Joaquín Sánchez apela a la nostalgia de la vida de barrio: «Me da pena ver esas plazoletas vacías»
El exfutbolista del Real Betis recuerda con melancolía su infancia en El Puerto de Santa María y lamenta el aislamiento de las nuevas generaciones frente a las pantallas.

SEVILLA. — Aunque la figura de Joaquín Sánchez (44 años) permanezca ligada de manera indisoluble a la historia del Real Betis Balompié y a la capital andaluza, el corazón del exfutbolista mantiene un arraigo profundo en su tierra natal.
El Puerto de Santa María, la localidad gaditana que lo vio nacer y dar sus primeros pasos en el balompié, continúa siendo el refugio al que el deportista regresa para reencontrarse con sus raíces.
Sin embargo, el devenir de los tiempos ha transformado la fisonomía social del entorno que moldeó su carisma, un cambio que el propio Joaquín ha lamentado públicamente con notable nostalgia.
«Yo disfruté mucho de mi niñez. Me da pena cuando voy a ver a mi madre o me paso por casa de mi hermana y veo esas plazoletas vacías», confesó el gaditano durante una emisión especial del programa El Partidazo de COPE.
Para el exjugador, nombrado Hijo Predilecto de El Puerto de Santa María en 2022, la pérdida de la vida comunitaria en las calles representa un retroceso en la experiencia de la infancia actual.

El Camino de los Enamorados y el «ángel gaditano»
Criado en el Camino de los Enamorados, dentro del modesto barrio portuense de Fermesa, Joaquín reivindica la calle como su principal escuela formativa, tanto en lo personal como en lo profesional. «Esa calle a mí me dio mucho, probablemente la carrera que tengo.
Jugar en la plazoleta, en los pinos, en la playa… Yo creo que ahora eso los niños no lo tienen», reflexionó, señalando el contraste entre las dinámicas lúdicas de antaño y el sedentarismo tecnológico contemporáneo.
Con el humor que le caracteriza, el bético rememoró las escenas cotidianas de una época previa a la irrupción de las pantallas digitales, cuando los lazos vecinales estrechaban la convivencia y la autoridad materna se ejercía desde los balcones de las viviendas.
«El balcón de mi madre daba a la plazoleta y me llamaba para comer. A la tercera advertencia, ya no mediaba palabra, sino un zapatillazo hacia abajo», recordó entre risas en Antena 3.

Los sacrificios de la adolescencia y el soporte familiar
La trayectoria de Joaquín estuvo marcada por el sacrificio geográfico desde temprana edad. A los 15 años, tras despuntar en las filas del equipo local Los Frailes, el Real Betis se fijó en sus aptitudes.
Ante la dificultad económica que suponía trasladarse diariamente a Sevilla para entrenar con el equipo cadete, la figura de su tío Joaquín, apodado «El Chino», resultó providencial.
Su pariente costeaba semanalmente las 5.000 pesetas del abono ferroviario que permitían al joven desplazarse a la capital hispalense y regresar a pernoctar junto a los suyos en Cádiz.
A pesar de haberse afincado definitivamente en Sevilla con su esposa e hijas tras debutar en Primera División a los 19 años, el embajador de Andalucía no olvida el litoral atlántico ni el patrimonio que define a su Bahía.
Entre la brisa de Valdelagrana y los muros históricos del Castillo de San Marcos, Joaquín Sánchez sigue reivindicando con orgullo ese «ángel gaditano» que adquirió jugando en el asfalto de su infancia.
