María Jesús Montero protagonizó una tensa comparecencia en el Senado durante la comisión de investigación sobre la gestión de la SEPI en un clima de fuertes acusaciones políticas

 

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La sesión celebrada este lunes en la comisión de investigación del Senado sobre la gestión de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) estuvo marcada por un clima de elevada tensión política y constantes interrupciones que reflejaron la profunda polarización entre los grupos parlamentarios.

La comparecencia de la ex vicepresidenta del Gobierno y actual figura relevante del Partido Socialista, María Jesús Montero, se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada debido al duro intercambio con varios senadores de la oposición y a la intensidad del debate sobre su papel en etapas anteriores de gestión pública.

Desde el inicio de la sesión en la sala Clara Campoamor, el ambiente fue especialmente tenso.

Montero acudió a la comisión en calidad de responsable política en etapas anteriores vinculadas a la administración económica del Estado, en un contexto en el que la oposición ha intensificado sus preguntas sobre posibles responsabilidades derivadas de decisiones administrativas y nombramientos durante su mandato como ministra de Hacienda.

En este escenario, la compareciente mostró un tono defensivo y visiblemente incómodo ante las reiteradas intervenciones de los senadores.

 

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En uno de los momentos iniciales del debate, Montero intentó enmarcar su comparecencia dentro del contexto político actual, afirmando: “Estoy aquí como candidata del Partido Socialista a la Junta de Andalucía”.

Sin embargo, la presidencia de la comisión intervino para reconducir el debate hacia el objeto de la investigación, recordando que la comparecencia estaba vinculada a su gestión pasada y no a su actual proyección electoral.

A lo largo de la sesión, la ex ministra solicitó en varias ocasiones amparo a la mesa de la comisión, denunciando lo que consideraba interrupciones constantes y un clima de falta de respeto.

Estas intervenciones fueron interpretadas por parte de los senadores del Partido Popular como un intento de desviar la atención de las preguntas centrales relacionadas con la gestión de la SEPI.

Uno de los portavoces fue especialmente claro al señalar: “La ley no entiende de campañas, entiende de responsabilidades”, en referencia a la obligación de responder sobre decisiones administrativas independientemente del contexto político actual.

 

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El intercambio se intensificó cuando un senador de la oposición cuestionó directamente la estrategia de la compareciente, subrayando que su presencia en la comisión respondía exclusivamente a su responsabilidad institucional anterior.

En ese momento, se produjo uno de los pasajes más tensos de la sesión, con interrupciones cruzadas entre la presidencia, la compareciente y varios miembros de la comisión, lo que obligó a reiteradas llamadas al orden para mantener el desarrollo del debate.

Montero, por su parte, insistió en varias ocasiones en denunciar lo que calificó como un uso partidista de la comisión de investigación, aunque esta afirmación fue contestada por la oposición recordando que su citación había sido aprobada con anterioridad al calendario electoral andaluz.

Este punto se convirtió en uno de los ejes centrales de la discusión, evidenciando la dificultad de alcanzar consensos en torno al objeto de la investigación parlamentaria.

En un momento especialmente tenso, un senador del grupo popular respondió de forma directa a la compareciente con una intervención que elevó aún más la tensión en la sala: “Fuera usted ministra, sea usted candidata a la Junta de Andalucía o, le digo más, fuera usted una cosa que nunca va a ser, presidenta de la Junta de Andalucía, hoy estaría sentada aquí para responder por sus obligaciones como exministra”.

Estas palabras generaron un fuerte impacto en el desarrollo de la sesión y marcaron un punto de inflexión en el tono del debate.

 

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Durante la recta final de la comparecencia, Montero rechazó cualquier posibilidad de dimisión o responsabilidad política derivada de las acusaciones planteadas, manteniendo un discurso firme pero acompañado de un tono claramente crispado.

Sus respuestas, en varios momentos, fueron percibidas por los presentes como evasivas ante preguntas concretas relacionadas con nombramientos y decisiones administrativas vinculadas a su etapa como ministra de Hacienda.

La falta de concreción en algunas de sus intervenciones llevó a que varios miembros de la comisión señalaran la ausencia de aclaraciones satisfactorias sobre los puntos clave del informe en investigación.

En este sentido, se insistió en la necesidad de ofrecer explicaciones detalladas sobre los procedimientos de gestión de la SEPI durante los años analizados, un aspecto que continúa siendo objeto de debate político y parlamentario.

Al finalizar la sesión, el balance general dejó una sensación de fuerte confrontación institucional y escasa aproximación entre las partes.

Mientras el Gobierno y sus representantes defienden la actuación de Montero como ajustada a derecho y motivada por criterios técnicos, la oposición sostiene que persisten dudas relevantes sobre la gestión y los criterios de decisión adoptados en aquel periodo.

La comparecencia concluyó sin avances sustanciales en el esclarecimiento de las cuestiones planteadas, pero sí con un incremento notable de la tensión política en el Senado, evidenciando una vez más la dificultad de separar el debate institucional de la confrontación partidista en un contexto de alta polarización.

 

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