El gigante de 1,47 metros: la deslumbrante y trágica vida de Bimbinha, el futbolista más bajo de la historia
El brasileño tenía un lema: “El tamaño no importa”. Reginaldo Castro ganó varios títulos y dibujó jugadas que solo podía lograr gracias a su porte

En el vasto universo del fútbol brasileño, donde el talento suele medirse por la destreza técnica, un hombre demostró que la estatura física es irrelevante cuando la picardía y la velocidad dominan el campo de juego.
Reginaldo Castro, inmortalizado por la afición como Bimbinha, medía apenas 1,47 metros, pesaba 51 kilogramos y calzaba un modesto número 35.
Con esas dimensiones, el extremo izquierdo no solo se convirtió en el futbolista profesional más bajo de la historia del fútbol brasileño y mundial, sino también en una leyenda eterna del estado de Maranhão, donde marcó 250 goles y cosechó múltiples títulos locales antes de sufrir el olvido e ingratitud del deporte que tanto amó.
Nacido el 10 de junio de 1956 en el humilde barrio de Tamancão, en São Luís, Bimbinha creció entre partidos informales en las salinas de su ciudad natal.
Su desembarco en el fútbol organizado ocurrió de forma fortuita cuando debió reemplazar a su hermano en el club local Atlântico.
Tras llamar la atención de los ojeadores locales por su asombrosa agilidad, ingresó en 1975 a las categorías inferiores del Sampaio Corrêa, institución a la que uniría su destino para siempre.
Su debut en el primer equipo del Sampaio Corrêa aconteció en 1977, a la edad de 21 años.
Desde sus primeras intervenciones, la hinchada “Tricolor” lo adoptó como su gran figura, bautizándolo con apodos entrañables como “Xodó da Vovó” y “Alegria do Povo”.
Bimbinha combinaba un centro de gravedad ridículamente bajo con una aceleración desorientadora por la banda izquierda.
Los defensas rivales se veían impotentes ante sus regates, mientras desde las gradas bajaba el célebre grito de guerra “¡Ripa na chulipa!”.
Entre las múltiples anécdotas que jalonaron su carrera, destaca un encuentro del Campeonato Brasileño frente al poderoso Corinthians.
Tras ingresar desde el banquillo, Bimbinha encaró al lateral internacional Zé María, filtró el balón entre sus piernas y, dada su menuda contextura, atravesó él mismo por debajo de las piernas del defensor antes de recuperar la pelota, provocando el delirio colectivo de los aficionados.
Con la camiseta del Sampaio Corrêa integró una delantera legendaria junto a Fernando Misterioso y Cabecinha.
Conquistó los campeonatos estaduales de 1978 y 1980, y posteriormente lideró al equipo en una inédita racha de cinco títulos consecutivos entre 1984 y 1988.
En la final de 1988, tras anotar de tiro libre, inmortalizó una frase que resumía su filosofía: “En el fútbol no importa el tamaño, sino dónde ubicarse para marcar”.
A pesar de su estatus de ídolo, la relación de Bimbinha con la dirigencia del Sampaio Corrêa terminó en desencanto.
En 1988 vio truncada su candidatura a concejal por presiones de la directiva del club y, al finalizar su etapa deportiva, la institución lo desvinculó sin abonarle los beneficios laborales correspondientes ni indemnización alguna.
Tras breves pasos por el eterno rival, Moto Club —donde se coronó campeón en 1989—, Expressinho y Tupan, se retiró definitivamente de las canchas en 1992.
Tras alejarse de la actividad profesional, intentó infructuosamente hacer carrera como director técnico.
Bimbinha falleció el 16 de mayo de 2020 a los 63 años en São Luís, víctima de complicaciones derivadas de la diabetes e insuficiencia renal, dejando un legado imborrable en la memoria del fútbol sudamericano.