😱 ¡Escalofriante! La orden de una menor para ma*ar a Jeremías: “Mátalo, mátalo, mátalo” 🚨

El 18 de diciembre de 2025, Jeremías Monzón salió de su casa en bicicleta, sin saber que ese sería su último paseo.

Tras tres días de angustiosa búsqueda, su cuerpo fue encontrado en las inmediaciones de la cancha de Colón en Santa Fe, víctima de 23 puñ*aladas.

La brutalidad del cri*en, con cortes realizados por un cuchillo y un destornillador, reveló un nivel de vio*encia que dejó a la comunidad en estado de shock.

Sin embargo, lo más perturbador es que este cri*en fue premeditado y ejecutado por tres menores, liderados por una joven de 16 años.

 

Qué pasó con Jeremías Monzón? | Santo Tomé Al Día

 

La trama se complica aún más al descubrir que la menor, identificada como Milagros Belén, había estado en contacto con Jeremías antes del fatal encuentro.

En un giro inquietante, ella se presenta como la última persona que estuvo con él, pero su versión de los hechos se desmorona rápidamente cuando se revela que estaba involucrada en un plan cri*inal.

La investigación ha mostrado que no solo existió la intención de ase*inar a Jeremías, sino que también se grabaron las tor*uras previas, que fueron posteriormente viralizadas entre sus compañeros.

La naturaleza del cri*en ha llevado a muchos a cuestionar la capacidad de los jóvenes para cometer actos tan vio*entos.

La frialdad con la que Milagros y sus cómplices actuaron, riendo y cantando mientras tor*uraban a Jeremías, es un reflejo de una deshumanización alarmante.

En el video que se ha convertido en evidencia crucial para la investigación, se escucha a Milagros dando la orden de ma*ar a Jeremías, lo que plantea serias preguntas sobre su estado mental y la influencia de su entorno.

La situación es aún más desgarradora para la familia de Jeremías, que ha tenido que lidiar con la pérdida de su hijo y la brutalidad del cri*en.

La madre de Jeremías, en un video desgarrador, suplicó a la comunidad que ayudara a encontrar a su hijo, sin saber que mientras ella buscaba respuestas, los ase*inos se reían y compartían su sufrimiento en las redes sociales.

Este contraste entre el dolor de la familia y la indiferencia de los cri*inales es un recordatorio escalofriante de la falta de empatía que puede existir en algunos jóvenes.

 

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La discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad se ha intensificado tras este caso, ya que dos de los tres involucrados tienen solo 14 años y, según la ley argentina, no pueden ser sometidos a la justicia penal.

Esto ha llevado a un clamor popular por cambios en la legislación que permitan castigar adecuadamente a los menores que cometen cri*enes graves.

El hecho de que los ase*inos de Jeremías puedan quedar libres ha generado una indignación generalizada en la sociedad, que se pregunta cómo es posible que se permita tal impunidad.

Además, la madre de la menor de 16 años, quien también ha sido detenida como partícipe del plan, añade una capa más de complejidad a esta historia.

La implicación de un adulto en la trama cri*inal sugiere que la vio*encia y la cri*inalidad no son solo problemas de los jóvenes, sino que pueden estar influenciados por sus entornos familiares.

Esto plantea preguntas sobre la responsabilidad de los padres y la necesidad de una intervención más efectiva para prevenir que los jóvenes se conviertan en delincuentes.

 

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En conclusión, el caso de Jeremías Monzón es un recordatorio doloroso de que la vio*encia juvenil es un problema grave que requiere atención urgente.

La historia de este joven, que fue víctima de un plan cri*inal orquestado por menores, nos invita a reflexionar sobre las raíces de la vio*encia y la necesidad de proteger a nuestros jóvenes.

La lucha por justicia para Jeremías y su familia es una batalla que todos debemos apoyar, para que no haya más víctimas de la brutalidad y la deshumanización.

La sociedad debe unirse para exigir cambios en la legislación y en la forma en que se aborda la vio*encia entre menores, para que tragedias como esta no se repitan jamás.