Rebeca Gamboa denunció haber sido agredida dentro de un vehículo en Coyoacán por su pareja, Humberto Nava, líder sindical de la Fiscalía General de la República, tras una discusión ocurrida en plena avenida División del Norte

 

thumbnail

 

La violencia dentro de una relación que parecía estable terminó convirtiéndose en un caso de alto impacto en la Ciudad de México, luego de que Rebeca Gamboa denunciara haber sido agredida brutalmente por su pareja sentimental, identificado como Humberto Nava, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Fiscalía General de la República.

El hecho ocurrió en la alcaldía Coyoacán, sobre la avenida División del Norte, cuando un trayecto en automóvil derivó en una agresión física que terminó con la intervención de las autoridades y una posterior decisión judicial que permitió la liberación del señalado.

“Me acaba de golpear sin motivo, sin razón. Me acaba de golpear”, fueron las palabras que Rebeca alcanzó a pronunciar mientras intentaba pedir ayuda tras la agresión ocurrida dentro del vehículo en movimiento.

Según su testimonio, el ataque se desencadenó tras un comentario relacionado con el hijo del agresor, lo que provocó una reacción violenta inmediata que escaló en cuestión de segundos.

De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, Rebeca regresaba de una reunión junto a su pareja y una compañera de trabajo cuando la situación se tornó crítica.

Dentro del automóvil, la discusión subió de tono hasta que, según la víctima, el hombre comenzó a golpearla sin detenerse, sin importar que el vehículo siguiera circulando por una de las principales avenidas de la zona sur de la capital.

“Yo vine hoy tranquila a pedir justicia”, declaró posteriormente Rebeca, visiblemente afectada, al presentarse ante las autoridades tras la agresión.

“Nada más me dicen que me van a reparar el daño”, añadió, reflejando su frustración ante el proceso judicial.

El episodio obligó a la conductora del vehículo a detener la marcha en plena vía pública, lo que permitió que se activara una alerta del Centro de Comando y Control.

Minutos después, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana arribaron al lugar, donde encontraron a la víctima con lesiones visibles en el rostro, sangrado y signos de fuerte impacto físico.

Los paramédicos la atendieron de inmediato, confirmando una herida en la ceja derecha, múltiples contusiones en el rostro y golpes en el pecho.

 

Rebeca teme por su vida tras agresión de líder sindical de la FGR - Quinto  Poder

 

El agresor fue detenido en el sitio, pese a que, según los reportes, intentó hacer valer su posición como funcionario sindical dentro de la FGR.

Testigos señalaron que el hombre mostró una credencial e intentó identificarse como trabajador de la institución para evitar su arresto.

Sin embargo, los oficiales procedieron con la detención en flagrancia y lo trasladaron ante la Fiscalía capitalina.

“Vean, he sido víctima de su secretario general. Vean cómo me puso”, se escucha en el video grabado por la propia víctima pocos minutos después del ataque, imágenes que circularon ampliamente y generaron indignación en redes sociales.

El caso fue judicializado en las horas posteriores, pero la resolución generó controversia.

Aunque el Ministerio Público buscó imputar cargos más graves, el juez determinó vincular a proceso al acusado únicamente por violencia familiar, descartando en ese momento la figura de tentativa de feminicidio.

Esta decisión permitió que el señalado enfrentara el proceso en libertad, bajo medidas cautelares como la firma periódica, la prohibición de salir del país y la restricción de acercarse a la víctima.

La decisión judicial provocó preocupación en la víctima, quien aseguró sentirse en riesgo tras la liberación del agresor.

“Yo la verdad es que ya con esto no me quiero exponer a que al rato resulte muerta”, expresó con temor, señalando además que convive con un entorno cercano al agresor, lo que incrementa su sensación de vulnerabilidad.

 

Rebeca teme por su vida tras agresión de líder sindical de la FGR - Quinto  Poder

 

Rebeca también reveló que la relación con el ahora imputado había sido pública y aparentemente estable durante aproximadamente un año, con viajes, actividades sociales y convivencia cotidiana.

En redes sociales, incluso compartían imágenes juntos en momentos de convivencia, lo que contrasta con la denuncia actual de violencia.

“Compartíamos trabajo, viajes, vacaciones y momentos en pareja”, relatan personas cercanas al entorno, mientras la víctima intenta reconstruir lo ocurrido en un episodio que cambió por completo su vida.

El caso ha reabierto el debate sobre la respuesta institucional ante agresiones cometidas por personas vinculadas a estructuras sindicales o dependencias públicas, especialmente cuando existen denuncias de violencia en contextos de pareja.

También ha puesto en el centro la discusión sobre la calificación jurídica de los hechos y la protección efectiva de las víctimas tras una agresión en flagrancia.

Hoy, Rebeca continúa bajo seguimiento médico y acompañamiento legal, mientras expresa temor constante por su seguridad.

“Sí tengo miedo”, reconoció, al describir el impacto emocional que le dejó el ataque.

El proceso judicial sigue abierto, pero la indignación social permanece.

Lo ocurrido en Coyoacán no solo expone un caso de violencia en el ámbito privado, sino también las tensiones entre poder, justicia y protección a víctimas en un sistema que vuelve a estar bajo escrutinio.