El presentador de ‘En Boca de Todos’ protagoniza un tenso desencuentro con el exdirigente de Podemos y defiende la independencia de los profesionales frente a las etiquetas políticas.

 

thumbnail

 

MADRID. El plató del espacio televisivo En Boca de Todos, emitido en Cuatro, se convirtió este viernes en el escenario de un agrio debate que vuelve a poner de manifiesto la enorme polarización que afecta a los medios de comunicación y la constante fiscalización a la que se somete a los profesionales de la información.

El conductor del programa, Nacho Abad, protagonizó un tenso cruce de reproches con el analista y exdirigente de Podemos, Ramón Espinar, a cuenta de la neutralidad editorial del espacio frente a la gestión del Ejecutivo central.

La controversia se inició cuando Espinar, adoptando una argumentación recurrente en determinados sectores del bloque gubernamental, atribuyó al presentador una supuesta intencionalidad política y una agenda oculta contraria al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

«Es legítimo, pero es evidente que lo estás. Y hay que ser honesto, tú estás en contra del gobierno y es legítimo. A mí me parece bien», espetó el colaborador, intentando encuadrar la labor periodística de Abad dentro de la confrontación partidista.

 

Ramón Espinar se planta y le dice a la cara a Nacho Abad que está en contra  del presidente del Gobierno: "Estoy hasta los huevos"

 

La respuesta del periodista fue inmediata y visiblemente severa, rechazando de plano las afirmaciones de Espinar y cuestionando su capacidad para dictaminar los pensamientos del equipo de profesionales del programa.

«¿Puedes leer mi mente? ¿Tienes esa capacidad?», replicó Abad, desmarcándose de cualquier adscripción ideológica y situando su labor estrictamente en el terreno de la fiscalización del poder y la regeneración democrática.

En un alegato en favor de la transversalidad institucional, el presentador de Mediaset aseguró que su única posición es la denuncia de las malas prácticas y la delincuencia institucional, con independencia de las siglas que ocupen el Palacio de la Moncloa.

«Yo estoy en contra de la corrupción. Te prometo por Dios que si Pedro Sánchez estuviese haciendo una política honesta, yo estaría a favor de cualquier gobierno, de la ideología que sea», manifestó, rechazando el señalamiento que busca deslegitimar las informaciones críticas tildándolas de mera oposición política.

 

Nacho Abad confiesa en qué circunstancia votaría a Podemos: "Mira que me  toca las narices"

 

Para ilustrar su distancia con las estructuras de partido, Abad expuso que su criterio de voto no está supeditado a cuestiones doctrinales, sino a la estricta honradez de los gestores públicos, llegando a señalar que respaldaría opciones opuestas como Podemos o Vox bajo la única y estricta premisa de que asegurasen una gestión libre de irregularidades económicas.

«Si mañana Podemos me garantiza que no van a robar un euro, prometo mi voto a Podemos. Si me garantizas que Vox no va a robar un euro, prometo mi voto a Vox», afirmó para desmontar la dialéctica de bloques.

El debate concluyó con una reflexión sobre el desgaste acumulado por la opinión pública española tras décadas de escándalos vinculados a diferentes formaciones del arco parlamentario.

En un momento de notable vehemencia que reflejó el sentir de amplios sectores de la sociedad civil, el comunicador zanjó la discusión mostrando su profundo agotamiento: «Llegamos a un punto de la democracia que, si nos ponemos a retrotraernos, ha habido casos de corrupción durante toda la democracia y estoy hasta los huevos. Déjame decirte que yo no estoy en contra del gobierno».

El episodio ejemplifica la creciente resistencia de los profesionales de la comunicación a ser catalogados bajo los esquemas de la confrontación política que se dirime en el Congreso de los Diputados.