¿Su amiga estaba enamorada de ella? | El asesinato de Irasema Chávez – News

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¿Su amiga estaba enamorada de ella? | El asesinato de Irasema Chávez

El hallazgo en enero de 2012 del cuerpo de Iracema Chávez con más de cien heridas de arma blanca en su apartamento de Arlington dio inicio a una prolongada investigación sin sospechosos iniciales

 

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La mañana del 20 de enero de 2012, la localización del cuerpo sin vida de Iracema Chávez en el interior de su apartamento en Arlington, Texas, dio inicio a una de las investigaciones criminales más complejas y prolongadas de la región.

El hallazgo fue realizado por la hermana y la sobrina adolescente de la víctima, quienes acudieron al inmueble para una visita rutinaria y notaron que la puerta principal se encontraba cerrada pero sin seguro.

Al ingresar, descubrieron manchas de sangre en el suelo y las paredes, hallando finalmente el cadáver de la mujer en el área de la cocina.

Los peritajes forenses confirmaron posteriormente que la víctima presentaba más de cien heridas provocadas por arma blanca, determinando la naturaleza violenta del deceso.

De acuerdo con las constancias del caso, Iracema Chávez había nacido el 1 de septiembre de 1979 en Allende, estado de Nuevo León, México, y se había establecido de manera permanente en Estados Unidos a finales de la década de 1990.

A la fecha de su fallecimiento, contaba con 32 años de edad, trabajaba de forma independiente y mantenía un contacto frecuente con su entorno familiar tanto en México como en Texas.

Entre su círculo de amistades más cercanas figuraba Mayira Velásquez, también originaria de Allende y residente en la misma zona de Arlington, con quien compartía actividades sociales y antecedentes comunitarios comunes.

Durante la inspección inicial de la escena del crimen, los peritos del Departamento de Policía de Arlington recopilaron diversos elementos materiales.

Se constató la ausencia de señales de entrada forzada en los accesos del apartamento, así como la desaparición de un único objeto de valor: un televisor de gran formato ubicado en una de las habitaciones.

Asimismo, los investigadores documentaron huellas de calzado ensangrentadas de talla pequeña sobre el piso y recuperaron una muestra biológica consistente en una diminuta gota de sangre depositada sobre la superficie del mueble donde se encontraba instalado el televisor.

 

Dos amigas de Nuevo León: acusan a Mayra Velásquez de matar a Irasema Chávez en Arlington | Univision Dallas Ft. Worth KUVN | Univision

 

El análisis de las cámaras de seguridad del complejo residencial registró la llegada de una persona no identificada a las 10:36 de la noche del 19 de enero de 2012.

Las imágenes mostraron a un individuo ataviado con prendas holgadas, sudadera con capucha y gorra, que esperó frente a la puerta del inmueble hasta que esta fue abierta desde el interior.

Aproximadamente diez minutos después del ingreso, el suministro eléctrico del sistema de vigilancia fue interrumpido, cesando la grabación de las cámaras del edificio.

En la fase inicial del proceso, los análisis genéticos practicados a la gota de sangre determinaron que la muestra correspondía a una mujer distinta a la víctima; sin embargo, al cotejar el perfil en la base de datos nacional del sistema CODIS, el resultado fue negativo por no existir coincidencias con registros criminales previos.

Ante la falta de coincidencias en las bases de datos de huellas genéticas, la investigación permaneció sin sospechosos identificados durante varios años.

En 2016, las autoridades policiales remitieron las muestras conservadas a laboratorios especializados para la realización de un análisis de fenotipado genético.

Dicho procedimiento permitió establecer que el ADN pertenecía a una mujer de ascendencia hispana y generar una representación probabilística de sus rasgos físicos hereditarios, aunque sin lograr una identificación nominal directa.

El giro decisivo en las indagatorias se produjo en noviembre de 2024, cuando la Unidad de Homicidios de la Policía de Arlington, en colaboración con el Oficina Federal de Investigación (FBI), aplicó la técnica de genealogía genética investigativa.

