El ministro del Interior rectifica su versión sobre los encuentros entre la directora de la Guardia Civil y Leire Díez, ofreciendo una errática comparecencia que colapsó los micrófonos de ‘Espejo Público’.

 

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La gestión de la crisis derivada de las investigaciones sobre el denominado aparato paraoficial del Partido Socialista ha sumido al Ministerio del Interior en una situación de extrema vulnerabilidad.

El titular de la cartera, Fernando Grande-Marlaska, se vio obligado a comparecer de urgencia esta mañana ante los medios de comunicación en una intervención que, lejos de aplacar los ánimos, ha acrecentado las dudas sobre la veracidad del relato gubernamental y ha dejado una de las imágenes más comentadas de la jornada en el ámbito mediático.

El motivo de la comparecencia radicaba en el levantamiento parcial del sumario judicial, cuyas revelaciones documentales han desmontado de forma fulminante las afirmaciones vertidas por el propio ministro hace apenas dos días, cuando negó de manera tajante cualquier contacto entre la actual directora general de la Guardia Civil y la intermediaria socialista Leire Díez.

 

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La aparición de registros y de un explícito archivo de audio interceptado a Díez —donde presume con ademanes autoritarios de su estrecha afinidad con la cúpula de la Benemérita y anticipa sus citas oficiales— ha obligado al Ministerio a ensayar un giro argumental de difícil encaje.

En su intervención de hoy, Marlaska ya no ha podido sostener la inexistencia de las reuniones, admitiendo que se produjeron al menos dos encuentros, aunque matizando que en ellos se abordaron asuntos ajenos a la trama investigada.

El contraste entre la contundencia de las grabaciones judiciales y las explicaciones de la dirección política del Ministerio ha generado un hondo escepticismo en los sectores jurídicos y policiales, que cuestionan la naturaleza de unos contactos que se mantuvieron ocultos hasta su obligada adopción en sede judicial.

 

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Sin embargo, el impacto político del fondo del asunto se vio casi eclipsado por las formas de la comparecencia.

Al inicio de su turno de palabra, visiblemente presionado por las preguntas de los informadores, el ministro del Interior sufrió un notable bloqueo verbal, encadenando titubeos y frases inconexas (“Perdonar, perdonar, perdón, perdonar si os voy a contestar… Bueno, voy a… vamos… Bueno, veo más o menos…”) que reflejaron de manera nítida la dificultad para articular una defensa sólida.

La escena fue recogida en tiempo real por el programa matinal Espejo Público de Antena 3.

Las reacciones en el plató no se hicieron esperar; la analista Elisa Beni se vio obligada a disimular la expresión de su rostro ante la deriva del discurso del ministro, mientras que la presentadora del espacio, Susanna Griso, fue incapaz de ocultar su reacción ante el colapso del miembro del Ejecutivo, viéndose forzada a inclinar la cabeza para evitar que las cámaras captaran de forma nítida su risa ante el mutismo ministerial.

 

La directora de la Guardia Civil admite ahora que sí se vio con Leire dos o  tres veces pero no para hablar de las investigaciones | El Diario Vasco

 

Para los observadores parlamentarios, el episodio vivido esta mañana en televisión trasciende la mera anécdota y se convierte en el fiel reflejo del desgaste que arrastra el Gabinete de Pedro Sánchez.

La contradicción flagrante en sede parlamentaria y mediática respecto a las reuniones de la Guardia Civil debilita la posición de un Marlaska cada vez más cuestionado por la oposición, que ya ha anunciado la solicitud de una comparecencia extraordinaria para que aclare los verdaderos motivos de unos encuentros que el sumario sitúa en el epicentro de la estrategia de defensa del aparato de Ferraz.

 

Marlaska se enreda: las tres versiones del ministro sobre los encuentros  entre la directora de la Guardia Civil y Leire | El Correo