El debate sobre los “arrepentidos” fractura la televisión pública y el CGPJ abre diligencias contra el juez Peinado por los escoltas de Gómez
El magistrado Jesús Manuel Villegas defiende la legalidad de la rebaja penal a Víctor de Aldama frente a las críticas de los sectores gubernamentales. La crisis institucional se agrava tras la apertura de un expediente disciplinario al instructor del ‘caso Begoña Gómez’ por presunta desconsideración hacia la Policía.

La ratificación de la sentencia contra los cabecillas de la trama de las mascarillas ha abierto una profunda brecha en el relato defensivo del entorno del Palacio de la Moncloa.
El foco de la controversia se ha trasladado de las severas penas impuestas a altos cargos hacia la figura jurídica del “colaborador orquesta”, encarnada en el empresario Víctor de Aldama.
La suspensión de su ingreso en prisión —sustituida por trabajos en beneficio de la comunidad tras aplicársele una condena de 4,5 años— ha provocado una oleada de descalificaciones en los medios públicos, donde analistas como Javier Ruiz han tildado de “inexculpable” el beneficio procesal, argumentando una supuesta falta de pruebas documentales en sus declaraciones.
Frente a esta corriente de opinión, el magistrado Jesús Manuel Villegas, representante de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial, ha salido al paso de forma contundente.
Villegas ha calificado la resolución del tribunal como “absolutamente impecable”, recordando que los beneficios por colaboración son herramientas ordinarias y plenamente legales en el derecho comparado internacional, diseñadas específicamente para desarticular estructuras complejas de criminalidad organizada o mafiosa.
Fuentes jurídicas recuerdan, además, el precedente del ‘caso Gürtel’, donde al exconcejal José Luis Peñas se le suspendió una pena superior (5 años y 3 meses) bajo criterios idénticos de utilidad procesal sin que se cuestionara entonces la legitimidad del tribunal.
Alta tensión en los platós y acusaciones de “argumentario unificado”
El nerviosismo político derivado de la sentencia ha tenido su reflejo inmediato en los espacios de debate de la parrilla televisiva, registrándose agrios enfrentamientos en directo que evidencian la pérdida de control de los moderadores:
Choque en ‘Malas lenguas’: El presentador Jesús Cintora protagonizó un tenso altercado con el abogado Joaquín Moeckel a cuenta de la intervención de un inspector de Hacienda. Moeckel censuró con dureza que un funcionario público desvelara identidades y cifras en un plató, lo que provocó los reproches airados del conductor del programa.
La polémica de las plantillas en redes: Diversos observadores de la actualidad política han denunciado la difusión coordinada de consignas en plataformas digitales. La práctica identidad detectada entre los textos publicados por los analistas Antonio Maestre y Sarah Santolalla ha alimentado la sospecha del uso de un “argumentario de copia y pega” emitido desde las terminales de comunicación del Ejecutivo para desacreditar la independencia del estamento judicial.

El Consejo del Poder Judicial expedienta por la mínima al juez Peinado
De forma paralela, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha acordado la apertura de diligencias informativas de carácter disciplinario contra el magistrado Juan Carlos Peinado.
La medida responde a una denuncia por supuesta “falta grave de desconsideración” hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, debido a los términos empleados por el juez en el auto de apertura de juicio oral contra Begoña Gómez, donde cuestionó implícitamente la idoneidad y el control de la cúpula policial encargada de la custodia de la esposa del presidente.
«La resolución disciplinaria ha evidenciado la fractura total del órgano de gobierno de los jueces, saliendo adelante por un solo voto de diferencia gracias al sufragio de calidad de la presidenta, María Isabel Perelló.»
La votación final reflejó un bloque partido en dos: los cuatro vocales designados a propuesta del Partido Popular se opusieron frontalmente a la incoación del expediente, mientras que los representantes vinculados al PSOE y a Sumar consiguieron imponer la mayoría minoritaria.
En sectores de la judicatura se interpreta este movimiento como un intento de ejercer presión institucional sobre el instructor del caso en un momento crítico para la estabilidad de la legislatura.