La soltera María de 18 años y el jardinero Iván de 28 protagonizan un apasionado encuentro en ‘First Dates’ tras conectar de inmediato gracias a sus particulares fetiches estéticos y gustos alternativos

 

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La innegable atracción y la química más explosiva se han apoderado por completo del restaurante de ‘First Dates’ en una de las veladas más comentadas y virales del programa.

María, una joven de 18 años con una personalidad desbordante, y Iván, un jardinero de 28 años con una estética impactante marcada por los tatuajes en su rostro, protagonizaron un encuentro que desafió los prejuicios iniciales y terminó con una desinhibida pasión en el reservado del plató.

Desde el primer momento en que María cruzó la puerta del restaurante, dejó claro que su estilo y su forma de ver la vida rompen con cualquier molde tradicional.

La joven confesó su absoluta devoción por la moda accesible y un tanto extravagante: “Mi estilo es comprar ropa de Shein. O sea, a mí me encanta la ropa de Shein. Es barata, o sea, y encima es como de choni, no sé, es que no sé cómo explicarlo”.

Además de su indumentaria, María sorprendió al presentador al revelar sus múltiples e inusuales aficiones cotidianas, que van desde el autorretrato hasta el trenzado de esparto rodeada de ancianas, e incluso sus planes de futuro en el ámbito laboral: “Este año, es un poco tétrico a lo mejor, pero he pensado en apuntarme a tanatopraxia. ¿Os gusta eso de maquillar a gente y que no se queje? Igual está bien”.

 

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En el plano sentimental, la soltera admitió arrastrar un historial amoroso nefasto debido a su tendencia a atraer a perfiles sumamente peculiares.

“En el amor me ha ido muy mal, como el puto culo. Tengo un imán para la gente que le falta un tornillo”, aseguró con rotundidad.

Sin embargo, al detallar sus fetiches y el prototipo de hombre que realmente le llama la atención, sus preferencias encajaron a la perfección con el soltero que estaba a punto de conocer: “Yo lo que me gustaría encontrarme es una persona con tatuajes, piercings, me gusta mucho la lengua bífida, me encanta. Y tengo un fetiche muy grande que son los brackets”.

La sincronía fue total cuando Iván entró en escena.

A pesar de lucir un aspecto imponente con llamativos tatuajes en los párpados, que incluían detalles como el conejito de Playboy, el soltero demostró desde los primeros segundos una enorme sensibilidad y un corazón tierno.

El joven de 28 años arrastra un pasado doloroso marcado por la pérdida de su madre cuando apenas tenía 16 años y un posterior brote psicótico de su padre, situaciones que lo llevaron a refugiarse en la tinta como una vía de escape emocional.

Al encontrarse con María, Iván no dudó en entregarle una rosa roja, un gesto que descolocó por completo a la joven debido al contraste con su apariencia: “Cuando me da rosas me quedo un poco flipando porque digo, tío, no tiene pinta de dar rosas, la verdad. Tiene pinta de traer desgracias solo, pero me ha gustado”.

 

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A medida que avanzaba la cena, la conversación tomó un rumbo de absoluta complicidad y una fuerte atracción física.

Al descubrir que Iván trabajaba como jardinero, María no pudo ocultar su asombro ante las cámaras: “Madre mía, si tú pareces cantante de trap. Y de repente me viene aquí diciendo que es jardinero”.

La química continuó en aumento cuando comenzaron a desvelar sus secretos más íntimos y sus picantes preferencias en la intimidad, donde María se mostró sumamente abierta y liberal, asegurando que lo suave le aburre y que prefiere la intensidad en el plano sexual: “Yo cuando follo soy una persona completamente diferente. Me gusta volver loca, tío”.

Tras intercambiar confesiones sobre los lugares más salvajes donde habían mantenido relaciones, la tensión del ambiente se volvió insostenible.

El clímax de la noche llegó cuando la pareja se trasladó al reservado del programa, un espacio donde la timidez desapareció por completo y dio paso a una locura total.

Entre risas y miradas cómplices, ambos se fundieron en un apasionado y prolongado beso que encendió las alarmas de los presentes por su enorme intensidad.

Tras el encuentro, Iván no pudo ocultar la abrumadora reacción física que le había provocado la soltera y confesó sin filtros ante las cámaras la tremenda atracción que sintió en ese instante: “Se nota que besa bien porque cuando nos hemos empezado a besar se me ha levantado. El plátano ha subido a la palmera”.

Por su parte, María correspondió a los halagos con total picardía al susurrarle un directo “tú estás muy rico”, admitiendo después que el momento estuvo a punto de salirse de control en el reservado.

En la decisión final, el veredicto fue el resultado lógico de una noche cargada de magnetismo y deseo mutuo.

Iván confirmó con entusiasmo sus ganas de seguir conociéndola fuera de las cámaras de televisión, algo que María ratificó de inmediato con una gran sonrisa.

 

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“Yo sí, yo claro que la tendría. Me ha gustado bastante y me gusta que esté tan tatuado. Le he visto una persona muy buena, muy sincera, así que me ha gustado”, concluyó la joven de 18 años antes de abandonar el restaurante cogida de la mano de su cita, consolidando así uno de los encuentros más apasionados y sin prejuicios de la historia del programa.