United llegué justo a esa cima”.
Tras dejar los campos, inició una prolífica carrera en el cine y la televisión con apariciones en más de 20 producciones, incluyendo Elizabeth (1998) —ganadora de un premio Óscar al mejor maquillaje—, Buscando a Eric (2009) del director Ken Loach, que compitió en el Festival de Cannes, la serie de Netflix Recursos Inhumanos dirigida por Ziad Doueiri, y colaboraciones en videoclips de Liam Gallagher, quien lo calificó como “el último futbolista del rock and roll”.
Asimismo, se desempeñó como director deportivo del New York Cosmos entre 2011 y 2014, compuso canciones junto a su segunda esposa, la actriz y cantante Rachida Brakni, e incursionó en el activismo social: en 2010 promovió una retirada masiva de depósitos bancarios como protesta pacífica contra el sistema financiero y criticó abiertamente la celebración del Mundial de Qatar afirmando en una entrevista que “no es un país de fútbol, solo es por el dinero; han muerto miles de personas construyendo los estadios y aún así celebraron la Copa del Mundo allí, es horrible”.
En 2019, al recibir el Premio Presidente de la UEFA en Mónaco ante figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, pronunció un enigmático discurso sobre la ciencia, las células y los dioses que se volvió viral.
Reflexionando sobre su vida, el astro francés resumió su filosofía afirmando que su existencia se compone de cosas buenas y malas en proporciones parejas, donde asumir el camino recorrido es la única prioridad.