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La polémica comenzó tras la celebración de los premios Planeta en Barcelona el pasado mes de octubre.
Este galardón, uno de los más importantes del mundo literario en lengua española, se concede desde 1952 a la mejor obra inédita escrita en castellano.
En esta ocasión, el premio recayó en Juan del Val por su novela Vera, una historia de amor que inmediatamente despertó el interés de lectores y medios de comunicación.
Como suele ocurrir con los grandes premios literarios, el anuncio no tardó en abrir el debate.
Críticos, periodistas y lectores comenzaron a opinar sobre la obra y sobre la decisión del jurado.
Entre las voces que se pronunciaron destacó la del periodista Jordi Évole.
El presentador publicó una columna de opinión en el diario La Vanguardia titulada Super Trump.
En el texto utilizaba un tono claramente irónico para hablar sobre el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La columna incluía frases provocadoras, como afirmar que Trump era “lo mejor que le ha pasado a la humanidad desde la invención del fuego”.
Dentro de esa sátira, Évole hizo una referencia que muchos interpretaron como un dardo hacia el escritor premiado.
En un momento del artículo mencionaba “la semana del triunfo de Trump, de María Corina Machado, de Juan del Val”, añadiendo con ironía que “el mundo que soñábamos ya está aquí”.
El comentario no pasó desapercibido.

Aunque la referencia estaba envuelta en humor y sarcasmo, algunos interpretaron que comparaba el premio literario con fenómenos políticos polémicos, lo que generó debate entre lectores y seguidores en redes sociales.
Días después, Juan del Val reaccionó públicamente.
El escritor publicó en sus redes sociales un mensaje que pronto comenzó a circular con rapidez por internet.
En él, agradecía de forma sarcástica a quienes, según sus palabras, habían contribuido al éxito de su novela.
La lista era larga y cargada de ironía.
Mencionó a “escritores frustrados”, “profesores de filosofía amargados”, “libreras ofendiditas”, “feministas de pose”, “opinadores con descendencia” y “tuiteros lectores de Proust con faltas de ortografía”.
Pero el mensaje no terminaba ahí.
Del Val también incluyó una referencia que muchos interpretaron como dirigida a Jordi Évole.
Habló de “presentadores con un chándal impostado que presumen de ser de barrio pero solo son ventajistas en busca del aplauso fácil”.
La alusión parecía clara para quienes conocen el estilo televisivo del periodista catalán y su programa Lo de Évole.
El mensaje concluía con una frase contundente que elevó aún más el tono de la polémica.
“Seguid ladrando, pero tened cuidado porque la bilis que os sube desde el estómago os puede quemar la garganta”, escribió.
Y añadió después: “Sonrío.
Yo sigo y Vera no para”.
La publicación generó una oleada de reacciones.
Algunos defendieron el derecho del escritor a responder a las críticas, mientras otros consideraron que el tono había sido excesivo.
La controversia llegó incluso a la televisión.
Durante el programa La Roca, presentado por Nuria Roca, el propio Juan del Val habló sobre el asunto para aclarar su postura.
El escritor quiso dejar claro que su respuesta no estaba dirigida a quienes simplemente criticaban su novela.
Según explicó, entiende perfectamente que una obra literaria pueda gustar o no a los lectores.
“La gente puede decir que mi novela no le gusta y yo lo tengo que aceptar con absoluta naturalidad”, señaló.
Pero, según él, el problema era otro.

Del Val se refería a comentarios que, a su juicio, iban más allá de una crítica literaria y entraban en el terreno del desprecio personal.
Sin mencionar directamente el nombre de Jordi Évole, hizo referencia a “aquel que compara mi triunfo con el de Donald Trump diciendo que este es el mundo que soñábamos”.
Para el escritor, ese tipo de comparación resulta despectiva.
“Me parece despectivo”, afirmó.
Sin embargo, también reconoció que el periodista tiene derecho a expresar su opinión.
“Él está en su derecho de decirlo y yo estoy en el derecho de contestarle”, añadió.
Del Val explicó que decidió publicar su mensaje en redes sociales porque prefería responder públicamente antes que quedarse callado.
“Si alguien dice que soy una determinada persona, le voy a contestar.
Si hay una disputa, yo voy a entrar.
Jamás voy a huir, no lo puedo evitar”, declaró.
También quiso dejar claro que no tiene problema con las críticas literarias.
Según explicó, nunca atacaría a alguien simplemente por decir que su novela no le ha gustado.
Eso, insistió, forma parte del debate natural alrededor de cualquier obra cultural.
Con esas palabras, el escritor dio por cerrado el episodio, al menos públicamente.
Sin embargo, el cruce de comentarios entre ambos volvió a demostrar algo que ocurre con frecuencia cuando la cultura, la política y los medios se mezclan.
Un premio literario puede convertirse, en cuestión de días, en el centro de una polémica que trasciende los libros.
Y en un mundo donde las redes sociales amplifican cada frase, incluso una columna irónica puede terminar desencadenando una tormenta mediática difícil de detener.
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