El periodista abandona el directo tras ser acusado de asumir responsabilidades ajenas en la trama de espionaje policial y sugerir un antiguo encargo de seguimientos a Rocío Carrasco

 

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La denominada ‘Operación Deluxe’ —el macroproceso judicial que investiga la supuesta obtención ilícita de datos reservados de personajes públicos por parte de productoras televisivas y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado— ha vuelto a dinamitar los puentes entre dos de sus figuras periféricas más mediáticas.

Antonio David Flores y el periodista Gustavo González protagonizaron durante la noche de ayer un tenso e inédito debate en la plataforma YouTube que, lejos de aclarar los términos de la instrucción penal, degeneró en un agrio cruce de reproches personales, acusaciones de encubrimiento institucional y un abandono precipitado antes de concluir la emisión.

El encuentro digital, que se prolongó por espacio de hora y media bajo una atmósfera de creciente hostilidad, evidenció la fractura irreconciliable entre ambos comunicadores.

González, quien recientemente ha inaugurado su propio canal de difusión, acudió al foro de Flores con una estrategia marcadamente defensiva respecto a su implicación en la causa judicial.

Sin embargo, la tensión dialéctica escaló de forma irreversible cuando el periodista deslizó la hipótesis de que Flores había solicitado en el pasado gestiones de averiguación reservada ajenas a los cauces legales.

 

🔥 ANTONIO DAVID Y GUSTAVO GONZÁLEZ ACABAN A GRITOS POR ROCÍO CARRASCO -  YouTube

 

El punto de ruptura se alcanzó cuando se abordaron los métodos de obtención de información a través de las bases de datos policiales de acceso restringido, como los sistemas Simple y Argos.

Ante la insistencia de Antonio David Flores de que resultaba inverosímil que un profesional de la crónica social desconociera el origen ilícito de esos informes, Gustavo González replicó evocando un confuso incidente ocurrido décadas atrás en los aledaños del domicilio de la fallecida cantante Rocío Jurado.

Según el relato del periodista, Flores le habría solicitado personarse en dicho inmueble para realizar seguimientos gráficos ante la sospecha de que su entonces esposa, Rocío Carrasco, mantendría encuentros con terceras personas, sugiriendo el rastreo de matrículas de vehículos y direcciones concretas.

La mera mención de esta supuesta colaboración desató la indignación de Flores, quien calificó la insinuación de «falacia absoluta» y retó a González a aportar datos fácticos.

«Si yo hubiese realizado tales prácticas, figuraría formalmente en el sumario de la Operación Deluxe, y les garantizo que habría desmontado el atestado policial», aseveró con vehemencia el exguardia civil.

 

Gustavo González desmonta a Antonio David Flores: "Me llamó para que  pillase a Rocío Carrasco esposada"

 

Lejos de amedrentarse, Antonio David Flores elevó la presión sobre su interlocutor acusándolo de actuar como un «chivo expiatorio» dentro de la estructura de la extinta dirección del programa Sálvame.

Flores afeó a González su falta de determinación ante la autoridad judicial por negarse a señalar a los verdaderos responsables de la cadena de mando de las redacciones televisivas, quienes, según su criterio, continúan exentos de responsabilidad penal mientras los profesionales de base asumen el coste legal de los procesos.

«Ten el valor de señalar ante su señoría a las personas que debes señalar, porque te estás responsabilizando de un perjuicio ajeno por mantener la boca cerrada», sentenció Flores en el tramo más severo del careo, instando al periodista a citar como testigos a los altos cargos ejecutivos del conglomerado audiovisual que se habrían beneficiado de las filtraciones policiales.

 

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La ruptura definitiva se precipitó cuando González intentó trazar un paralelismo moral entre la presión judicial que padece por la ‘Operación Deluxe’ y el juicio mediático al que fue sometido Flores tras la emisión de la docuserie de Rocío Carrasco.

La equiparación de un procedimiento penal basado en atestados de la Brigada de Asuntos Internos con una campaña de descrédito televisivo colmó la paciencia del anfitrión.

Ante la imposibilidad de reconducir el debate hacia términos de cordialidad profesional, y visiblemente abrumado por la dureza del emplazamiento, Gustavo González optó por cortar la conexión de forma unilateral.

«Me he sentido bastante incómodo desde el principio; mi intención era mantener una conversación tranquila», declaró el periodista antes de abandonar la sesión, dejando el foro virtual en manos de los colaboradores habituales de Flores, quienes coincidieron en señalar el grave perjuicio reputacional que el propio González se infligió con una comparecencia marcada por la ambigüedad y la manifiesta debilidad argumental.