SEMANA, LAS ENCUESTAS Y LA BATALLA POR EL RELATO ELECTORAL EN COLOMBIA

 

🗳️🇨🇴 Una nueva encuesta desató una tormenta política en Colombia.

Mientras algunos la presentan como la señal de un cambio en el panorama electoral, otros recuerdan errores del pasado y cuestionan el papel de los medios en la construcción de percepciones públicas.

¿Informan las encuestas o también influyen en el voto? El debate vuelve a estar sobre la mesa y promete marcar la campaña en los próximos meses.

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Hard right and left will battle it out in Colombia presidential run-off |  Responsible Statecraft

 

 

La publicación de una nueva encuesta electoral y su posterior difusión en medios de comunicación ha reabierto en Colombia un viejo debate: hasta qué punto los sondeos reflejan la realidad política del país y cuánto pueden influir en la percepción de los votantes durante una campaña.

La controversia surgió después de que diversos sectores políticos cuestionaran la forma en que algunos medios presentaron los resultados de recientes estudios de opinión.

Las críticas no se limitaron a los porcentajes publicados, sino que también se extendieron al diseño de las portadas, la jerarquización visual de los candidatos y la interpretación política de los datos.

Entre quienes reaccionaron con mayor dureza se encuentran dirigentes y simpatizantes del sector progresista, que recordaron antecedentes de elecciones pasadas en las que algunas encuestas no lograron anticipar con precisión los resultados finales de las urnas.

Uno de los episodios más citados por los críticos corresponde a la campaña presidencial de 2022, cuando varios sondeos proyectaban una competencia mucho más cerrada de la que finalmente reflejó el resultado electoral.

Aquella experiencia continúa siendo utilizada como referencia por quienes consideran que los estudios de opinión deben interpretarse con cautela y nunca como una predicción definitiva del comportamiento electoral.

 

 

Populist to face outgoing president's candidate in Colombian run-off  election

 

 

“El problema no es que existan encuestas, sino convertirlas en una especie de sentencia anticipada sobre quién va a ganar”, sostienen analistas que observan con preocupación el creciente protagonismo de estos instrumentos durante las campañas.

La discusión también alcanzó a las metodologías utilizadas por las empresas demoscópicas.

En esta ocasión, parte del debate se centró en los estudios realizados mediante plataformas digitales y sistemas de reclutamiento en línea, una modalidad cada vez más frecuente en numerosos países debido a la expansión del acceso a internet y al uso masivo de dispositivos móviles.

Los defensores de estos métodos argumentan que permiten obtener muestras amplias en plazos reducidos y con costos significativamente menores que las encuestas presenciales o telefónicas tradicionales.

Sin embargo, algunos expertos advierten que todavía existen desafíos relacionados con la representación de determinados grupos sociales, especialmente en zonas rurales o entre segmentos de población con menor conectividad digital.

“La calidad de una encuesta depende menos de si es digital o presencial y más de cómo se construye la muestra y se corrigen los posibles sesgos”, explican especialistas en opinión pública.

 

 

Colombia leftist faces pro-Trump rival in presidential election runoff -  BBC News

 

 

Otro aspecto que ha generado debate es el papel de los medios de comunicación en la presentación de los resultados.

Algunos observadores sostienen que la forma en que se muestran los candidatos en titulares, fotografías, gráficos y portadas puede influir en la percepción de liderazgo o competitividad de determinadas figuras políticas.

Esta discusión no es exclusiva de Colombia.

En democracias de todo el mundo existe una amplia literatura académica sobre el denominado “efecto ganador”, fenómeno según el cual algunos votantes pueden sentirse atraídos por candidatos que aparecen como favoritos en los sondeos.

Al mismo tiempo, otros estudios señalan que los efectos reales suelen ser más limitados y dependen de múltiples factores políticos, sociales y culturales.

La controversia también alcanzó las redes sociales, donde miles de usuarios compartieron comparaciones entre encuestas recientes y resultados electorales de procesos anteriores.

Mientras algunos defendían la validez de los estudios publicados, otros insistían en que las cifras deben analizarse como una fotografía momentánea y no como una proyección definitiva del desenlace electoral.

 

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En medio de la discusión, el presidente Gustavo Petro se sumó al debate recordando errores de pronóstico registrados durante campañas anteriores y cuestionando la capacidad de ciertos análisis para anticipar el comportamiento real de los votantes.

Más allá de las diferencias políticas, existe consenso entre los especialistas en que las encuestas continúan siendo herramientas útiles para comprender tendencias, identificar preocupaciones ciudadanas y medir el clima político de un momento determinado.

Sin embargo, también coinciden en que ninguna encuesta sustituye la decisión final de los electores en las urnas.

A medida que avance el calendario electoral, es probable que nuevos sondeos alimenten nuevamente la confrontación entre campañas, partidos y medios de comunicación.

Lo que parece indiscutible es que la batalla política ya no se libra únicamente en plazas públicas, debates televisivos o redes sociales.

También se disputa en el terreno de las percepciones, las expectativas y los relatos construidos alrededor de cada encuesta.

Porque en política, como demuestra una vez más el debate colombiano, los números pueden medir tendencias, pero la última palabra siempre pertenece a los ciudadanos.