El diputado Ramos Esteban enciende el hemiciclo al equiparar la estrategia del PP con los programas de telerrealidad y contraataca con las comisiones sanitarias de la Comunidad de Madrid y los fondos del «caso Koldo».

 

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La tensión en las Cortes Generales ha alcanzado un nuevo máximo histórico durante la última sesión plenaria.

Lo que inicialmente estaba programado como un debate técnico sobre infraestructuras de transporte y la aplicación de la Ley de Vivienda derivó rápidamente en un durísimo cruce de reproches personales y acusaciones de corrupción.

El diputado del Grupo Socialista, Ramos Esteban, protagonizó una de las intervenciones más agresivas que se recuerdan en el hemiciclo al dirigir sus ataques de forma directa contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, comprometiendo el decoro institucional de la Cámara Baja.

El parlamentario socialista arrancó su comparecencia denunciando el clima de «política espectáculo» que, a su juicio, la bancada popular intenta imponer de manera sistemática para desgastar al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

En un tono manifiestamente sarcástico, Ramos Esteban criticó el uso reiterado del nombre de Koldo García Izaguirre en las intervenciones de la oposición: «Nombran a Koldo como si fuera alguien que le íbamos a nominar para el Premio Nobel; parecía la persona más importante del Gobierno cuando no es cierto».

 

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Elevando el nivel de la provocación, el diputado llegó a comparar las sesiones de control del Congreso con conocidos formatos de telerrealidad.

«Voy a reconocer que Gran Hermano ha hecho mucho daño a la política. Viendo lo de la señora Ayuso y su novio, esto va a acabar siendo la isla de las tentaciones», espetó ante las protestas de la bancada del Partido Popular, cuyos dirigentes fueron tildados de tener la «piel muy fina» por amparar expresiones como el ya célebre «me gusta la fruta» de la mandataria madrileña mientras rechazan las críticas a los expedientes de contratación autonómicos durante la crisis sanitaria.

El punto de mayor fricción se produjo cuando el debate viró hacia las políticas sociales de arrendamiento.

El representante del PSOE afeó al Partido Popular su frontal rechazo a aplicar los mecanismos de control de precios contemplados en la legislación estatal en aquellas autonomías donde gobiernan.

Para Ramos Esteban, la negativa de la Puerta del Sol responde a una falta de sintonía con las necesidades de las clases trabajadoras.

«La señora Ayuso no tiene ningún problema de vivienda. Ayuso vive en dos viviendas que ella no ha pagado, pero que se han pagado con fondos muy oscuros», denunció el parlamentario desde el estrado, para añadir de inmediato una consideración personal que provocó una monumental bronca en el salón de plenos: «Evidentemente, lo que no podemos decir de la señora Ayuso es que sea una persona decente. Le gusta la fruta, pero no es una persona decente».

 

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Para contrarrestar la ofensiva de la oposición sobre la trama de las mascarillas, el Grupo Socialista intentó desviar la atención hacia los escándalos históricos que salpicaron a la formación popular.

Ramos Esteban recordó la crisis interna que supuso la salida de Pablo Casado tras denunciar las comisiones de 234.

000 euros percibidas por el hermano de la presidenta madrileña, así como los 4,8 millones de euros abonados a empresarios vinculados con material sanitario defectuoso.

«Cuando alguien en el PSOE se acerca a la corrupción se le aparta; cuando ocurre en el PP, se protege al implicado y se aparta al denunciante», aseveró.

Finalmente, el diputado socialista reclamó centrar los esfuerzos parlamentarios en los logros macroeconómicos de la legislatura, citando los dos millones de beneficiarios de los bonos gratuitos de transporte ferroviario, la llegada de las obras del AVE a Extremadura y el impacto de los 140.000 millones de euros obtenidos de los fondos de recuperación europeos.

Según expuso, estos recursos permitirán la apertura de infraestructuras clave como la gigafactoría de baterías de Navalmoral de la Mata —con la previsión de crear 3.000 empleos directos— o el Centro de Investigación de Almacenamiento Energético en Cáceres, realidades que, concluyó, representan la verdadera política que demanda la ciudadanía frente al ruido mediático.

 

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