Irán atacó varios buques comerciales en el estrecho de Ormuz, elevando la tensión en una de las rutas energéticas más importantes del mundo

 

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El estrecho de Ormuz volvió a convertirse en el epicentro de una peligrosa escalada militar después de que varios buques comerciales fueran atacados en sus inmediaciones, un episodio que desencadenó una respuesta inmediata por parte de Estados Unidos y elevó las tensiones en una de las arterias energéticas más importantes del planeta.

El incidente más grave ocurrió cuando el carguero **Mayurinari**, registrado en Tailandia, fue alcanzado por dos proyectiles mientras navegaba tras salir de los Emiratos Árabes Unidos.

El impacto provocó un incendio a bordo y obligó a evacuar a gran parte de la tripulación.

Veinte marineros fueron rescatados rápidamente por fuerzas navales de Omán, mientras tres miembros permanecieron en la nave dañada como tripulación mínima a la espera de asistencia adicional.

No se reportaron víctimas.

Horas después, otros dos barcos comerciales también fueron alcanzados por proyectiles en distintos puntos del estrecho.

El portacontenedores japonés **One Majesty** sufrió daños menores por encima de la línea de flotación mientras navegaba a unos 45 kilómetros al noroeste de Ras Al Khaimah.

Poco después, el carguero **Star Winnet**, con bandera de las Islas Marshall, fue impactado cuando se encontraba anclado cerca de Dubái.

El casco resultó dañado en la zona de la bodega, aunque tampoco se registraron heridos.

Los ataques se produjeron tras varios días de relativa calma en la zona y enviaron una señal clara sobre la estrategia de presión que Irán busca ejercer en esta vía marítima clave.

El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más críticos del mundo, por donde transita diariamente una enorme parte del petróleo que abastece al mercado global.

 

Guerra en Medio Oriente: reportan ataques de Irán contra barcos comerciales en el estrecho de Ormuz

 

En medio de esta creciente tensión, el portavoz militar iraní **Ibrahim Sofarkari** lanzó una advertencia que refleja la dimensión económica del conflicto.

“El precio del petróleo dependerá de la seguridad regional. Si esa seguridad se altera, el mercado lo sentirá”, afirmó en una declaración que fue interpretada como un mensaje directo a las potencias occidentales.

Para Irán, el estrecho de Ormuz representa una herramienta estratégica fundamental.

En su punto más angosto, la vía marítima tiene poco más de 30 kilómetros de ancho y el tráfico de petroleros se concentra en corredores mucho más estrechos.

Esto convierte la zona en un espacio vulnerable donde pequeñas embarcaciones rápidas, drones o proyectiles pueden amenazar el tránsito comercial.

La advertencia estadounidense no tardó en llegar.

El presidente de Estados Unidos, **Donald Trump**, reaccionó públicamente en su red Truth Social con un mensaje dirigido a Teherán.

“Si Irán ha colocado minas en el estrecho de Ormuz, deben retirarlas inmediatamente”, escribió.

Y añadió con firmeza: “Si no se retiran de inmediato, las consecuencias militares serán de un nivel sin precedentes”.

A pesar de la advertencia, Washington consideró que los ataques a buques comerciales exigían una respuesta.

Poco después comenzaron operaciones militares dirigidas contra instalaciones y embarcaciones asociadas a la capacidad naval iraní.

 

Irán ataca al menos 4 barcos en el estrecho de Ormuz

 

El Comando Central estadounidense informó que una serie de ataques destruyó varias embarcaciones utilizadas para operaciones de colocación de minas, además de otros activos navales.

Trump confirmó parte de estas acciones poco después de la advertencia inicial.

“Me complace informar que en las últimas horas hemos golpeado y destruido completamente diez barcos y embarcaciones de colocación de minas no operativas”, declaró.

Las operaciones no se limitaron únicamente a esos objetivos.

Según evaluaciones militares posteriores, varias corbetas de la clase **Shahid Suleimani**, consideradas entre las unidades más modernas de la flota iraní, también fueron destruidas durante los ataques.

La respuesta estadounidense forma parte de una campaña militar más amplia que ha incluido miles de operaciones contra instalaciones estratégicas.

Funcionarios estadounidenses sostienen que la ofensiva busca debilitar la capacidad militar iraní y evitar que el estrecho de Ormuz sea utilizado como una herramienta de presión geopolítica.

Sin embargo, la situación dista de estar resuelta.

Analistas militares advierten que, incluso después de perder parte de su flota, Irán mantiene opciones para continuar perturbando el tráfico marítimo.

Entre esas tácticas se encuentran las **lanchas rápidas**, pequeñas embarcaciones capaces de acercarse rápidamente a los buques comerciales, lanzar drones o cohetes y retirarse antes de ser interceptadas.

Algunos de estos sistemas pueden incluso ser operados de forma remota, una táctica que recuerda al uso reciente de drones navales en otros conflictos internacionales.

 

Irán atacó el Estrecho de Ormuz

 

El desafío para Estados Unidos consiste ahora en garantizar la seguridad de los buques que atraviesan el estrecho mientras mantiene presión militar sobre Irán.

Expertos señalan que una de las estrategias posibles incluye patrullas aéreas constantes con aviones de combate desplegados en la región.

La importancia del estrecho explica por qué la tensión genera preocupación global.

Cada día, millones de barriles de petróleo atraviesan esta estrecha franja de agua que conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales.

Cualquier interrupción prolongada podría tener efectos inmediatos en los precios del crudo y en la estabilidad energética mundial.

Mientras tanto, los acontecimientos de las últimas horas sugieren que el conflicto ha entrado en una nueva fase.

Las operaciones ya no se concentran únicamente en el mar, sino que también apuntan a infraestructuras estratégicas vinculadas a la exportación energética iraní.

La lucha por el control del estrecho de Ormuz, una franja de agua relativamente pequeña en el mapa, se ha convertido así en uno de los escenarios más delicados de la actual tensión internacional, donde cada movimiento militar puede tener consecuencias económicas y geopolíticas que se extienden mucho más allá de la región.