Luis Rubiales señala la gestión institucional en la organización del Mundial 2030 y denuncia la pérdida de liderazgo de España
El expresidente de la RFEF Luis Rubiales ha acusado al Gobierno español y a la FIFA de debilitar el liderazgo del país en la organización del Mundial 2030

El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, ha roto su silencio en el ámbito mediático para cuestionar de forma contundente la gestión del Gobierno de España y de la FIFA en relación con la organización de la Copa Mundial de Fútbol de 2030.
En unas explosivas declaraciones concedidas al diario El Español, el exdirigente deportivo ha acusado directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al presidente del máximo organismo del fútbol internacional, Gianni Infantino, de dinamitar la posición de fuerza y el liderazgo indiscutible que la candidatura liderada por España ostentaba originalmente en el escenario deportivo global.
El debate en torno a la gobernanza y reparto de sedes del torneo se ha intensificado tras las informaciones difundidas por el diario británico The Times, en las que se revelaba que Infantino habría prometido la alberga de la gran final a Marruecos, concretamente en el futuro estadio Hassan II de Casablanca, a cambio de amarrar apoyos políticos clave.
Aunque la FIFA se apresuró a calificar dichas informaciones de falsas y engañosas, reafirmando que las sedes definitivas de los partidos decisivos aún deben ser formalizadas bajo estrictos criterios técnicos, las filtraciones reavivaron las tensiones geopolíticas entre los países coanfitriones de la cita mundialista.

En su intervención periodística, Rubiales defendió enérgicamente el trabajo técnico y político realizado durante su mandato al frente del estamento federativo español, asegurando que el diseño original de la candidatura —concebido en estrecha alianza con el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin— situaba indudablemente a España como la verdadera locomotora del proyecto.
Según la versión ofrecida por el expresidente de la RFEF, el compromiso histórico acordado establecía de forma incuestionable que la gran final del torneo se disputaría en la capital española, teniendo como escenario fijado el Estadio Santiago Bernabéu, mientras que los demás socios de la coalición, como Portugal y Marruecos, asumían un papel secundario y residual en el esquema organizativo.
Sin embargo, el exdirigente deportivo sostiene que las maniobras diplomáticas del Ejecutivo español destruyeron por completo la posición de dominio que España mantenía frente al resto de los socios internacionales.
A juicio de Rubiales, el punto de inflexión y lo que considera una cesión injustificada ante las exigencias de la FIFA se produjo cuando Pedro Sánchez aceptó incorporar a Argentina, Uruguay y Paraguay para albergar los encuentros correspondientes a la jornada inaugural del torneo, coincidiendo con la conmemoración del centenario de la primera Copa del Mundo de 1930.
Para el exdirigente, este movimiento no fue fruto de la casualidad, sino de un intercambio de favores políticos entre Sánchez e Infantino que fragmentó el núcleo organizativo ibérico y entregó cuotas clave de influencia a Marruecos.

Las duras palabras de Rubiales no solo se centraron en la pérdida de la sede de la final en Madrid, sino que enmarcaron estas decisiones dentro de un engranaje diplomático global de mayor alcance que terminó por beneficiar la adjudicación de futuras citas mundialistas a otras potencias energéticas y económicas.
Según el análisis expuesto por el expresidente federativo, las facilidades otorgadas por el Gobierno español en la reestructuración del torneo de 2030 terminaron por allanar el camino para que Australia se retirase de la carrera por la Copa Mundial de 2034, permitiendo a la FIFA otorgar de forma directa la organización de dicho evento a Arabia Saudí, dejando al descubierto la fragilidad de la diplomacia deportiva de La Moncloa.
La reaparición pública de Luis Rubiales para abordar los entresijos de la candidatura del Mundial 2030 se produce en un contexto de profunda reestructuración en el seno del fútbol español.
Tras su dimisión de la presidencia de la RFEF en septiembre de 2023 a raíz de los acontecimientos posteriores a la final de la Copa Mundial Femenina en Sídney y las posteriores investigaciones judiciales abiertas sobre su gestión administrativa y contractual al frente del organismo, el exdirectivo busca reivindicar su legado institucional y el papel estratégico que desempeñó en la consecución original de la sede mundialista para el país.
A pesar del cruce de acusaciones y de la polémicas sobre las dinámicas de poder en la alta dirección deportiva, los comités organizadores de España, Portugal y Marruecos continúan avanzando en la elaboración de los cuadernos de carga requeridos por la FIFA para la ratificación de las sedes definitivas.
El Estadio Santiago Bernabéu y el Camp Nou en España, junto al proyectado recinto de Casablanca en Marruecos, continúan figurando en las quinielas técnicas para albergar los compromisos de mayor trascendencia del certamen.
La resolución final sobre el reparto de la final y los partidos de máxima relevancia quedará sujeta a los dictámenes oficiales del Consejo de la FIFA, en un proceso donde la diplomacia, las infraestructuras y las presiones políticas seguirán jugando un papel determinante.
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