El comunicador equipara las anotaciones “P.S.” encontradas por la UCO con el “M.Rajoy” del caso Gürtel y califica de insostenible la permanencia del presidente del Gobierno.

 

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El cortafuegos mediático que ha sostenido el relato de la Moncloa frente a los sucesivos escándalos judiciales ha sufrido este lunes una quiebra de dimensiones imprevisibles.

Antonio Maestre, analista de referencia del espectro político de la izquierda y habitual azote de la oposición, ha sorprendido al panorama nacional al exigir la dimisión inmediata del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La contundente toma de posición del periodista, escenificada a través de un demoledor mensaje en la red social X, escenifica el divorcio definitivo de importantes sectores de la intelectualidad progresista con el secretario general del PSOE.

El desencadenante de esta ruptura ha sido el levantamiento del secreto de sumario sobre el material incautado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a Leire Díez, considerada la “fontanera” clave del aparato socialista.

Entre la documentación intervenida figuran 25 agendas y cuadernos manuscritos cuyas anotaciones apuntan de forma directa al despacho presidencial de la Moncloa.

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La defensa perimetral que el entorno del Gobierno había construido para desvincular al jefe del Ejecutivo de las maniobras opacas de Ferraz se desmoronó tras el análisis público de los diarios de Díez.

En dichos manuscritos, las siglas “P.S.” aparecen de manera recurrente asociadas a la toma de decisiones estratégicas.

Para Maestre, el intento de la dirección del PSOE de restar valor probatorio o de sembrar dudas sobre la identidad oculta tras ese acrónimo resulta un ejercicio de cinismo insostenible.

“La anotación de P.S. se refiere a Pedro Sánchez, igual que la anotación M. Rajoy se refería a Mariano Rajoy. Podemos ser serios o hacernos los tontos”, sentenció el tertuliano, asestando un golpe letal a la línea argumental de Moncloa y situando a Sánchez en el mismo plano de sospecha institucional que provocó la moción de censura de 2018.

 

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Los extractos del sumario de la UCO desvelan un entramado que, a juicio de los investigadores, excede la mera fontanería de partido para adentrarse en el terreno de la injerencia institucional.

Según los documentos manuscritos, con fecha explícita del 27 de enero de 2025, se habría coordinado desde la Presidencia del Gobierno un plan para alterar los equilibrios de poder en el mapa de los medios de comunicación y asaltar la libertad de prensa en España.

Las anotaciones incautadas detallan las líneas maestras de una maniobra para arrebatar el control del Grupo Prisa.

El plan se habría diseñado a partir de un acuerdo de trastienda con su presidente, Joseph Oughourlian, con el objetivo estratégico de colocar al productor José Miguel Contreras —otrora asesor del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero— al frente del diario El País, convirtiendo la cabecera de referencia en un apéndice de la estrategia de comunicación de Ferraz.

 

No entiendo porqué pensáis que P.S. es Pedro Sánchez.

 

Ante la gravedad de los hechos descritos en el sumario, Antonio Maestre ha advertido de que los hallazgos de la Guardia Civil constituyen un “hilo delictivo” del que la justicia penal debe tirar hasta sus últimas consecuencias.

Si bien el comunicador matizó que las libretas de Díez contienen también menciones incidentales a dirigentes de otras formaciones políticas, remarcó que “lo que alguien anota se convierte en hilo sobre el que investigar para conocer la verdad”.

Este cisma en el universo de los prescriptores mediáticos de la izquierda deja al presidente del Gobierno en una situación de aislamiento político inédita.

Retratado por sus propios valedores históricos como el ideólogo de un plan rácano para amordazar a la prensa y manipular la opinión pública, Sánchez afronta el dictamen de los tribunales sin el blindaje del bloque de opinión que, hasta hoy, justificaba sus decisiones en nombre de la estabilidad democrática.