Álvarez de Toledo apela a las élites mexicanas y desmonta el relato histórico de Sheinbaum: «Menos teatro y más responsabilidad»
La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo criticó con dureza el uso político de la soberanía por parte del Gobierno mexicano y emplazó a la presidenta Claudia Sheinbaum a pedir perdón a las madres buscadoras antes que a España

CIUDAD DE MÉXICO Actualizado: Junio de 2026
La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo ha irrumpido con fuerza en el debate político mexicano durante su intervención en la cita anual del Grupo Salinas.
En un discurso de alta densidad intelectual y profunda carga política, la parlamentaria confrontó directamente la retórica nacionalista del Gobierno de Claudia Sheinbaum, desarmando el uso patrimonial de la palabra «soberanía» para redirigir el foco hacia las crisis internas que corroen al país norteamericano: el crimen organizado, el avance del populismo autoritario y la instauración de una mentalidad de dependencia social.
Álvarez de Toledo comenzó su alocución mostrando su sintonía con unas recientes declaraciones del canciller mexicano en El País sobre la necesidad de defender la soberanía, pero matizó de inmediato el origen de las amenazas.
«Vengo a defender la soberanía de los mexicanos frente a sus verdaderos enemigos, que no están en capitales extranjeras, sino dentro del país y avanzan implacables», sentenció.

Para la diputada, el concepto de soberanía ha sido vaciado de contenido por el Ejecutivo mexicano para ser transformado en una mera «coartada verbal» contra el exterior. Frente a ello, contrapuso una definición elemental y ciudadana de la independencia nacional.
«La soberanía no es una bandera ni un reproche histórico lanzado desde una mañanera. La soberanía empieza en poder salir a la calle sin pedir permiso a un criminal, abrir un negocio sin pagar extorsión y publicar una verdad sin calcular su coste en sangre.
Un país no es soberano solo porque nadie lo invada; también tiene que impedir que otros poderes lo vacíen desde dentro», afirmó con contundencia.
En uno de los pasajes más duros de su intervención, calificó de «obsceno» que se exijan disculpas diplomáticas a España por hechos acontecidos hace cinco siglos mientras el Estado se muestra incapaz de ofrecer respuestas a las tragedias contemporáneas.
Evocando la crisis humanitaria que atraviesa el país, con más de 134.000 desaparecidos y el horror de las fosas clandestinas, Álvarez de Toledo dirigió un mensaje directo a la mandataria mexicana: «La presidenta Sheinbaum insiste en exigirle a España que pida perdón, pero antes debería ella pedir perdón a las madres buscadoras. Menos teatro histórico y más responsabilidad contemporánea».

La conferenciante analizó los tres flagelos que, a su juicio, amenazan la viabilidad democrática de México.
En primer lugar, señaló la pérdida del monopolio legítimo de la fuerza por parte del Estado en favor de los cárteles del narcotráfico, citando el asesinato de 37 candidatos en el último ciclo electoral como prueba de una democracia fracturada.
En segundo término, alertó sobre la pinza entre el crimen organizado y el «populismo autoritario», un fenómeno que desmantela metódicamente los contrapesos institucionales, la transparencia y la independencia del poder judicial, poniendo como ejemplo la reciente y controvertida elección de jueces.
Recuperando los conceptos de Octavio Paz y Mario Vargas Llosa, advirtió sobre el retorno del «ogro filantrópico» y la «dictadura perfecta», una estructura de sometimiento estatal que «ahora tiene rostro de mujer».
Como tercer peligro, censuró la mutación de la política social en una herramienta de control clientelar, que prefiere al ciudadano «de rodillas y cautivo» antes que independiente y productivo.

Álvarez de Toledo no limitó sus críticas a la clase política dirigente; también dirigió un severo reproche a las élites empresariales de América Latina, a las que acusó de incurrir históricamente en la «fantasía y la frivolidad» de creer que pueden proteger sus intereses privados mientras las instituciones democráticas se desmoronan.
«No hay cuenta de resultados que resista la destrucción del Estado de derecho», advirtió a los empresarios presentes, instándolos a abandonar la complacencia y a defender activamente la separación de poderes y la prensa libre como condiciones materiales indispensables para la prosperidad económica.
A pesar del severo diagnóstico, la diputada concluyó con un mensaje de optimismo sobre el potencial de la sociedad civil mexicana para corregir el rumbo a través de una alternativa política sólida en las urnas, recordando que la verdadera grandeza de una nación radica en la capacidad de ser exigente consigo misma.