Vecinos de Ceuta QUEMAN el campamento de los migrantes marroquíes: “¡Fuera de aquí!”
Vecinos de Ceuta QUEMAN el campamento de los migrantes marroquíes: “¡Fuera de aquí!”
🔥 La tensión en Ceuta alcanzó este jueves uno de sus momentos más delicados.
Una protesta que comenzó con consignas y un bloqueo terminó con destrozos, incendios y una intervención policial.
Mientras unos reclaman el fin de los asentamientos, otros intentan mantener la asistencia humanitaria.
Lo ocurrido en las playas de Benítez y El Trampolín vuelve a abrir un escenario de enorme preocupación.
👀

La tensión social en Ceuta se elevó este jueves hasta un nuevo nivel después de que un grupo de manifestantes accediera a una zona próxima a los asentamientos de migrantes y quemara parte de las estructuras improvisadas utilizadas por algunas de las personas que permanecen en el litoral.
El episodio se produjo después de varias horas de protesta y de un bloqueo al convoy de Cruz Roja que tenía previsto repartir alimentos y agua.
Los hechos tuvieron lugar en un contexto especialmente delicado para la ciudad autónoma, que afronta desde finales de julio una llegada masiva de personas procedentes de Marruecos.
La playa de El Trampolín se ha convertido durante las últimas semanas en uno de los principales puntos de concentración de migrantes, muchos de ellos viviendo en condiciones precarias y a la espera de una solución de acogida.
La situación había tratado de ser reconducida el pasado 20 de agosto, cuando cerca de 1.
700 personas fueron trasladadas desde El Trampolín a recursos temporales habilitados en distintos puntos de Ceuta.
El traslado se realizó, según las autoridades, de forma voluntaria y sin incidentes.
Sin embargo, posteriormente varios cientos de migrantes regresaron a la zona y volvieron a levantar refugios improvisados.
Este jueves, la protesta vecinal comenzó con una concentración en los accesos a las playas.
Alrededor de un centenar de personas bloqueó durante un periodo de tiempo el paso de un convoy de Cruz Roja destinado a llevar comida y agua a los migrantes.
Los manifestantes se sentaron en la carretera y corearon consignas contra la permanencia de estas personas en Ceuta.
![]()
Entre los mensajes escuchados durante la protesta estuvo «La Cruz Roja es una mafia».
También se escucharon proclamas como «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» y «invasores, expulsión».
Uno de los participantes, el empresario ceutí Tino Fariña, justificó el bloqueo con una frase que resume parte del malestar expresado por los manifestantes: «Si les seguimos dando de comer no se irán nunca».
Fariña añadió: «Se tienen que ir, no cabemos, ya les hemos alimentado durante 27 días».
Sus declaraciones reflejan la posición de un sector de los manifestantes, que considera que la asistencia humanitaria prolonga la permanencia de los migrantes en la ciudad.
No obstante, esta interpretación corresponde a los participantes en la protesta y no constituye una conclusión oficial sobre las causas o posibles soluciones de la crisis.
La situación se agravó posteriormente cuando varios manifestantes se dirigieron hacia los asentamientos situados en la zona de la playa de Benítez.
Allí se produjeron destrozos y fueron incendiadas algunas estructuras y enseres.
La Agencia EFE informó de la quema de dos sombrillas de paja en un pequeño campamento situado junto a una playa próxima y contigua a la desaladora.
Otras informaciones periodísticas describieron daños y quema de pertenencias y estructuras improvisadas.
La llegada de los manifestantes provocó que varios migrantes abandonaran precipitadamente la zona y se refugiaran junto al muro posterior de la desaladora.
La Policía Nacional desplegó un dispositivo para impedir que los incidentes continuaran y posteriormente se produjeron cargas policiales.
La escena representa una escalada respecto a las protestas registradas durante los días anteriores.
El conflicto ya había generado intervenciones policiales durante los repartos de alimentos y había obligado a reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en torno a los puntos de atención humanitaria.
Cruz Roja y otras organizaciones llevan semanas proporcionando alimentos básicos, agua y asistencia a las personas concentradas en el litoral.
En jornadas anteriores, miles de migrantes acudieron a estos puntos de reparto, lo que obligó a establecer perímetros de seguridad y organizar la entrega de las raciones.
El Gobierno central ha defendido la necesidad de mantener la atención humanitaria y, al mismo tiempo, buscar soluciones de acogida y traslado dentro del marco legal.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha reclamado públicamente «no violencia» y ha insistido en que «no se puede atacar a ningún inmigrante por ser inmigrante».
La dimensión exacta de la crisis y el número de personas que permanecen actualmente en las playas ha variado según el momento y la fuente, por lo que algunas cifras difundidas durante estas semanas no pueden considerarse definitivas.
También conviene precisar que no todos los migrantes asentados en El Trampolín son marroquíes: en la zona se encuentran personas de distintas nacionalidades, mientras que los datos disponibles han señalado una importante presencia de ciudadanos subsaharianos y también de jóvenes procedentes del Magreb.
Lo ocurrido este jueves deja así una imagen especialmente preocupante: una ciudad sometida a una fuerte presión migratoria, unos vecinos que reclaman soluciones inmediatas y una población migrante que continúa dependiendo de recursos de emergencia.
Entre las protestas, los bloqueos, los incendios y la intervención policial, Ceuta afronta ahora el desafío de evitar que una crisis humanitaria termine convirtiéndose también en una crisis de convivencia.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.