El líder de Desokupa califica al presentador de Mediaset de “rata vendida” y la periodista de ‘The Objective’ lamenta cuatro años de campaña contra su honor para “proteger” la trama.

 

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El debate sobre los límites del infoentretenimiento y la deontología periodística ha vuelto a encenderse con inusitada dureza en los mentideros de la comunicación nacional.

Daniel Esteve, director y rostro visible de la organización Desokupa, ha protagonizado una severa ofensiva pública contra el presentador de Mediaset España, Risto Mejide.

El motivo de la disputa radica en la persistente negativa del publicista a rectificar o pedir disculpas públicas a la periodista de investigación Ketty Garat, tras años de reproches cruzados a cuenta de las informaciones sobre las presuntas redes de corrupción del exministro de Transportes, José Luis Ábalos.

Mejide, al frente de su espacio diario Todo es mentira en la cadena Cuatro, dedicó numerosas emisiones a cuestionar, satirizar y desmentir las exclusivas que Garat difundía en el diario digital The Objective sobre las ramificaciones de la conocida trama de las mascarillas.

Una postura que, a la luz del posterior devenir judicial del caso, ha situado al conductor televisivo en el centro de las críticas de diversos sectores independientes.

 

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La reacción de Daniel Esteve en su perfil de la red social X no se ha hecho esperar, empleando términos de extrema severidad para definir el papel del comunicador del grupo de Fuencarral.

“Risto es otra rata vendida y encima va de listo”, aseveró el empresario catalán, vinculando de forma directa la línea editorial del programa con un presunto intento de proteger a cargos afines al Partido Socialista a costa del rigor informativo.

Esteve recordó que este enfrentamiento viene de lejos, rescatando de la hemeroteca la guerra virtual que ambos mantuvieron en el año 2023, cuando ya le dedicó reproches similares: “Risto, tú sí que eres una mentira como tu programa”.

Las críticas de Desokupa coinciden en el tiempo con el desgarrador balance que la propia Ketty Garat ha realizado sobre el calvario profesional y personal sufrido durante la instrucción de la causa.

La informadora ha censurado la complicidad de Mejide con el entorno del exministro, recordando que el presentador no solo intentó ridiculizar unas informaciones que el tiempo y los tribunales han terminado ratificando de forma implacable, sino que además “premió” al propio José Luis Ábalos incorporándolo temporalmente como colaborador estrella de su mesa de debate.

 

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Garat ha sido especialmente tajante a la hora de despojar a Risto Mejide de cualquier condición de informador riguroso, encuadrando su actividad dentro del mero espectáculo de variedades y la agresión profesional continuada.

“Risto Mejide no es un periodista.

Yo no le meto en la categoría en la que podemos estar nosotros.

Es un publicista que se dedica a hacer un teleentretenimiento, es decir, un show”, sentenció la redactora con indisimulado desprecio hacia quien, a su juicio, prefirió actuar como el principal defensor mediático de la trama de las mascarillas.

La periodista concluyó denunciando la bajeza moral de una campaña de hostigamiento sostenido que ha buscado “amordazar la libertad de prensa para salvarle el pellejo a la cúpula socialista”.

Según su testimonio, compartido ampliamente en las redes sociales, Mejide estuvo “atentando contra mi honor y vejando mi trabajo durante cuatro años de manera sostenida”, configurando un escenario donde la deontología profesional fue sacrificada en aras del beneficio empresarial y el lucimiento como presunto mamporrero del relato de la Moncloa.