Ante los Reyes y la cúpula del Estado, el Pontífice invoca el legado de San Juan de la Cruz y Santa Teresa para superar «la oscuridad de la razón» y reivindica la España de Toledo y Alfonso X como ejemplo global de diálogo.

 

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El arranque oficial del viaje apostólico del Papa León XIV a España ha dejado un profundo calado político e institucional en su primera escala en Madrid.

Ante una nutrida representación del cuerpo diplomático, miembros del Ejecutivo y SS.MM. los Reyes, el Santo Padre ha pronunciado un discurso de hondo calado humanista en el que ha instado de forma explícita a las fuerzas políticas y sociales del país a abandonar la confrontación estéril.

En un contexto marcado por la inestabilidad global y la crispación interna, el Sucesor de Pedro ha reclamado transitar desde las «simplificaciones» hacia la aceptación de la complejidad social e histórica.

Lejos de ceñirse a un protocolo meramente formal, León XIV ha articulado su alocución en torno a la riqueza espiritual de la tradición católica española, conectando la teología con los desafíos sociopolíticos del siglo XXI.

Coincidiendo con la celebración del año jubilar de San Juan de la Cruz, el Pontífice ha rescatado el concepto de la «noche oscura» del santo abulense para describir la desorientación y el miedo al avance de las nuevas tecnologías o la incertidumbre que atenaza a las sociedades actuales.

A este respecto, el Papa ha defendido la vigencia de una «mística con los ojos abiertos», encarnada tanto por San Juan de la Cruz como por Santa Teresa de Ávila y su metáfora del Castillo Interior.

«Hoy lo que más nos asusta es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas», ha reflexionado el Santo Padre, reclamando la presencia en el espacio público de líderes capaces de intuir la luz en mitad de la oscuridad y de anteponer la interioridad y la libertad de conciencia a los intereses partidistas.

 

El papa León XIV anima a la "reconciliación y cooperación" entre las  distintas fuerzas e invita a abandonar las narrativas polarizantes"

 

El pasaje más rotundo del discurso ha apuntado directamente al deterioro del debate público, alertando sobre el riesgo de que la clase dirigente caiga en la tentación de buscar una rentabilidad electoral efímera a costa de encender la confrontación en las comunidades.

«Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia», ha exhortado solemnemente el Pontífice, definiendo los discursos identitarios como herramientas que «pueblan el mundo de fantasmas y enemigos».

Asimismo, el Papa ha dedicado una advertencia a los riesgos de las nuevas tecnologías, describiéndolas como un «entorno artificial» donde el pensamiento crítico se debilita y los prejuicios se exacerban de la mano de intereses prepotentes que «siembran pulsiones de muerte».

Frente a esta deriva, ha exigido a los responsables económicos e institucionales un giro estratégico radical que priorice la inversión en la escuela, la universidad y la investigación científica.

 

El papa León XIV alista su visita a una España polarizada y cada vez menos  religiosa

 

Para ilustrar la viabilidad de un modelo basado en el encuentro, León XIV ha recurrido al pasado mudéjar de la península ibérica, recordando que la presencia prolongada del Islam propició épocas de fructífero contacto intelectual.

El Santo Padre ha ensalzado el valor de la Escuela de Traductores de Alfonso X El Sabio y la significación histórica de ciudades como Córdoba y Toledo como nexos de unión entre saberes cristianos, judíos y musulmanes, permitiendo la difusión de las obras de Averroes y Maimónides.

Evocando finalmente la figura de San Ignacio de Loyola, quien supo preferir «la paz a las armas y los santos a los poderosos», el líder de la Iglesia Católica ha concluido su intervención agradeciendo el compromiso histórico de España con el derecho internacional y el multilateralismo, pidiendo que la construcción de la Unión Europea se entienda como un servicio global y bendiciendo al país ante la ovación unánime del auditorio.