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Marc Cucurella abre su corazón sobre la experiencia de criar a un hijo con autismo: “Cada pequeño avance nos llena mucho más”

Marc Cucurella relata cómo cambió su vida junto a su hijo Mateo, diagnosticado con autismo, y explica el aprendizaje familiar detrás de cada pequeño avance

 

Marc Cucurella y la historia de su hijo con autismo antes de la final

 

El futbolista español Marc Cucurella ha compartido públicamente una de las facetas más personales y desconocidas de su vida: la experiencia de ser padre de Mateo, su primer hijo, diagnosticado con autismo.

En una conversación marcada por la emoción y la sinceridad, el jugador del Chelsea explicó cómo este proceso transformó la manera en la que él y su familia entienden la crianza, la inclusión y los desafíos cotidianos que enfrentan muchas familias con niños dentro del espectro autista.

Para Cucurella, convertirse en padre ya representó un cambio profundo, pero descubrir que su primer hijo tenía necesidades diferentes añadió una dimensión completamente nueva a ese camino.

El futbolista reconoció que, al tratarse de su primer hijo, tanto él como su pareja tuvieron que aprender sobre la marcha, sin referencias previas que les permitieran identificar rápidamente ciertas señales o comprender qué tipo de apoyo necesitaba Mateo.

“Si ahora me pasara con alguno de mis otros hijos, creo que me daría cuenta antes”, explicó al recordar aquellos primeros años.

Según relató, la falta de experiencia hizo que algunos comportamientos de su hijo fueran interpretados inicialmente como parte del desarrollo normal de un niño pequeño.

La familia observaba ciertas particularidades, pero muchas veces recibía comentarios habituales como que “todavía era pequeño” o que algunas conductas podían desaparecer con el tiempo.

La etapa de la pandemia de COVID-19 también tuvo un impacto importante en el proceso.

Mateo nació en octubre y, pocos meses después, los confinamientos limitaron enormemente sus posibilidades de interacción social.

Durante ese periodo, el niño pasó gran parte del tiempo únicamente con sus padres, sin contacto frecuente con otros niños o entornos diferentes.

 

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Cucurella recordó que algunas situaciones que hoy interpreta desde otra perspectiva en aquel momento parecían comportamientos normales de un bebé.

Por ejemplo, mencionó que cuando Mateo bailaba con música en casa, la familia lo veía simplemente como una reacción divertida, sin imaginar que podía formar parte de su manera particular de relacionarse con el entorno.

También recordó dificultades concretas, como los problemas que tenía para entrar en casas desconocidas o adaptarse a determinados espacios.

Con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer más señales.

En la escuela infantil, los profesores observaron que Mateo tendía a permanecer más apartado de otros niños y que necesitaba un acompañamiento diferente.

Para la familia, estos momentos fueron difíciles porque no siempre tenían respuestas claras sobre cómo ayudarlo.

Uno de los aspectos que Cucurella destacó fue el papel fundamental de sus hermanos pequeños.

Según explicó, la convivencia con ellos ayudó mucho a Mateo a desarrollar habilidades sociales, ya que los niños interactúan de una manera natural y espontánea.

Sus hermanos aprendieron que Mateo tiene sus propias rutinas y necesidades, pero también lo integraron como parte esencial de la familia.

El futbolista reconoció que hablar públicamente sobre este tema no fue sencillo.

Admitió que era la primera vez que explicaba abiertamente su experiencia porque se trata de un asunto profundamente personal.

Sin embargo, decidió hacerlo porque considera importante mostrar una realidad que muchas familias viven y que a menudo permanece oculta.

 

De la lucha diaria por su hijo con autismo al sueño mundial: la travesía de Marc  Cucurella

 

“Estamos muy orgullosos de que nuestro hijo tenga autismo y de que él sea así”, explicó.

Para Cucurella, el objetivo no es presentar la situación como un problema, sino como una característica de su hijo que requiere comprensión, apoyo y las herramientas adecuadas para que pueda desarrollar una vida plena.

