Polémica por el uso de recursos marítimos de la Guardia Civil durante las vacaciones de Pedro Sánchez en Lanzarote
La publicación de imágenes de Pedro Sánchez utilizando una embarcación semirrígida de la Guardia Civil durante sus vacaciones en Lanzarote desató una intensa controversia política sobre el uso de recursos estatales

El uso de los medios materiales e infraestructuras del Estado por parte de los altos cargos públicos durante sus periodos de descanso estival ha vuelto a situarse en el centro del debate político e institucional en España.
La publicación de material gráfico difundido por el medio OKDiario, en el que se observa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladándose en una embarcación semirrígida de tipo zodiac perteneciente a la Guardia Civil para realizar actividades náuticas en las inmediaciones de la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, ha generado un alud de críticas por parte de la oposición y de diversas organizaciones profesionales del instituto armado.
El episodio tuvo lugar durante el receso vacacional del jefe del Ejecutivo en la isla canaria, coincidiendo temporalmente con la celebración de reuniones telemáticas de seguimiento de la actualidad nacional e internacional, entre ellas la evolución de la presión migratoria en la ciudad autónoma de Ceuta.
Las imágenes distribuidas muestran cómo el mandatario hizo uso del transporte marítimo oficial operado por agentes del cuerpo para desplazarse hasta puntos de inmersión y buceo recreativo en las aguas atlánticas de la zona, lo que fue calificado de inmediato por sectores críticos como un aprovechamiento impropio de los recursos públicos en beneficio personal.
La difusión de las imágenes provocó la rápida reacción de colectivos de la Guardia Civil y sindicatos policiales, quienes expresaron su malestar por el despliegue operativo en un contexto de escasez de medios en otros puntos estratégicos del territorio nacional.
Desde la asociación profesional JUCIL (Justicia para la Guardia Civil), su portavoz Nona Lozano realizó declaraciones en las que cuestionó con firmeza la asignación de patrulleras y embarcaciones ligeras para labores de acompañamiento recreativo, argumentando que dichos activos deberían estar destinados prioritariamente a la vigilancia fronteriza, el combate contra el narcotráfico y la seguridad marítima en zonas de alta intensidad operativa.
En este sentido, la entidad anunció la presentación de peticiones de información formal ante el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlasca, para solicitar un desglose detallado de los costes económicos derivados del operativo, así como el número exacto de efectivos y embarcaciones apartadas de sus cometidos habituales de patrullaje para dar cobertura al desplazamiento privado del presidente.
Las agrupaciones del cuerpo subrayaron que, si bien la seguridad del jefe del Gobierno está estrictamente garantizada por ley y requiere un despliegue de protección permanente en tierra y mar, es preciso fiscalizar la proporcionalidad de los recursos asignados para evitar que los cometidos de escolta se confundan con la prestación de servicios recreativos.
El impacto del suceso se amplificó rápidamente en plataformas digitales y redes sociales como X, donde numerosos ciudadanos y representantes políticos expresaron su indignación, denunciando lo que consideran una concepción patrimonialista de las instituciones y de los presupuestos del Estado.
Portavoces de la oposición aprovecharon la controversia para contrastar la disponibilidad de medios marítimos asignados a la residencia presidencial de La Mareta con las reiteradas demandas de mayor dotación logística y personal solicitadas por las unidades de la Guardia Civil que operan en el Estrecho de Gibraltar y las costas del archipiélago canario.
Por su parte, fuentes del Ejecutivo y del Ministerio del Interior encuadraron la actuación del dispositivo de seguridad en el estricto cumplimiento de los protocolos estándar de protección establecidos para la Presidencia del Gobierno.
Desde la administración central se argumentó que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil tiene asignada la custodia y la cobertura de seguridad del perímetro acuático donde se encuentre el jefe del Estado o del Ejecutivo, independientemente de la actividad concreta que este se halle realizando.
Según estas explicaciones institucionales, el uso de embarcaciones oficiales responde de manera exclusiva a criterios de movilidad segura y respuesta inmediata ante cualquier eventualidad o emergencia, descartando cualquier tipo de irregularidad o desvío de fondos públicos en la logística de las vacaciones presidenciales.