Metodología de adiestramiento canino en cinco pasos para eliminar la tención de la correa durante el paseo
Un método de adiestramiento en cinco pasos corregido con una correa de dos metros permite transformar a un perro que tira fuertemente de la correa en un compañero de paseo tranquilo

El hábito de tirar de la correa convierte el paseo diario en una experiencia compleja e incómoda para muchos propietarios.
Para transformar este comportamiento y lograr una caminata fluida con la correa totalmente destensada, Manuel, psicólogo y entrenador canino de Canin Service, ha desarrollado un método estructurado en cinco pasos sucesivos.
Esta técnica resulta aplicable a perros de cualquier edad, raza o tamaño, requiriendo como único material una cuerda o correa larga de aproximadamente dos metros de longitud para garantizar el margen de maniobra necesario.
El primer paso de la metodología consiste en interrumpir la inercia del avance en el momento exacto en que el animal intenta adelantarse de forma excesiva.
Al detectar la tensión, el guía debe pronunciar la orden verbal «juntos», aplicar un ligero toque o tironcito de acompañamiento con la correa y cambiar inmediatamente el sentido de la marcha.
La repetición constante de esta secuencia enseña al can que tirar de la guía provoca la pérdida de la dirección deseada, obligándolo a prestar atención a los movimientos de su dueño.
En la segunda fase, una vez que el perro responde al comando verbal sin necesidad de sentir la tracción física de la cuerda, se procede a potenciar su seguimiento mediante refuerzo social positivo.
Manuel enfatiza la importancia del aspecto afectivo en esta etapa: «Aquí todavía no vamos a trabajar con premios ni con juguetes ni nada parecido, simplemente te vas a poner muy contento cuando tu perro te siga en “juntos”».
Durante esta etapa se deben realizar giros continuos, evitando las caminatas prolongadas en línea recta para afianzar la proximidad del animal.

El tercer paso introduce la motivación activa o captura del comportamiento voluntario.
Cuando el perro decide girar e incorporar el hábito de seguimiento de forma autónoma, el guía procede a reforzar la conducta mediante incentivos materiales, entregando golosinas o utilizando un juguete apreciado por el animal.
Esta gratificación busca generar entusiasmo por el ejercicio y consolidar el deseo de permanecer cerca del guía, evitando depender de la comida de forma permanente en fases posteriores.
La cuarta fase se enfoca en retomar las caminatas en línea recta manteniendo el control absoluto de la dirección del paseo.
Dado que el liderazgo de la marcha corresponde íntegramente al guía, ante el menor intento del perro de alargarse en la recta se aplica nuevamente la orden «juntos» acompañada de una redirección.
El objetivo final de este paso es lograr la capacidad de pasear sujetando la correa con un solo dedo sin que el animal ejerza tracción alguna.
Finalmente, el quinto paso trabaja la consolidación del aprendizaje frente a estímulos y distracciones del entorno urbano, tales como la presencia de otros perros.
En cuanto el animal fija su atención en un elemento distractor, el propietario pronuncia la orden «juntos» para reorientar el foco de atención hacia el avance coordinado.
La aplicación rigurosa de estos cinco pasos permite corregir la tracción de la correa y establecer una dinámica de paseo estructurada y armónica.
