La peor ola de calor en junio desde 1950 deja récords históricos y una anomalía térmica de 7,1 grados
Las noches del 22 y 23 de junio registran las mínimas más altas de la serie histórica peninsular, mientras que el norte del país sufre máximas extremas sin precedentes.

MADRID. — España despide esta semana uno de los episodios climatológicos más severos de su historia reciente.
La última ola de calor, que concluye este miércoles, ha marcado un hito en los registros meteorológicos al consolidar los días y las noches de junio más cálidos desde que se inició la serie histórica en 1950.
Según el informe provisional emitido por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las jornadas del 22 y 23 de junio registraron una temperatura máxima media de casi 39°C en la península, lo que representa una extraordinaria anomalía térmica de 7,1°C por encima de la media histórica para estas fechas.
Este fenómeno no solo supera los extremos alcanzados a finales de junio de 2025, sino que sitúa a las tres últimas jornadas dentro del selecto y preocupante grupo de las diez fechas más calurosas jamás registradas en un mes de junio.

La transformación de las temperaturas nocturnas ha sido uno de los aspectos más alarmantes del episodio. Con unas mínimas medias de 20,14°C y 19,81°C respectivamente, las noches del 22 y 23 de junio se han convertido en las más calurosas del mes en los últimos 76 años.
De hecho, la madrugada del lunes ha entrado de lleno en el listado de las diez noches más cálidas de todo el año, independientemente de la estación.
En lo que respecta a las máximas diurnas, el norte peninsular ha sido el escenario de los picos más extremos.
Destaca de forma alarmante la estación de Tama, en la comarca cántabra de Liébana, donde el termómetro escaló el 23 de junio hasta los 43,7°C, lo que supone un récord absoluto para cualquier mes del año en dicha localidad.
Asimismo, el País Vasco ha permanecido bajo aviso rojo por riesgo extraordinario. En el aeropuerto de Bilbao, que cuenta con datos desde 1947, la barrera de los 40°C se había superado apenas 18 veces hasta el año pasado.
Sin embargo, en un hecho inédito, dicho umbral se ha vuelto a rebasar dos veces en menos de 48 horas (los días 21 y 23 de junio), estableciendo un nuevo máximo mensual de 41,3°C.
Esta tendencia se hace evidente al analizar la evolución de la terminal vizcaína: durante los primeros 53 años de observaciones apenas se contabilizaron siete días por encima de los 40°C, mientras que en los últimos 27 años —desde el 2000 hasta el actual 2026— la cifra casi se ha duplicado, alcanzando ya los trece días bajo extremos térmicos.

Los expertos coinciden en que este escenario es una consecuencia directa del cambio climático global originado por la quema de combustibles fósiles.
José Ángel Núñez, portavoz de la Aemet, advierte en el informe de que «las olas de calor son cada vez más frecuentes y se adelantan en el calendario».
Los datos respaldan esta afirmación: entre 1975 y 1984, España registraba una media de tres días de ola de calor al año; en el último decenio, ese promedio se ha disparado hasta los 22 días anuales.
Las proyecciones para finales de siglo apuntan a que el país podría sufrir entre 47 y 77 días al año bajo estas condiciones extremas si no se reducen las emisiones.
A este calentamiento generalizado de la troposfera —confirmado por radiosondeos independientes— se suma el factor de la «isla de calor» en los entornos urbanos.
En grandes urbes como Barcelona, Valencia, Alicante o Palma, los materiales constructivos y la falta de humedad impiden el enfriamiento nocturno, multiplicando de forma exponencial las noches tropicales y comprometiendo gravemente la salud pública y el confort térmico de millones de ciudadanos.