Uno de los mensajes centrales del jugador fue la importancia de cambiar la mirada social hacia las personas con autismo.

Según contó, muchas veces las familias se enfrentan a miradas o juicios rápidos cuando un niño tiene una reacción diferente en público.

Cucurella pidió más empatía y comprensión, recordando que muchas conductas no tienen relación con falta de educación o mala intención, sino con una forma diferente de expresar emociones o responder a determinadas situaciones.

El testimonio del futbolista coincide con la realidad que reflejan distintos estudios sobre el autismo.

Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente uno de cada 100 niños en el mundo está dentro del espectro autista, aunque la prevalencia puede variar según los criterios de diagnóstico utilizados y el acceso a evaluaciones especializadas.

La detección temprana y el acceso a apoyos educativos y terapéuticos adecuados son considerados factores fundamentales para mejorar la calidad de vida de muchas personas autistas.

Cucurella también habló sobre la importancia de encontrar un entorno educativo adaptado.

Recordó que la primera experiencia escolar de Mateo fue complicada, ya que al principio le costaba mucho separarse de sus padres y adaptarse al ambiente.

La familia llegó a vivir momentos de preocupación al verlo sufrir durante los primeros días de colegio.

 

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La situación cambió cuando Mateo comenzó a asistir a un centro especializado en niños autistas.

Según explicó el jugador, la diferencia fue enorme: el personal entendió sus necesidades desde el primer momento, utilizó sus intereses para facilitar la adaptación y consiguió que el niño acudiera al colegio con ilusión.

Para Cucurella, esa experiencia demuestra que no todos los niños necesitan exactamente las mismas herramientas y que los sistemas educativos deben avanzar hacia modelos más inclusivos.

Aunque reconoció que muchas familias no tienen las mismas posibilidades económicas para acceder a determinados recursos, defendió la necesidad de que los centros educativos ordinarios estén mejor preparados para acompañar a niños con diferentes necesidades.

El jugador también quiso romper con la imagen idealizada que muchas personas tienen de los futbolistas profesionales.

Explicó que, aunque desde fuera pueda parecer que los deportistas viven una vida perfecta, también enfrentan dificultades familiares, preocupaciones y momentos de incertidumbre como cualquier otra persona.

La decisión de compartir esta parte de su vida a través de un documental realizado junto a su familia tuvo precisamente ese objetivo: mostrar que detrás de la imagen pública existen historias reales.

Cucurella considera que visibilizar estas experiencias puede ayudar a que más personas comprendan mejor el autismo y dejen de verlo desde la distancia o el desconocimiento.

Uno de los aprendizajes más importantes que el futbolista destacó es el valor de cada pequeño progreso.

Mientras que con sus otros hijos los avances forman parte del desarrollo habitual, con Mateo cada logro tiene un significado especial para la familia.

Cada nueva habilidad adquirida, cada paso hacia una mayor autonomía o cada adaptación conseguida representa una enorme satisfacción.

“Un pequeño avance nos llena mucho más”, explicó al hablar de su experiencia como padre.

Esa frase resume una perspectiva basada en la paciencia, la aceptación y el orgullo por la evolución de su hijo.

El mensaje final de Marc Cucurella no se centra únicamente en su propia historia, sino en todas las familias que atraviesan caminos similares.

Su petición es sencilla: más comprensión, más información y menos juicios.

Para él, las personas autistas no necesitan ser vistas desde la diferencia, sino desde la diversidad, entendiendo que cada individuo tiene sus propias capacidades, necesidades y formas de comunicarse.

A través de su testimonio, el futbolista ha convertido una experiencia íntima en una oportunidad para generar conciencia.

Su historia refleja los desafíos, pero también las alegrías, aprendizajes y momentos de orgullo que acompañan a muchas familias que día a día trabajan para ofrecer a sus hijos las mejores oportunidades posibles.

 

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