La sección sindical de la CNT en la taberna Garibaldi denuncia públicamente la imposición de jornadas laborales de hasta catorce horas diarias y el impago sistemático de nóminas a los empleados del establecimiento hostelero de Pablo Iglesias

 

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La hipocresía de Pablo Iglesias ha quedado al descubierto tras la explosión de un escándalo de explotación laboral en su propio negocio, la Taberna Garibaldi, ubicada en Lavapiés.

Este bar, que ha sido presentado por el exvicepresidente como un espacio para la comunidad progresista, ha sido objeto de un contundente comunicado emitido por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

En este documento, se denuncia un trato vejatorio por parte de los responsables del establecimiento, que se traduce en jornadas laborales de hasta 12 y 14 horas, así como en el incumplimiento de derechos laborales básicos.

Después de un año de organización y lucha para defenderse, los empleados de la Taberna Garibaldi han decidido estallar contra el político morado, revelando que el local opera como un pozo de precariedad.

La distancia entre el discurso que promueve Iglesias y la realidad laboral que enfrentan los trabajadores es insostenible.

El sindicato ha evidenciado que el negocio de Iglesias, que presume de ser un defensor de los derechos laborales y el feminismo, en realidad pisotea los derechos de los camareros mientras se beneficia del postureo ideológico.

 

La Taberna Garibaldi, el bar de Pablo Iglesias, reacciona a las acusaciones  de “salarios bajos y turnos abusivos” de sus trabajadores - Infobae

 

La CNT ha revelado que la empresa ignora peticiones fundamentales de los empleados, tales como la entrega de nóminas pendientes y el control de horas extras.

Esta situación se vuelve aún más escandalosa cuando se considera que un local que se presenta como feminista no protege a sus empleadas.

A pesar de las numerosas solicitudes, el establecimiento sigue sin implementar un Protocolo frente a las Violencias Machistas, lo que evidencia una falta de compromiso real con la protección de los derechos de las trabajadoras.

Los trabajadores también han denunciado un calvario de cambios constantes y sin planificación, así como jornadas de explotación que han llevado la situación a un punto crítico.

La organización sindical considera especialmente grave el asedio de la dirección contra los empleados, calificándolo de un ataque intolerable a la libertad sindical.

Según el comunicado de la CNT, la empresa de Iglesias ha permitido la difusión de imágenes de la delegada sindical en su puesto de trabajo, mientras ignora las quejas de los empleados.

Desde la CNT se lanza un dardo directo al exlíder de Podemos, afirmando que no se puede aceptar que espacios que se reivindican como progresistas, feministas o comprometidos con la justicia social mantengan dinámicas internas que reproducen exactamente aquello que dicen combatir.

La Taberna Garibaldi, que fue reabierta tras recaudar más de 140.000 euros a través de Internet, queda retratada como una estafa moral.

Iglesias había presentado el bar como un local exclusivo para aquellos que comparten sus ideales, un lugar donde se podría disfrutar de una cerveza en un ambiente de camaradería.

Sin embargo, la realidad que se vive tras las cámaras es una pesadilla capitalista.

 

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La plantilla de la Taberna Garibaldi ha dejado claro que se ha terminado la paciencia ante los engaños del sanchismo y sus socios.

Los empleados enfatizan que no basta con discursos vacíos; los derechos laborales, el feminismo y la democracia deben ejercerse también dentro de los centros de trabajo.

La situación actual ha llevado a los trabajadores a exigir respuestas concretas y acciones efectivas por parte de la dirección del bar.

Este escándalo no solo afecta a los empleados de la Taberna Garibaldi, sino que también plantea preguntas sobre la coherencia y la ética de aquellos que se presentan como defensores de causas sociales mientras perpetúan prácticas laborales injustas.

La CNT ha hecho un llamado a la reflexión, instando a que se tomen medidas inmediatas para garantizar un ambiente de trabajo justo y equitativo.

La denuncia de los trabajadores es un grito de auxilio que resuena en un contexto donde la lucha por los derechos laborales y la justicia social sigue siendo más relevante que nunca.

La comunidad espera respuestas y acciones que vayan más allá de las palabras, buscando un cambio real en la cultura laboral de la Taberna Garibaldi y en otros espacios que se dicen comprometidos con la justicia social.

 

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