Un portavoz parlamentario de Vox exige la dimisión inmediata de la directora general de la Guardia Civil Mercedes González tras acusarla formalmente de estar al tanto de una campaña de descrédito institucional contra la Unidad Central Operativa

 

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En una reciente sesión del Senado, la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, enfrentó un intenso interrogatorio que puso de relieve la creciente tensión política en España.

Durante su comparecencia, se le acusó de haber comprometido la neutralidad de la institución que dirige, en medio de un contexto donde se investiga una presunta organización criminal vinculada al entorno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El interrogador comenzó su discurso recordando cómo González asumió su cargo prometiendo lealtad y defensa del honor de la Guardia Civil.

Sin embargo, se cuestionó su compromiso con la institución al señalar que, según informes de la Unidad Central Operativa (UCO), su nombre había sido relacionado con una trama que supuestamente busca desestabilizar causas judiciales que afectan al PSOE y a su presidente, Pedro Sánchez.

Se alegó que González tenía conocimiento de las maniobras del gobierno en una “guerra sucia” contra el Estado, lo que generó inquietud sobre su papel en la dirección de la Guardia Civil.

El interrogador destacó que la directora había prometido ser inflexible contra la corrupción, pero que los hechos apuntaban en una dirección opuesta.

Se mencionó que su nombre figuraba en un sumario vinculado a una supuesta trama mafiosa, lo que contradice su compromiso de mantener la limpieza y la integridad de la Guardia Civil.

Se planteó la pregunta de hasta qué punto la política puede corromper la neutralidad de una institución que históricamente ha sido un pilar de la seguridad en España.

 

Mercedes González comparece este martes en el Senado tras desvelar la UCO  sus citas con Leire Díez

 

Se hizo referencia a encuentros entre González y Leire, una figura central en la trama investigada, sugiriendo que estos encuentros no eran meramente personales, sino que estaban relacionados con la estrategia política en curso.

Se cuestionó la razón por la cual una persona ajena a la cadena de mando de la Guardia Civil tendría acceso directo a la dirección general.

Además, se mencionó que los intercambios de mensajes entre González y Leire se produjeron en un contexto en el que se estaba investigando a la UCO, lo que lleva a preguntarse si la directora estaba al tanto de las implicaciones de estas reuniones.

La acusación continuó profundizando en las supuestas maniobras de González para interferir en investigaciones en curso, sugiriendo que su papel era clave en la estrategia para desestabilizar a la UCO.

Se mencionó que había conocimiento de una campaña de desprestigio orquestada desde el interior de la Guardia Civil, lo que implicaba filtraciones a la prensa sobre las investigaciones que estaban llevando a cabo.

Este tipo de acciones, según el interrogador, podría tener como objetivo desacreditar a los agentes y desmantelar la unidad que investiga la corrupción en el entorno del presidente Sánchez.

 

Mercedes González comparece el martes en el Senado tras desvelar la UCO  citas con Leire Díez y pedir su cese PP y Vox - Infobae

 

A medida que el interrogatorio avanzaba, se hizo evidente que la situación se tornaba cada vez más grave.

Se plantearon preguntas sobre por qué González no había denunciado las irregularidades que se estaban produciendo bajo su mando y por qué continuaba alimentando una relación con aquellos que estaban siendo investigados.

La falta de acción por parte de la directora fue vista como un indicio de complicidad, lo que llevó a exigir su dimisión inmediata.

El interrogador concluyó su intervención haciendo un llamado a la transparencia y a la depuración de responsabilidades.

Se subrayó que la credibilidad de la Guardia Civil estaba en juego y que la ciudadanía merecía una respuesta clara ante las acusaciones de corrupción que rodeaban a la institución.

Se instó a González a asumir su responsabilidad y a permitir que la UCO continuara su trabajo sin interferencias, garantizando así el respeto a las investigaciones en curso.

La sesión en el Senado culminó con un fuerte cuestionamiento sobre la legitimidad de González para continuar en su cargo, dado el contexto de corrupción y manipulación política que se había expuesto.

Se enfatizó que la Guardia Civil debe ser un bastión contra la corrupción y que cualquier intento de debilitar su labor sería visto como una amenaza para el Estado de derecho en España.

La situación plantea un desafío significativo para la dirección de la Guardia Civil y la confianza pública en las instituciones del país.

 

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