La candidatura socialista de María Jesús Montero afronta un inminente colapso electoral en Andalucía según los sondeos internos debido a graves errores de comunicación y a la polémica por ausencias institucionales en actos oficiales

 

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El desarrollo de la campaña electoral en Andalucía ha entrado en una fase de absoluto descontrol para los estrategas del Partido Socialista.

A pocos días de que se abran las urnas, la candidatura encabezada por María Jesús Montero afronta un escenario de colapso reputacional debido a una acumulación de errores de comunicación política, el arrastre de la mala imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la aparición de resoluciones judiciales que dinamitan el eje central de su discurso.

Los sondeos internos e internacionales que manejan de forma confidencial en las sedes de Madrid y Sevilla confirman un desánimo generalizado, apuntando a que el PSOE se encamina a cosechar el peor resultado electoral de su historia en la comunidad autónoma que tradicionalmente constituyó su principal granero de votos.

La tensión en el cuartel general socialista se ha incrementado significativamente tras las polémicas declaraciones de la candidata respecto a las circunstancias en las que perdieron la vida dos guardias civiles en acto de servicio durante una operación contra el narcotráfico en la localidad gaditana de Barbate.

En un intento por matizar sus intervenciones previas, donde asimiló el trágico suceso a la categoría general de la siniestralidad laboral, Montero concedió una entrevista en la que intentó desviar la responsabilidad hacia los medios de comunicación y las formaciones de la derecha, alegando una manipulación malintencionada de sus palabras.

Sin embargo, su estrategia de contención empeoró la percepción pública al recurrir a una evasiva técnica que ha sido duramente criticada por los analistas independientes.

 

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“Yo lo que transmití a continuación es que los accidentes laborales era un tema importante, que había que tenerlo en cuenta, y lo que también sé es que algunos lo intentan homologar a lo que ocurrió en Barbate, que claramente las personas, los narcotraficantes, se volvieron para asesinar a los guardias civiles”, argumentó de manera errática la candidata presidencial, para luego añadir una polémica justificación que indignó a los colectivos de las fuerzas de seguridad del Estado: “Nunca dije que fuera una cosa o la otra porque desconozco la circunstancia”.

La afirmación de ignorar los detalles de un suceso de enorme trascendencia nacional ocurrido apenas seis días antes ha sido interpretada por la oposición como una alarmante falta de empatía o un intento deliberado de tomar por idiotas a los ciudadanos.

Este tropiezo en materia de comunicación política se suma al malestar social provocado por la recurrente ausencia del presidente Pedro Sánchez y de su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en las ceremonias fúnebres de los servidores públicos y de las víctimas de catástrofes como la DANA.

Los sectores críticos denuncian que el Ejecutivo central prioriza de forma sistemática la propaganda exterior y el uso del avión oficial Falcon para citas de lucimiento internacional, como la inminente visita de Estado al Vaticano para entrevistarse con el Papa León XIV, mientras elude comparecer en los sepelios nacionales donde se exponen a recibir las críticas de los familiares.

A pesar del evidente desgaste institucional, la candidata socialista mantiene una postura de resistencia de cara a la jornada electoral.

“Yo estoy en la victoria del domingo; estoy, por supuesto, animando a mi partido a que concurramos con todas las ganas, y todos los análisis que haya que hacer con los resultados delante se tendrán que hacer en el momento adecuado”, manifestó Montero, intentando frenar los rumores de una inminente crisis de liderazgo orgánico.

 

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El golpe definitivo a la credibilidad de la campaña socialista llegó precisamente en el terreno donde pretendían desgastar la gestión sanitaria del actual Gobierno regional de Juanma Moreno.

Montero había centrado sus mitines en denunciar las graves deficiencias en los cribados de cáncer, acusando al Ejecutivo del Partido Popular de ocultar información sobre las listas de espera y los fallecimientos de pacientes.

No obstante, la estrategia se volvió en su contra tras la notificación de una sentencia judicial dictada por un tribunal de Sevilla que condena al Servicio Andaluz de Salud por una negligencia médica fatal, en la que se informó erróneamente a una mujer de que su tumor maligno era benigno.

Los hechos que sustentan la condena penal se remontan al año 2011, periodo en el que la propia María Jesús Montero ejercía como consejera de Salud de la Junta de Andalucía, prolongándose el diagnóstico erróneo hasta junio de 2014, pocas semanas después de que abandonara dicha cartera para asumir la Consejería de Hacienda.

Este revés judicial desarma por completo el discurso de la candidata y consolida la percepción de que las deficiencias estructurales de la sanidad pública andaluza hunden sus raíces en las anteriores administraciones socialistas.

Para agravar la recta final de la campaña, los estrategas del partido han programado la participación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en los actos de cierre de campaña, una figura cuya gestión y supuestos vínculos con sociedades pantalla y testaferros están siendo investigados activamente en los tribunales ordinarios.

Con una dirección política enrocada que prioriza la soberbia sobre la asunción de responsabilidades directas, la candidatura del PSOE galopa de forma inevitable hacia un histórico fracaso electoral que amenaza con arrastrar los cimientos del proyecto gubernamental en todo el territorio nacional.

 

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