RONALDINHO: La luz deslumbrante del Jogo Bonito y las sombras de una vida al límite - News

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RONALDINHO: La luz deslumbrante del Jogo Bonito y las sombras de una vida al límite

Desde su debut profesional en Grêmio y su consagración en el FC Barcelona tras ganar el Balón de Oro 2005 y la Champions League 2006, Ronaldinho Gaúcho se convirtió en el único futbolista de la historia en conquistar el Mundial, la Copa América, la Copa Confederaciones, la Copa Libertadores, la Champions League y el Balón de Oro

 

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La velada del 3 de septiembre de 2003, pasada la medianoche en el Camp Nou, marcó el nacimiento definitivo de un mito.

Ronaldinho, recién llegado al FC Barcelona, recibió un balón a 25 metros del arco del Sevilla y, sin pensarlo dos veces, sacó un disparo seco que se estrelló contra el larguero antes de meterse pegado al palo.

El estadio entero estalló en un grito tan desgarrador e intenso que los sismógrafos de la ciudad de Barcelona llegaron a registrar la celebración como si se tratara de un terremoto.

El video de aquel golazo y la reacción colectiva siguen circulando años después como una de las imágenes fundacionales de su leyenda, citada aún como uno de los festejos más estruendosos jamás medidos por un instrumento científico.

Esa noche nació formalmente el icono del jugador más sonriente y talentoso de su generación, el mismo que, paradójicamente, años más tarde terminaría recluido en una cárcel paraguaya y señalado por presuntas estafas millonarias.

Para entender cómo el máximo exponente del Jogo Bonito terminó envuelto en controversias de fiestas interminables, inversiones en criptomonedas y alianzas políticas, es necesario regresar al principio.

Ronaldo de Assis Moreira nació el 21 de marzo de 1980 en Porto Alegre, al sur de Brasil, en el seno de una familia profundamente futbolera.

Su hermano mayor, Roberto de Assis, también fue jugador profesional y asumiría el rol de representante y gestor de gran parte de su carrera.

El apodo “Dinho”, que evolucionaría a Ronaldinho Gaúcho, surgió para diferenciarlo de Ronaldo Nazário, la otra gran figura brasileña de la época.

Su camino profesional comenzó en la cantera del Grêmio de Porto Alegre, debutando en el primer equipo durante la Copa Libertadores de 1998.

Para 1999, con apenas 18 años, ya era titular indiscutido y cerró la temporada con 22 goles en 47 partidos.

El 20 de junio de 1999, en la final del Campeonato Gaúcho frente al Internacional, Ronaldinho protagonizó una actuación que quedó grabada en la retina del fútbol mundial al humillar deportivamente a Dunga, capitán campeón del mundo en 1994.

Primero le tiró un “sombrerito” por encima de la cabeza y luego lo dejó descolocado con un regate impredecible.

Tras ganar la Copa Sul-Minas con el Grêmio, en 2001 el Arsenal de Inglaterra intentó ficharlo, pero la operación se desmoronó debido a exigencias burocráticas: la legislación británica requería un permiso de trabajo que el joven atacante no pudo obtener por no sumar suficientes partidos con la selección absoluta de Brasil.

En ese periodo también se barajó un préstamo al St.

Mirren escocés, el cual se canceló tras verse salpicado por un primer escándalo de pasaporte falso en Brasil, un presagio de los problemas legales que lo perseguirían en el futuro.

El 17 de enero de 2001, el Paris Saint-Germain anunció su fichaje en un traspaso rodeado de polémica, pues el Grêmio sostuvo que jamás autorizó la firma.

El conflicto escaló hasta la FIFA, organismo que terminó dictaminando que el club francés debía indemnizar a la entidad brasileña con 5 millones de dólares.

En lo deportivo, Ronaldinho mostró destellos de su genialidad durante dos temporadas en Francia, aunque sin grandes títulos de liga, alcanzando únicamente la final de la Copa de Francia que perdió ante el Auxerre.

En julio de 2003 se concretó su traspaso al FC Barcelona por 24 millones de euros y un contrato de cinco temporadas a razón de 3 millones netos por año.

Tras debutar con victoria ante el Athletic Club, llegó su histórico gol ante el Sevilla.

En su primera campaña en España, el equipo fue subcampeón de Liga, pero Ronaldinho firmó 15 goles en 32 partidos y conquistó su primer premio FIFA World Player.

El crecimiento de Ronaldinho en la Ciudad Condal fue meteórico, colocándose a la altura de ídolos brasileños del club como Romário, Ronaldo y Rivaldo.

En 2005 obtuvo el Balón de Oro y un nuevo FIFA World Player, superando en las votaciones al centrocampista inglés Frank Lampard.

Mientras lideraba al Barça a ganar la Liga con nueve goles decisivos, el presidente Joan Laporta le extendió el contrato hasta 2010 junto a referentes como Xavi Hernández, Carles Puyol y Samuel Eto’o.

La temporada 2005-2006 significó su consagración absoluta: el club ganó la Supercopa de España, revalidó el título de Liga y conquistó la UEFA Champions League, la única en la carrera del brasileño, donde aportó siete goles y cuatro asistencias siendo elegido el mejor jugador del torneo.

