El documental Romper el bloque destapa una grave crisis en Canal Red al reunir testimonios de cerca de cuarenta profesionales que denuncian jornadas de quince horas sin pagar y un entorno de severo maltrato laboral bajo el mando de Pablo Iglesias

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El proyecto mediático que nació con la promesa de romper los monopolios informativos y defender los derechos de la clase trabajadora se enfrenta ahora a su mayor crisis de credibilidad.

El estreno del revelador documental titulado *Romper el bloque* ha provocado un auténtico terremoto político y mediático en España al exponer, a través de desgarradores testimonios en primera persona, las dinámicas de abuso psicológico, persecución ideológica y severa explotación laboral que presuntamente sufrieron cerca de cuarenta profesionales dentro de la estructura de Canal Red.

La producción audiovisual retrata al exvicepresidente del Gobierno y exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, como un dirigente marcadamente autoritario que replicaba de puertas para adentro las prácticas más oscuras del despotismo empresarial, desnudando por completo la bandera de la superioridad moral que siempre ha exhibido la cúpula del partido morado.

 

💥 ROMPER EL BLOQUE (Serie documental) - YouTube

 

La crudeza de los relatos ha dejado en evidencia la enorme brecha existente entre el discurso público contra la precariedad laboral emitido por la cadena y las condiciones reales en las que desempeñaba sus funciones la plantilla.

Una de las voces más contundentes del documental es la de la extrabajadora Paola Marañón, quien describió el profundo dolor psicológico que supuso ser víctima de abusos por parte de quienes se suponían defensores de los trabajadores.

Marañón relató la existencia de jornadas laborales asfixiantes y maratónicas de hasta quince horas diarias, la ausencia total de compensación por horas extraordinarias y un trato verbalmente agresivo.

Esta presión interna desmesurada provocó un deterioro generalizado en la salud del equipo, derivando en cuadros graves de crisis de ansiedad, hospitalizaciones por agotamiento e incluso un alarmante episodio en el que un realizador del canal perdió temporalmente la visión debido a los picos de estrés acumulado.

El epicentro de este hostigamiento sistemático se centró en la figura del periodista Sergio Gregori, cofundador de Canal Red y quien inicialmente fuera una de las estrellas principales y rostros más visibles de la cadena.

Gregori pasó de ocupar un lugar privilegiado en la programación a convertirse en el blanco prioritario de una campaña de destrucción psicológica y aislamiento profesional tras negarse a plegarse al estricto sectarismo ideológico impuesto por la dirección.

El propio periodista ha desvelado que la empresa se transformó de manera progresiva en un auténtico buque de guerra donde no se permitía el menor matiz informativo y se exigía una lealtad ciega a las directrices personales de Iglesias.

Para garantizar este control absoluto, la cúpula instaló la figura de “comisarios políticos” encargados de vigilar estrechamente cada uno de los movimientos y contenidos del presentador, forzando finalmente su salida del proyecto.

 

Romper el Bloque', la docuserie que señala a Pablo Iglesias por presuntos  abusos laborales en Canal Red y Podemos

 

La gravedad de las acusaciones contra Pablo Iglesias alcanza su punto álgido al desvelarse el tono empleado durante los procesos legales internos.

Según recoge el documental, la crueldad del exdirigente político quedó acreditada mediante una escalofriante advertencia dirigida al abogado de Gregori durante un acto formal de conciliación laboral.

En dicho encuentro, Iglesias espetó de forma tajante que si el letrado fuera un buen profesional, le recomendaría a su cliente cesar de inmediato cualquier tipo de acción legal o reclamación pública contra la cadena, lanzando la amenaza directa de destrozarle la vida en caso de no acatar su voluntad.

Esta demoledora revelación ha servido de catalizador para que otros antiguos rostros del entorno de Podemos den un paso al frente y ratifiquen que el hostigamiento y el señalamiento público forman parte de las dinámicas habituales de la organización.

Entre las reacciones más destacadas fuera del canal se encuentra la de Roberto Sotomayor, excandidato de Podemos a la alcaldía de Madrid, quien estalló a través de sus redes sociales confirmando que este comportamiento responde a un *modus operandi* sistémico de la formación.

Sotomayor explicó que cualquier disidencia interna activaba de inmediato un protocolo informal de linchamiento digital, donde la artillería en redes sociales era desplegada para demoler la reputación del crítico hasta obligarlo a abandonar el espacio político.

Con la acumulación de estas gravísimas denuncias, el proyecto televisivo liderado por Pablo Iglesias —que actualmente ha generado controversia por emitir contenidos vinculados al régimen chino— queda expuesto ante la opinión pública española no como el faro ético que pretendía ser, sino como una implacable trituradora de profesionales y una profunda estafa ideológica.

 

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