A través del rastreo y la construcción de árboles genealógicos basados en bases de datos de ADN de acceso público y comercial, los especialistas identificaron en abril de 2026 a una persona de interés con vínculos genéticos parciales con la muestra de la escena del crimen.

Las verificaciones establecieron que la persona señalada era Mayira Velásquez, la amiga cercana de la víctima que residía a corta distancia del apartamento donde ocurrieron los hechos.

 

La declaración jurada reveló que Irasema Chávez Sánchez fue asesinada con más de 100 puñaladas en Arlington en 2012.

 

Posteriormente, los agentes de investigación establecieron una vigilancia discreta sobre la sospechosa.

Tras una visita de la investigada a un establecimiento de comida, los detectives recuperaron de la basura un tenedor de plástico utilizado por ella.

El laboratorio forense extrajo el perfil biológico del utensilio y lo comparó directamente con la gota de sangre obtenida en la escena del crimen en 2012, confirmando una coincidencia genética absoluta.

Con base en dichos resultados, el 16 de julio de 2026, las autoridades policiales ejecutaron la detención de Mayira Velásquez en Texas, ingresándola en la cárcel del condado de Tarrant bajo el cargo formal de asesinato capital.

En los registros documentales se constató que, durante los catorce años transcurridos entre el homicidio y su arresto, Velásquez mantuvo una vida pública ordinaria: conservó su licencia como agente de bienes raíces, se desempeñó como gerenta en una empresa de transporte, contrajo matrimonio, tuvo dos hijos y realizó viajes internacionales que documentaba en sus redes sociales, donde llegó a publicar mensajes referentes a la pérdida de su amiga en 2012.

En la fase de audiencias preliminares, las partes procesales expusieron tesis contrapuestas sobre la interpretación de las pruebas materiales.

La fiscalía planteó como hipótesis que el ingreso de la agresora al inmueble se produjo de forma voluntaria por parte de la víctima debido a la relación de confianza existente entre ambas.

Según la tesis del Ministerio Público, la gota de sangre hallada sobre el mueble fue consecuencia de un corte fortuito sufrido por la atacante durante la agresión con arma blanca, mientras que la sustracción del televisor no obedeció a un móvil lucrativo, sino al intento deliberado de destruir los equipos de almacenamiento de grabaciones internas que pudieran existir en la vivienda.

 

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Por su parte, la representación legal de la acusada rechazó los cargos formulados y cuestionó la validez incriminatoria de los elementos presentados.

La defensa argumentó que la presencia del ADN de Velásquez en el apartamento no constituye una prueba directa de autoría material, toda vez que ambas mujeres mantenían una amistad estrecha y frecuentaban de forma mutua sus respectivos domicilios.

Asimismo, la defensa señaló que resulta inconsistente la existencia de una sola muestra biológica de la agresora en un escenario donde se infligieron más de cien heridas punzocortantes.

De igual manera, la representación técnica sostuvo que la fisonomía y la forma de caminar del individuo captado en las grabaciones de seguridad de 2012 sugieren una complexión masculina, al tiempo que enfatizó la ausencia de un móvil probado que explicara una conducta delictiva por parte de su representada.

El 29 de julio de 2026, la autoridad judicial competente autorizó la modificación de la medida cautelar de Mayira Velásquez, permitiéndole afrontar el proceso en libertad tras el pago de una fianza fijada en 450.000 dólares.

La resolución judicial estableció restricciones de desplazamiento, prohibición de salida de la jurisdicción, limitaciones en el uso de redes sociales e internet, y la obligación de presentarse periódicamente ante el tribunal.

La legislación del estado de Texas establece para el delito de asesinato capital penas que comprenden la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional o la pena de muerte en caso de que la fiscalía así lo solicite y sea aprobado por un jurado.

La causa penal continúa abierta a la espera de la apertura del juicio oral que determine la responsabilidad legal de la imputada.

 

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