El presentador de ‘El Intermedio’ califica de “cutre” la respuesta gubernamental a las investigaciones judiciales y advierte de que la izquierda “no puede usar las armas que tanto ha criticado”.

 

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El bloque de contención mediática que ha protegido tradicionalmente la gestión de Pedro Sánchez ha registrado su primera e importante vía de agua en el sector más insospechado.

José Miguel Monzón, conocido popularmente como ‘El Gran Wyoming’, protagonizó este jueves un severo e inédito correctivo al Ejecutivo durante el monólogo de apertura de su programa El Intermedio en La Sexta.

Las declaraciones del presentador, considerado durante años uno de los prescriptores de opinión más influyentes e indulgentes con el ideario del espectro gubernamental, suponen un punto de inflexión en la percepción pública de la crisis que asedia al Partido Socialista.

La dureza de sus reproches, centrados en las controvertidas actuaciones paraoficiales atribuidas a la cúpula de la formación, ha provocado una honda conmoción en el seno de la izquierda política y ha inundado las redes sociales de análisis sobre el progresivo aislamiento del presidente del Gobierno.

 

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El núcleo de la crítica de Wyoming se articuló en torno a las presuntas redes de contención e influencia que habrían coordinado el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y la intermediaria Leire Díez para contrarrestar la acción de la justicia.

Aunque el comunicador insistió en enmarcar los múltiples frentes judiciales abiertos dentro de una supuesta estrategia de “persecución política y judicial” —empleando de forma explícita el concepto de lawfare—, rechazó de manera categórica los métodos de defensa atribuidos a la formación socialista.

“Un gobierno progresista no puede ni debe responder al lawfare usando las armas que tanto hemos criticado. Se espera de la izquierda que sea más limpia, más decente y que respete las reglas del juego”, aseveró con rostro serio ante las cámaras, recurriendo al clásico aforismo taurino de “Manolete, si no sabes torear, para qué te metes”.

 

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El momento de mayor tensión dialéctica se produjo cuando el presentador comparó la supuesta incursión del PSOE en el espionaje y el descrédito institucional con el terreno propio de sus adversarios políticos.

Para el comunicador, intentar replicar un entramado de contrainteligencia civil o judicial desde el entorno del aparato estatal resulta un ejercicio estéril que despoja a la izquierda de su legitimidad moral.

“Intentar competir con los profesionales de las cloacas es como pelear con un cerdo en una charca de barro. No puedes ganar y vas a acabar de barro hasta las cejas. Para montar una ‘cloaca fetén’ ya están otros que lo hacen mucho mejor y a los que además no les pasa nada”, sentenció de forma demoledora.

 

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Analistas del panorama televisivo y de la comunicación política coinciden en señalar que este pronunciamiento es el síntoma definitivo de un “fin de ciclo” narrativo.

La contundencia de Wyoming se produce en el momento más vulnerable para el Partido Socialista, salpicado por las revelaciones sumariales que apuntan a maniobras coordinadas para desacreditar a jueces, fiscales y mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

La pérdida del favor incondicional de los rostros más visibles de la televisión privada no solo debilita la capacidad de resistencia del relato de la Moncloa, sino que introduce la sospecha y la desafección entre sus propios votantes en un momento en el que el denominado “número uno” de las pesquisas judiciales comienza a cobrar un nombre y apellidos definitivos en el horizonte político español.