ALITO MORENO Y EL COLAPSO DEL PRI: EL VIAJE A WASHINGTON QUE TERMINÓ HUNDIENDO MÁS A LA OPOSICIÓN MEXICANA

🔥 El PRI gobernó México durante más de siete décadas.

Hoy no tiene una sola gubernatura y su líder quedó en el centro de una tormenta política internacional.

Mientras Morena consolida poder, Alejandro “Alito” Moreno llevó la confrontación hasta Washington y desató una reacción que podría cambiar el rumbo político rumbo a 2027.

Lo que ocurrió detrás de esas reuniones, los audios que siguen persiguiéndolo y la tensión en el Senado mexicano están provocando un debate nacional que nadie puede ignorar.

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Alito Moreno amenaza con expulsar a los antiguos dirigentes del PRI: “Son  una bola de cínicos” | EL PAÍS México

 

 

El derrumbe del Partido Revolucionario Institucional parece haber entrado en una fase irreversible.

Lo que durante décadas fue la maquinaria política más poderosa de México hoy enfrenta su peor crisis histórica, marcada por derrotas electorales, pérdida de influencia y una estrategia política que, lejos de rescatar al partido, ha profundizado su desgaste ante la opinión pública.

En el centro de esa tormenta se encuentra Alejandro Moreno, conocido como “Alito”, quien desde 2019 encabeza al PRI y ha visto cómo el partido perdió gubernaturas, representación legislativa y capacidad de movilización electoral.

El golpe más simbólico es contundente: el PRI, que gobernó México durante 71 años consecutivos, hoy no controla ninguna gubernatura y apenas conserva 37 diputados federales de un total de 500 curules.

La caída no solo es numérica.

También es narrativa.

Durante décadas el PRI construyó su imagen alrededor de la estabilidad institucional, la gobernabilidad y la capacidad operativa del Estado.

Pero esa identidad quedó profundamente dañada tras la difusión de audios atribuidos a Alejandro Moreno en 2022, filtrados por la entonces gobernadora de Campeche, Layda Sansores.

 

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Entre las grabaciones, una frase se convirtió en símbolo del desgaste político del dirigente priista.

“A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá.

Hay que matarlos de hambre”, se escucha decir en uno de los audios que provocaron una ola de críticas dentro y fuera del país.

Aunque Moreno rechazó diversas acusaciones y denunció persecución política, la frase quedó instalada en el debate público como uno de los episodios más polémicos de su trayectoria.

La tensión política escaló aún más en 2025, cuando Moreno protagonizó un enfrentamiento verbal y físico en el Senado mexicano con Gerardo Fernández Noroña.

El episodio ocurrió durante una sesión marcada por acusaciones sobre seguridad y crimen organizado.

Videos difundidos en redes sociales mostraron empujones y gritos dentro del recinto legislativo mientras se entonaba el himno nacional, una escena que alimentó la percepción de descomposición política dentro de la oposición tradicional.

Sin embargo, el momento que terminó por colocar nuevamente al dirigente priista bajo presión ocurrió en mayo de 2026.

Durante una gira en Washington, Alejandro Moreno sostuvo reuniones con congresistas republicanos y presentó solicitudes dirigidas a autoridades estadounidenses para investigar presuntos vínculos entre integrantes de Morena y organizaciones criminales.

La polémica estalló cuando trascendió que el líder priista pidió acciones internacionales más agresivas contra figuras políticas mexicanas.

Sectores oficialistas acusaron al dirigente de promover injerencia extranjera en asuntos internos del país, mientras voces opositoras defendieron que la cooperación internacional es válida frente a denuncias relacionadas con seguridad y corrupción.

 

 

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El viaje ocurrió en un momento especialmente delicado para el PRI.

Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum consolidaba acuerdos comerciales y diplomáticos con países europeos, el principal dirigente priista aparecía en Washington denunciando al partido gobernante y comparando el escenario político mexicano con procesos de polarización latinoamericanos.

La reacción desde Morena fue inmediata.

Legisladores oficialistas impulsaron iniciativas relacionadas con intervención extranjera en procesos electorales y controles más estrictos sobre candidaturas vinculadas a investigaciones criminales.

Aunque ninguna propuesta menciona directamente a Moreno, dentro del debate político mexicano muchos interpretaron las reformas como una respuesta directa a las acciones del dirigente opositor.

El problema para el PRI es que el desgaste ya no parece limitarse a una figura individual.

Analistas políticos consideran que el partido enfrenta una crisis estructural derivada de décadas de corrupción, autoritarismo y pérdida de conexión con amplios sectores sociales.

Casos históricos como el Fobaproa, las acusaciones de fraude electoral de 1988 y los conflictos políticos de los años noventa continúan pesando sobre la memoria colectiva de millones de mexicanos.

 

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Aun así, existe un elemento que vuelve especialmente delicado el escenario actual: la ausencia de una oposición sólida y competitiva.

La debilidad del PRI no solo afecta al partido, sino al equilibrio político nacional.

Para algunos sectores, el colapso de la fuerza política que durante décadas actuó como eje del sistema mexicano abre espacio para discursos más radicales y confrontaciones permanentes.

Mientras tanto, Alejandro Moreno mantiene un discurso desafiante.

Cercanos a la dirigencia priista sostienen que el partido seguirá denunciando lo que considera abusos de poder y riesgos para la democracia mexicana.

Pero las cifras reflejan una realidad difícil de ignorar: menos votos, menos representación y menor influencia territorial.

Con las elecciones intermedias de 2027 en el horizonte, el PRI enfrenta una de las decisiones más importantes de su historia reciente: reinventarse por completo o aceptar que el ciclo político que dominó México durante gran parte del siglo XX llegó definitivamente a su fin.