PETRO CHOCA CON LA FISCALÍA POR EL CLAN DEL GOLFO Y COLOMBIA ENTRA EN UNA NUEVA CRISIS DE PODER

🔥⚖️🇨🇴 Una firma judicial, un presidente furioso y el futuro de la paz pendiendo de un hilo 🇨🇴⚖️🔥
La tensión entre el gobierno de Gustavo Petro y la Fiscalía General explotó tras la decisión que mantiene vigentes las órdenes de captura contra los principales jefes del Clan del Golfo 💣👁️.

Mientras la Casa de Nariño intenta acelerar la “paz total”, la fiscal Luz Adriana Camargo dejó claro que no habrá beneficios automáticos para criminales señalados de narcotráfico y violencia 😨⚔️.

“El presidente las ordena, no la fiscal”, respondió Petro en medio de un choque institucional que ya sacude a Colombia 🌪️🏛️.

El país entra ahora en días decisivos donde la línea entre justicia y negociación podría redefinir el cierre de este gobierno ⚡🔥.

 

Ni en Fiscalía ni en medios: la paz total nació del Gobierno

 

 

La apuesta de Gustavo Petro por la llamada “paz total” acaba de enfrentar uno de sus momentos más delicados.

La decisión de la Fiscalía General de mantener activas las órdenes de captura contra 29 líderes del Clan del Golfo desató un choque institucional que amenaza con alterar el rumbo de las negociaciones impulsadas por el gobierno y abrió una nueva grieta entre la Casa de Nariño y las altas esferas judiciales.

La resolución firmada por la fiscal general Luz Adriana Camargo cayó como un golpe inesperado sobre el Ejecutivo.

El ente investigador dejó claro que no suspenderá automáticamente las órdenes de captura contra los cabecillas del grupo armado, incluso cuando el gobierno busca trasladar a cientos de integrantes hacia zonas especiales de ubicación temporal en Córdoba y Chocó como parte del proceso de sometimiento y negociación.

La decisión afecta directamente el cronograma que el gobierno esperaba ejecutar antes del 25 de junio de 2026, fecha clave para mover cerca de 400 combatientes hacia los espacios definidos para avanzar en las conversaciones de paz.

Sin embargo, la Fiscalía sostiene que no existen todavía pruebas suficientes que permitan justificar alivios judiciales masivos.

“La Fiscalía no puede firmar cheques en blanco”, fue el mensaje que transmitieron fuentes cercanas al organismo judicial, insistiendo en que cada caso será evaluado individualmente y que los beneficios dependerán de avances verificables en el proceso.

 

 

Petro se enfrenta al fracaso de la paz total: procesos paralizados,  guerrilla fortalecida y violencia creciente en Colombia

 

Entre los nombres que permanecen bajo presión judicial aparece uno de los hombres más buscados del país: Giovanis de Jesús Ávila Villadiego, conocido como “Chiquito Malo”, sucesor de Dairo Antonio Úsuga al frente del Clan del Golfo y solicitado en extradición por Estados Unidos por cargos relacionados con narcotráfico.

El gobierno había solicitado incluir incluso a los extraditables dentro de las suspensiones temporales, pero la respuesta de la Fiscalía fue contundente.

No habrá flexibilización automática mientras no existan garantías concretas de sometimiento y cumplimiento.

La postura de la fiscal Camargo recibió además respaldo de la Corte Suprema de Justicia, que defendió la autonomía de la Fiscalía y recordó que las decisiones judiciales no pueden depender exclusivamente de la voluntad política del Ejecutivo.

La reacción de Petro no tardó.

El mandatario respondió públicamente con una frase que dejó al descubierto la magnitud del choque institucional.

“El presidente las ordena, no la fiscal”, afirmó al referirse a las zonas de ubicación temporal previstas para el proceso.

Sin embargo, detrás de la confrontación también apareció un movimiento estratégico.

El presidente aclaró que nunca autorizó incluir a figuras extraditables dentro de la lista inicial de combatientes y ordenó rehacer el registro de los 400 integrantes que serían trasladados, excluyendo a cabecillas de alto perfil como Chiquito Malo.

 

 

Gustavo Petro y su llamado a la 'paz total': “Se acabó esa historia en  donde el Estado traiciona y mata al que acuerda la paz” - Infobae

 

 

El ajuste revela que el gobierno intenta evitar una ruptura total del proceso, consciente de que un enfrentamiento frontal con la Fiscalía podría paralizar completamente la negociación.

La disputa ocurre en un contexto extremadamente delicado para Colombia.

El Clan del Golfo no es visto como una guerrilla tradicional con motivaciones ideológicas, sino como la estructura criminal más poderosa del país.

Su influencia se extiende por regiones como Urabá, Córdoba y Chocó, donde controla rutas del narcotráfico, minería ilegal, extorsiones y tráfico de migrantes.

Para miles de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, el resultado de estas negociaciones puede significar la diferencia entre continuar bajo el dominio armado o recuperar espacios de seguridad y movilidad.

Pero el debate de fondo sigue dividiendo profundamente al país.

Mientras el gobierno sostiene que negociar es la única vía para reducir la violencia y desmontar estructuras criminales, sectores judiciales y políticos advierten sobre el riesgo de abrir espacios de impunidad para responsables de delitos graves.

 

 

Petro llega a la mitad de su mandato con la “paz total” en crisis y la mira  puesta en su legado - Los Angeles Times

 

Estados Unidos también observa el proceso con atención.

Washington mantiene como prioridad la extradición de varios líderes vinculados al narcotráfico internacional y cualquier intento de suspender esos procedimientos genera tensión diplomática inmediata.

El 25 de junio aparece ahora como una fecha decisiva.

Si el traslado de combatientes logra concretarse sin incidentes, el gobierno podría presentar el avance como una victoria política para la “paz total”.

Pero si las tensiones institucionales escalan y las capturas continúan bloqueando el proceso, Colombia podría entrar en una nueva fase de incertidumbre y violencia.

En el fondo, el choque entre Petro y la Fiscalía no solo define el futuro de las negociaciones con el Clan del Golfo.

También plantea una pregunta mucho más profunda sobre el equilibrio de poderes en Colombia: hasta dónde puede llegar un presidente en nombre de la paz y hasta dónde debe resistir la justicia para impedir que esa paz se convierta en impunidad.