La noche en que la falla de Motagua borró la capital guatemalteca: La catástrofe sísmica de 1976 - News

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La noche en que la falla de Motagua borró la capital guatemalteca: La catástrofe sísmica de 1976

En la madrugada del 4 de febrero de 1976, un sismo de magnitud 7,5 provocado por la ruptura de la falla de Motagua sacudió a Guatemala durante 39 segundos

 

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En los últimos minutos del martes 3 de febrero de 1976, la Ciudad de Guatemala funcionaba con el ritmo sereno de una metrópoli centroamericana en expansión.

A las 23:47 horas, los comerciantes de la 6ª avenida y 9ª calle de la zona 1 bajaban las persianas metálicas de sus locales, mientras los últimos autobuses urbanos partían desde la terminal de la calle 18 hacia municipios periféricos como Mixco.

Con una población que superaba el millón de habitantes y centros hospitalarios como el Roosevelt y el San Juan de Dios atendiendo las urgencias habituales de la medianoche, la capital descansaba en casas construidas predominantemente de adobe, ladrillo sin refuerzo y madera.

Ningún indicio meteorológico o telúrico perceptible permitía presagiar la inminente ruptura geotectónica.

Exactamente a las 03:01:43 horas de la madrugada del miércoles 4 de febrero de 1976, el silencio nocturno se rompió por completo.

La falla de Motagua —un límite transformante de más de 240 kilómetros de longitud que separa la placa del Caribe de la placa Norteamericana— liberó de forma abrupta la energía tectónica acumulada durante más de dos siglos.

El sismo, que alcanzó una magnitud de 7,5 en la escala de Richter y cuyo hipocentro se situó a solo 5 kilómetros de profundidad cerca de Los Amates, sacudió el territorio guatemalteco durante 39 agónicos segundos.

La aceleración horizontal del terreno destruyó de forma instantánea el tejido urbano tradicional, colapsando masivamente las viviendas de adobe carentes de confinamiento estructural.

 

Memorias de una tragedia nacional, terremoto de 1976 | Nuestro Diario ||  Susana Manai

 

El impacto sobre la infraestructura pública y los servicios esenciales fue devastador.

La red de agua potable administrada por EMPAGUA y el suministro eléctrico dependiente del Instituto Nacional de Electrificación (INDE) colapsaron de inmediato al fracturarse las tuberías maestras y caer las líneas de alta tensión.

Los puentes de interconexión terrestre sufrieron daños severos, mientras que la Carretera al Atlántico (CA-9) quedó bloqueada por gigantescos desprendimientos de rocas en los cañones montañosos, aislando a la capital de los departamentos del oriente y del valle del Motagua.

Barrios enteros de las zonas 3, 5, 6 y 18 quedaron reducidos a cerros de polvo y escombros, mientras los hospitales capitalinos operaban al límite de su capacidad en patios y zonas descubiertas ante la amenaza constante de réplicas.

El balance humano consolidó al terremoto de 1976 como la tragedia geológica más mortífera de la historia moderna de Guatemala.

Los informes oficiales confirmaron un saldo de 22 878 personas fallecidas, más de 76 000 heridos y cerca de un millón de damnificados, lo que representaba a una sexta parte de la población nacional de la época.

Más de 250 000 viviendas resultaron completamente destruidas, golpeando con severidad extrema a las comunidades de escasos recursos en la periferia capitalina y en el altiplano central.

Los daños económicos directos superaron los 1 000 millones de dólares de la época, paralizando la producción industrial y obligando a una reestructuración integral de los reglamentos de construcción urbana en todo el país.

 

El Terremoto de 1976 en Guatemala: 49 Años de un Desastre que Marcó la  Historia – Radio TGW

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