GONZALO MIRÓ TOMA EL RELEVO EN ‘MALAS LENGUAS’ Y EL DEBATE SOBRE
GONZALO MIRÓ TOMA EL RELEVO EN ‘MALAS LENGUAS’ Y EL DEBATE SOBRE SUS AUDIENCIAS DESATA NUEVAS CRÍTICAS A RTVE
📺 ¿Fracaso de audiencia o una lectura interesada de los datos? El relevo veraniego de Malas lenguas ha vuelto a alimentar la batalla política alrededor de RTVE.
Gonzalo Miró, Sarah Santaolalla, Pedro Sánchez y Ayuso aparecen en el centro de una emisión que ha generado críticas… pero las cifras cuentan una historia bastante más compleja de lo que algunos titulares sugieren.
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El relevo temporal de Jesús Cintora al frente de ‘Malas lenguas’ durante el verano ha vuelto a situar a Gonzalo Miró y al programa de RTVE en el centro de la polémica política y televisiva.
Las críticas se han intensificado a raíz del contenido de algunas emisiones y de las intervenciones de colaboradores como Sarah Santaolalla, aunque los datos disponibles obligan a matizar algunas de las afirmaciones que circulan sobre el supuesto fracaso del formato.
Miró asumió temporalmente la conducción de ‘Malas lenguas’ durante las vacaciones de Cintora a partir del 3 de agosto.
La incorporación no fue una improvisación aislada: RTVE ya había confirmado que el periodista participaría en el programa y, además, su futuro dentro del espacio estaba previsto para la nueva temporada.
El cambio responde a una reestructuración más amplia de la programación de la televisión pública.
Miró dejará ‘Directo al grano’, que presentaba junto a Marta Flich en La 1, para asumir desde septiembre la conducción de la parte dedicada al debate político de ‘Malas lenguas’ en La 2.
En esta nueva etapa estará acompañado por Esther Palomera.
Durante agosto, sin embargo, su papel es temporal y está vinculado a la sustitución de Cintora.
El movimiento ha provocado críticas desde sectores políticos y mediáticos que cuestionan el perfil editorial del programa y la presencia habitual de determinados tertulianos.

Entre ellos se encuentra Sarah Santaolalla, colaboradora habitual de diferentes espacios de RTVE y una de las voces más reconocibles del debate político del formato.
Santaolalla ha protagonizado anteriormente diversos enfrentamientos y declaraciones polémicas en televisión, especialmente durante discusiones relacionadas con el Gobierno de Pedro Sánchez y la oposición.
Uno de los episodios que volvió a generar comentarios se produjo durante una emisión en la que se abordaron cuestiones relacionadas con Sánchez y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
En ese contexto, Miró defendió la posición del Gobierno frente a las dudas planteadas sobre unas imágenes relacionadas con una reunión de Sánchez.
“Esta foto ha dado lugar a muchas especulaciones.
Es el bulo de este sábado”, afirmó durante el programa, antes de sostener que disponían de pruebas de que Sánchez había presidido la reunión.
La intervención fue interpretada por los críticos del espacio como una muestra de falta de neutralidad.
Sin embargo, esa valoración pertenece al terreno de la opinión y no permite concluir por sí misma que RTVE haya incumplido sus obligaciones de pluralidad.
El programa también dedicó una parte importante de su emisión a Ayuso y a cuestiones relacionadas con la política madrileña.
En uno de los bloques se utilizó el nombre ‘Ayuso Poli’, un recurso satírico empleado por el espacio para abordar distintos aspectos de la figura de la presidenta madrileña.

Santaolalla intervino igualmente en la discusión y cuestionó determinados argumentos relacionados con la cobertura mediática de asuntos que afectan al Gobierno y a la oposición.
El tono de la emisión provocó críticas especialmente intensas en medios de comunicación de orientación conservadora, que acusaron al programa de utilizar la televisión pública como plataforma de defensa del Ejecutivo.
Algunas de esas publicaciones llegaron a presentar la emisión como un ejemplo de “sectarismo” y manipulación.
No obstante, las acusaciones de manipulación editorial no deben confundirse con hechos demostrados.
RTVE ha recibido efectivamente reclamaciones de espectadores relacionadas con la neutralidad y profesionalidad de algunos programas y colaboradores, pero esas quejas no constituyen por sí mismas una prueba de que el espacio incumpla sistemáticamente los principios de pluralidad.
En cuanto a la audiencia, también es necesario separar los datos comprobados de las afirmaciones difundidas en redes y determinados medios.
El relato según el cual ‘Malas lenguas noche’ habría quedado reducido a un 6 % de cuota y 349.
000 espectadores no ha podido ser corroborado con suficiente seguridad a partir de fuentes públicas fiables para atribuir esas cifras concretamente a la emisión descrita.
Además, ‘Malas lenguas noche’ es un formato diferente de la edición diaria de ‘Malas lenguas’ en la que Miró está realizando su sustitución veraniega.
La versión nocturna se emite los sábados en La 2 y mantiene a Jesús Cintora como uno de sus principales rostros.
Por tanto, atribuir automáticamente los resultados de una emisión al conjunto del programa puede conducir a una interpretación equivocada.
De hecho, la trayectoria reciente del formato tampoco encaja con la idea de un hundimiento absoluto.
La edición vespertina había registrado datos relevantes para La 2 y, según informaciones publicadas durante la primavera, esos resultados fueron precisamente uno de los motivos para ampliar la presencia de ‘Malas lenguas’ con una edición nocturna.
El propio cambio de Miró también demuestra que RTVE no está tratando el programa como un proyecto descartado.
Por el contrario, la cadena ha diseñado una nueva estructura para la temporada que comienza a finales de agosto, con Miró al frente del bloque político y Palomera como acompañante.

El debate, por tanto, no se limita a saber si un programa obtiene una determinada cuota de pantalla.
También gira alrededor de una cuestión recurrente en la televisión pública española: hasta qué punto los espacios de actualidad política consiguen mantener un equilibrio entre opinión, información y pluralidad.
Las críticas a Miró y Santaolalla reflejan una parte de esa discusión, especialmente entre quienes consideran que determinadas intervenciones favorecen al Gobierno de Sánchez o atacan con excesiva dureza a dirigentes de la oposición.
Pero también existe otra lectura.
Los responsables y colaboradores de este tipo de formatos defienden que el análisis político implica necesariamente opinión, contraste y confrontación de argumentos, siempre dentro de los límites establecidos para una cadena pública.
La polémica, por tanto, está lejos de resolverse.
Miró seguirá teniendo un papel relevante en ‘Malas lenguas’ cuando comience la nueva temporada, mientras Cintora continuará vinculado a la edición nocturna y a otros proyectos dentro de RTVE.
Lo que sí puede afirmarse es que la llegada temporal de Miró ha reactivado el debate sobre el perfil editorial del programa y sobre el papel de la televisión pública en una etapa de fuerte polarización política.
Pero presentar como un hecho probado que “nadie les ve” o que las cifras citadas demuestran por sí solas un “rotundo fracaso” requiere una cautela que los datos disponibles, al menos por ahora, no permiten ignorar.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.