Especialmente memorable fue su exhibición en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid, donde anotó dos goles y provocó que la afición rival se pusiera de pie para ovacionarlo, un honor que anteriormente solo habían recibido Diego Armando Maradona, Julen Guerrero y Alessandro Del Piero.

A nivel de selecciones, el año 2002 fue el de su consagración mundial.

Formó junto a Ronaldo y Rivaldo uno de los tridentes ofensivos más devastadores de la historia en el Mundial de Corea y Japón, donde Brasil se coronó campeón.

Disputó cinco partidos y anotó dos goles, incluyendo un tiro libre memorable en cuartos de final contra Inglaterra que sorprendió al guardameta David Seaman por su trayectoria.

Fue incluido en el equipo ideal del torneo y en 2005 capitaneó a la Canarinha a la victoria en la Copa Confederaciones, siendo elegido el mejor jugador de la final.

Su palmarés ostenta un récord único en la historia: es el único futbolista en haber ganado el Mundial, la Copa América, la Copa Confederaciones, la Copa Libertadores, la UEFA Champions League y el Balón de Oro.

Además, integra la lista FIFA 100 y comparte con el mexicano Cuauhtémoc Blanco el récord de máximo goleador histórico de la Copa Confederaciones con nueve tantos.

Popularizó regates como la “elástica”, la “cola de vaca” y el autopase, convirtiendo cada encuentro en un espectáculo.

Sin embargo, el brillo comenzó a declinar.

La temporada 2006-2007 marcó el inicio de la caída.

A pesar de registrar su mejor marca goleadora individual en Liga con 21 tantos, el Barcelona acabó la temporada sin títulos importantes debido a la grave lesión de Eto’o y un bajón colectivo.

En la 2007-2008, su bajón físico derivado de su innegociable vida nocturna lo relegó de la titularidad en favor de Thierry Henry, y una nueva lesión terminó por apartarlo de la competencia.

Su afición por las fiestas fue determinante para que Pep Guardiola decidiera prescindir de él al asumir la dirección técnica en 2008.

El entrenador catalán buscaba proteger a la joven promesa Lionel Messi, con quien Ronaldinho mantenía un vínculo muy cercano, de las influencias de ese entorno.

«Si no rindes al máximo nivel en cada entrenamiento, el fútbol te acaba pasando factura tarde o temprano», llegó a declarar Guardiola al reestructurar la plantilla.

Tras negociaciones con el Manchester City, el Barcelona vendió al brasileño al AC Milan por 25 millones de euros, cerrando su etapa azulgrana con 204 partidos oficiales y 95 goles.

En Italia, la historia se repitió.

Tras un inicio prometedor, perdió protagonismo y recibió duras críticas del técnico Carlo Ancelotti y de la prensa local, quedando relegado al banquillo tras la llegada de David Beckham, debiendo ceder además el dorsal 10 a Clarence Seedorf para vestir el número 80.

El propio presidente del club, Silvio Berlusconi, llegó a exigirle públicamente rigor profesional: «Ronaldinho debe recordar que es un campeón extraordinario y necesitamos que se tome la temporada completamente en serio para volver a la cima».

No obstante, una multitudinaria fiesta de tres días en una suite de lujo que costó unos 75.000 euros coincidió con una dolorosa derrota en el derbi ante el Inter, dejándolo como el principal señalado.

Pese a ello, en la temporada 2009-2010 lideró la Serie A en asistencias (16) y fue el segundo máximo goleador del Milan.

En enero de 2011 rescindió su contrato con la entidad italiana y regresó a Brasil para jugar en el Flamengo.

La propia afición del club carioca llegó a habilitar una línea telefónica especial para denunciar sus salidas nocturnas, aunque él respondía con actuaciones memorables como un triplete ante el América Mineiro.

Tras rescindir por la vía judicial debido a impagos en 2012, fichó por el Atlético Mineiro, donde vivió su último gran capítulo glorioso.

En 2013 guio al Galo a ganar la primera Copa Libertadores de su historia tras remontar la final ante el Olimpia de Paraguay.

Ronaldinho fue el máximo asistente del torneo con siete pases de gol, elegido el mejor jugador de la competición y se convirtió en el sexto futbolista de la historia en ganar Champions y Libertadores.

A principios de 2014 fue coronado Rey de América con 156 votos.

Sin embargo, tras ganar la Recopa Sudamericana ese mismo año, se fue de fiesta y no regresó a los entrenamientos; la directiva descubrió su paradero por fotos colgadas en sus propias redes sociales, lo que derivó en la rescisión de su contrato.

Posteriormente militó en el Querétaro de México —donde llegó a ser ovacionado por la hinchada del América en el Estadio Azteca, aunque protagonizó la polémica de abandonar el estadio tras ser sustituido en un partido decisivo— y tuvo un breve paso por el Fluminense antes de anunciar su retiro definitivo el 16 de enero de 2018 a los 37 años.

