De las hambrunas y el éxodo a la hazaña histórica: el increíble viaje de Cabo Verde hasta poner contra las cuerdas a la campeona del mundo
En el Mundial de 2026, la selección de Cabo Verde firmó una actuación histórica al alcanzar los 16avos de final como el país menos poblado en superar la fase de grupos y llevar a la campeona del mundo, Argentina, hasta la prórroga en un ajustado 3 a 2

La historia del fútbol sumó una de sus páginas más memorables durante el Mundial de 2026 cuando la selección de Cabo Verde, el país de menor población en disputar las instancias eliminatorias de un Mundial, llevó hasta el límite a la vigente campeona del mundo, Argentina, en un dramático partido de 16avos de final disputado el 3 de julio de 2026 en Miami.
El encuentro culminó 3 a 2 en la prórroga favor del conjunto sudamericano, tras un desenlace desafortunado a los 110 minutos donde un tiro de esquina ejecutado por Lionel Messi provocó un cabezazo de Cristian Romero que se desvió en el defensor caboverdiano Diney Borges terminó en propia puerta.
Anteriormente, Lionel Messi había adelantado a Argentina, pero Cabo Verde logró igualar y, tras el gol de Lisandro Martínez en el tiempo extra, volvió a empatar el marcador con un espectacular derechazo al ángulo de Sydney Cabral antes del desenlace final.
Para comprender cómo un país de poco más de 500.000 habitantes —menos población que ciudades como Las Vegas o múltiples barrios de Buenos Aires— logró plantarle cara a una potencia mundial, es necesario remontarse a cinco siglos de historia.
El archipiélago de diez islas volcánicas estaba deshabitado cuando los navegantes portugueses llegaron en el siglo XV.
Debido a la aridez de su suelo, las escasas lluvias y la falta de recursos naturales, Portugal convirtió a las islas en un punto estratégico de escala y en uno de los centros más activos del tráfico de esclavos hacia América.
De ese cruce forzado entre colonos portugueses y africanos esclavizados nació la población caboverdiana, una sociedad criolla y mestiza con idioma propio, el criollo caboverdiano, que convive con el portugués.

Tras la abolición del comercio de esclavos en 1867, el interés comercial de Portugal decayó drásticamente y el archipiélago quedó expuesto a severas crisis climáticas.
Entre 1941 y 1948, una sequía extrema destruyó las cosechas y la falta de ayuda humanitaria por parte del gobierno colonial portugués derivó en una devastadora hambruna que provocó la muerte de aproximadamente 50.000 personas, lo que representaba casi un tercio de la población total del país en aquel momento.
La tragedia impulsó la conciencia anticolonial, liderada por el ingeniero agrónomo y pensador Amílcar Cabral, quien fundó en 1956 el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC).
Cabral defendía que la liberación debía acompañarse de una reconstrucción cultural y social, sosteniendo que “la lucha armada sin transformación social es una victoria a medias”.
Aunque Cabral fue asesinado el 20 de enero de 1973 por infiltrados en Conakri a los 48 años, la Revolución de los Claveles en Lisboa en abril de 1974 aceleró la descolonización, logrando Cabo Verde su independencia formal el 5 de julio de 1975.
Las crisis económicas y las hambrunas del siglo XX forzaron un éxodo masivo, creando una diáspora global que hoy supera en número a la población que reside en las propias islas.
Las mayores comunidades caboverdianas se establecieron en Portugal, Estados Unidos (principalmente en Massachusetts y Rhode Island), Países Bajos, Francia, Senegal y Angola.
Esta red transnacional se convirtió en el pilar fundamental del desarrollo del fútbol nacional.
Los hijos y nietos de los emigrantes se formaron en las canteras de clubes europeos y la Federación Caboverdiana de Fútbol diseñó una estrategia sostenida durante más de una década para captar a estos futbolistas de ascendencia insular.

A pesar de haber disputado su primer partido oficial recién en 1978 y de contar con una liga local de carácter semiprofesional donde muchos futbolistas combinan el deporte con otros oficios —como el arquero Josimar Díaz ‘Vozinha’, con experiencia laboral como electricista y jugador-entrenador de vóley playa, o el defensor Roberto ‘Pico’ López, quien trabajaba en un banco en Irlanda y llegó a postularse a la selección a través de LinkedIn—, el equipo nacional experimentó un crecimiento sostenido.
Tras debutar en la Copa Africana de Naciones en 2013 alcanzando el cuarto puesto y repetir presencia en 2015, 2021 y 2023, Cabo Verde selló su primera clasificación a una Copa del Mundo el 13 de octubre de 2025 al vencer 3 a 0 a Esuatini en el Estadio Nacional.
Tras el pitazo final, Roberto López declaró emocionado sobre el césped: “No encuentro las palabras para explicar lo que significa esto, simplemente estamos haciendo historia”.
Ubicada en el puesto 47 del ranking FIFA, la selección conocida como los Tiburones Azules integró el Grupo H del Mundial 2026 junto a España, Uruguay y Arabia Saudita.
Inició su participación el 15 de junio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta sacando un empate 0 a 0 ante España gracias a una destacada actuación de Vozinha.
Posteriormente igualó 2 a 2 frente a Uruguay en Miami con gol de Kevin Pina y cerró la fase inicial con un 0 a 0 ante Arabia Saudita.
Con tres puntos producto de tres empates y sin haber ganado un solo encuentro, Cabo Verde avanzó a los 16avos de final en la segunda posición de su zona, superando a Uruguay y Arabia Saudita, y convirtiéndose en la nación de menor población en superar la fase de grupos en la historia de los Mundiales antes de su histórico enfrentamiento contra Argentina.
