"Es demasiado tarde": la tragedia de Lauren Dickason y las grietas de una mente rota - News

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“Es demasiado tarde”: la tragedia de Lauren Dickason y las grietas de una mente rota

Laureen Dickason adormeció y asfixió a las niñas. Minutos después llegaría su marido Graham para encontrarse con el horror. La justicia de Nueva Zelanda determinó que la mujer sufría problemas de salud mental. Cuándo podría salir en libertad

 

Una mujer rubia sonríe, abrazando a tres niñas pequeñas, dos de ellas bebés con cabello rubio claro, y una niña mayor con cabello rubio oscuro

 

La noche del 16 de septiembre de 2021, el cirujano ortopédico Graham Dickason regresó a su residencia en Timaru, Nueva Zelanda, pasadas las diez de la noche.

En la cocina se encontró con su esposa, Lauren Dickason, una médica sudafricana de 40 años que se tambaleaba y lucía una mirada absorta.

Al preguntarle qué sucedía, ella pronunció solo tres palabras: “Es demasiado tarde”.

Instantes después, Graham descubrió el horror en los dormitorios: sus tres hijas —Liane, de seis años, y las gemelas Karla y Maya, de dos— yacían sin vida sobre sus camas.

La reconstrucción de los hechos reveló que Lauren intentó primero asfixiar a las niñas utilizando bridas de plástico en el garaje, diciéndoles que les haría collares.

Ante la resistencia de la mayor y el llanto de las pequeñas, las trasladó a sus habitaciones y las sofocó mortalmente con toallas y mantas.

Posterior a ello, ingirió una sobredosis de tramadol y se infligió cortes en los brazos en un intento fallido de suicidio.

Detrás de este brutal desenlace yacía una prolongada batalla contra los trastornos afectivos.

Tras conocerse en Pretoria en 2005 y contraer matrimonio, la pareja atravesó 17 ciclos infructuosos de fertilización in vitro.

En 2013 sufrieron la pérdida de su primera hija, Sarah, nacida prematuramente a las 18 semanas.

Este suceso desencadenó en Lauren un cuadro severo de depresión mayor y ansiedad generalizada.

Para la concepción de Liane, nacida en 2014, y de las gemelas Karla y Maya, nacidas en 2018, recurrieron a la donación de óvulos.

 

Hombre, mujer y tres niñas posan; visten camisetas azules con coronas y los textos King, Queen y Princess. Detrás hay un sofá y un cuadro

 

El estrés asociado a la crianza, sumado a las complicaciones médicas de Karla —nacida con labio leporino—, deterioró progresivamente el estado psíquico de Lauren.

Durante años se automedicó con antidepresivos, una práctica permitida bajo la normativa médica sudafricana.

Sin embargo, antes de emigrar a Nueva Zelanda en agosto de 2021, interrumpió abruptamente su tratamiento farmacológico por temor a que el uso continuado de psicofármacos perjudicara la evaluación de residencia del grupo familiar.

El aislamiento derivado de la cuarentena obligatoria por el COVID-19 y la rápida incorporación laboral de su esposo acentuaron su inestabilidad mental.

El día previo al crimen, tras un altercado menor en un parque local, Lauren experimentó una severa descompensación.

Durante el juicio oral iniciado el 17 de julio de 2023 en Christchurch, la fiscalía argumentó premeditación, sosteniendo que actuó motivada por el resentimiento y el deseo de control sobre la dinámica matrimonial, apoyándose en búsquedas web previas sobre dosis letales en niños.

Por su parte, la defensa apeló a las eximentes de enajenación mental e infanticidio.

El debate entre los peritos psiquiátricos fue determinante: mientras la evaluación oficial determinó que la acusada comprendía la ilicitud de sus actos, otros tres especialistas concluyeron que actuaba bajo un episodio psicótico severo e ideas delirantes altruistas, convencida de que debía “salvar” a sus hijas quitándoles la vida antes de suicidarse.

El tribunal dictó un veredicto de culpabilidad por triple asesinato.

El 26 de junio de 2024, el juez Cameron Mander la condenó a 18 años de prisión sin fijar un periodo mínimo de cumplimiento obligatorio, ordenando su internación inicial en una unidad psiquiátrica de alta seguridad bajo la Ley de Salud Mental de Nueva Zelanda.

Lauren Dickason será elegible para solicitar la libertad condicional al cumplir un tercio de la pena, fijado para septiembre de 2027, mientras su equipo legal mantiene abierta una apelación ante el Tribunal de Alzada denunciando irregularidades en la valoración del estado de enajenación mental durante el proceso.

 

Tres retratos de niñas pequeñas, Maya, Liané y Karla, se exhiben en un memorial al aire libre con flores, pétalos y un cuerpo de agua al fondo

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