Con la selección brasileña registró 102 partidos y 35 goles, sumando la Copa América 1999, el Mundial 2002, la Confederaciones 2005 y el bronce olímpico en Pekín 2008.

Sin embargo, su relación con la Seleção también tuvo momentos amargos: en el Mundial de Alemania 2006 no anotó ningún gol y Brasil cayó eliminada en cuartos ante Francia.

Dunga, en su etapa como seleccionador, decidió dejarlo fuera de la Copa Confederaciones 2009 y del Mundial de Sudáfrica 2010 argumentando: «La selección no es un lugar para nombres ni trayectorias pasadas, se convoca a quien demuestra estar en su mejor momento presente en la cancha».

En 2014, Luiz Felipe Scolari tampoco lo incluyó en la lista para el Mundial de Brasil, una decisión sumamente criticada tras el desastre del 7-1 ante Alemania en el Mineirazo.

Fuera del terreno de juego, las controversias continuaron acumulándose.

En 2007, tras una concentración con Brasil, participó en una sonada fiesta organizada por Robinho que se prolongó hasta el mediodía del día siguiente, teniendo que abandonar el recinto escondido en el maletero de un vehículo para no ser fotografiado.

Años después, la filtración no autorizada de un video íntimo grabado por webcam volvió a ponerlo en el foco mediático.

En 2018, la Fiscalía brasileña congeló sus cuentas bancarias y le embargó 57 propiedades y sus pasaportes debido a una multa ambiental no pagada de casi 2 millones de dólares por una construcción ilegal en el río Guaíba, una situación económica que contrastaba drásticamente con las imágenes de ostentación que publicaba en sus redes.

El episodio más impactante ocurrió en marzo de 2020, cuando Ronaldinho y su hermano Roberto fueron detenidos en Paraguay tras ingresar al país con pasaportes falsificados para un evento benéfico.

Ambos pasaron un mes en una cárcel de Asunción.

Fiel a su estilo, el astro participó en el torneo de fútbol sala del presidio, ganando la final por 11-2 con cinco goles y seis asistencias suyas.

Posterior a eso, cumplió cuatro meses de arresto domiciliario en un hotel de lujo en la capital paraguaya.

Al ser consultado sobre su detención por las autoridades locales, Ronaldinho declaró tajante en su entrevista judicial: «Nos quedamos totalmente sorprendidos al saber que los documentos no eran legales; nuestra intención siempre fue cumplir con los compromisos de buena fe y no sabíamos que estábamos cometiendo una infracción».

La Fiscalía determinó que él no tuvo responsabilidad directa en la confección de los documentos y el 24 de agosto de 2020 quedó en libertad tras pagar una multa de 90.000 dólares (y 110.000 su hermano).

En el ámbito comercial, Ronaldinho fue un gigante publicitario patrocinado por marcas globales como Nike, Pepsi, Coca-Cola, EA Sports, Gatorade y Danone, llegando a ingresar más de 19 millones de dólares en 2006.

En 2005, su anuncio publicitario para Nike haciendo malabarismos y dando balones al larguero se convirtió en el primer video en la historia de YouTube en alcanzar un millón de visitas, y en 2021 superó las 100 millones de reproducciones.

En 2012, Coca-Cola rescindió unilateralmente su contrato de patrocinio después de que el futbolista apareciera bebiendo una lata de Pepsi durante una rueda de prensa de presentación con el Atlético Mineiro.

Tras su retiro, incursionó en la política en 2019 al apoyar públicamente la candidatura presidencial de Jair Bolsonaro, quien en agradecimiento lo nombró Embajador de Turismo de Brasil, un cargo insólito dado que el exfutbolista tenía prohibido salir del país por sus deudas judiciales.

En el sector financiero, tras lanzar en 2018 la criptomoneda World Soccer Coin, en febrero de 2025 volvió a quedar envuelto en un gran escándalo al promocionar el token Star 10, sugiriendo falsamente en sus redes el respaldo de plataformas como Binance.

El token acumuló una liquidez cercana a los 15 millones de dólares, pero a las 48 horas de su lanzamiento el valor del activo se desplomó un 97%, provocando demandas legales masivas por parte de los inversores afectados.

Ante las acusaciones de estafa, el exfutbolista se defendió ante los medios señalando: «Mi nombre y mi imagen han sido utilizados de manera indebida por terceros sin mi consentimiento para promocionar negocios en los que no tengo responsabilidad directa».

Su vida pública también guardó espacio para iniciativas benéficas y deportivas alternativas: disputó torneos de fútbol sala en la India junto a leyendas como Ryan Giggs, Paul Scholes y Hernán Crespo, fue nombrado embajador de los Juegos Paralímpicos de Río 2016, Embajador de UNICEF desde 2006 y colaborador de la ONU en programas de prevención del VIH entre jóvenes desde 2011.

Ronaldinho Gaúcho encarna una dualidad absoluta: la del genio irrepetible capaz de hacer temblar los sismógrafos con la magia de sus pies y la del hombre incapaz de contener el descontrol fuera de las canchas, dejando un legado donde la sonrisa del Jogo Bonito convivirá para siempre con la sombra de sus propios excesos.

 

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