María Jesús Montero ha anunciado su dimisión como vicepresidenta primera y ministra de Hacienda para centrarse en la campaña electoral en Andalucía

 

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María Jesús Montero, hasta ahora vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda de España, ha anunciado su dimisión de los cargos que ostentaba en el Ejecutivo central para centrarse de lleno en la campaña de las elecciones autonómicas en Andalucía, previstas para el próximo 17 de mayo de 2026 .

La política sevillana, una figura clave en el gabinete de Pedro Sánchez desde 2018, confirmó que abandonará sus responsabilidades en los próximos días, aunque evitó especificar la fecha concreta de su salida o detallar cómo se gestionará la cartera de Hacienda en lo inmediato.

Su decisión se produce en un momento crítico: el Gobierno no ha presentado aún los Presupuestos Generales del Estado de 2026, lo que implica la continuación de una situación de prórroga presupuestaria que se arrastra desde años anteriores.

Montero, que también ocupa desde 2025 la secretaría general del PSOE en Andalucía, justificó su salida afirmando que necesita dedicarse “cuerpo y alma” a liderar la candidatura socialista en la comunidad andaluza, donde su partido parte con cifras desfavorables según varias encuestas.

En el Parlamento andaluz, la oposición ya ha destacado la ausencia de unos presupuestos estatales presentados a tiempo, recordando que Andalucía tiene unos presupuestos regionales superiores a 51.000 millones de euros, los más elevados de su historia.

 

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Durante una entrevista reciente, Montero defendió su salto al escenario autonómico como un acto de compromiso político:

“Que una persona que tiene grandes responsabilidades, probablemente la mujer con más poder de la democracia, decida venir a Andalucía a disputar unas elecciones dejando sus cargos es para poner en valor”, declaró, en un intento de enmarcar su decisión como una apuesta decidida por su tierra natal.

Sin embargo, la salida de Montero ha despertado críticas tanto dentro como fuera de su propio partido.

Sectores de la oposición han subrayado que deja la Hacienda española sin cumplir una de sus funciones más importantes: la presentación del proyecto de presupuestos en tiempo y forma, algo que no ocurre desde hace varios años y que, según la Constitución, debería hacerse con antelación para evitar la parálisis de las cuentas públicas.

El presidente Pedro Sánchez ya ha movido ficha para reconfigurar el Gobierno tras la marcha de Montero.

Según fuentes parlamentarias, Carlos Cuerpo, actual ministro de Economía, podría ser el elegido para asumir la vicepresidencia primera, mientras que Arcadi España García ha sido señalado como el probable nuevo ministro de Hacienda, encargado de culminar la labor que deja Montero.

La campaña andaluza que Montero emprende no está exenta de tensiones.

El rival principal, el presidente regional Juanma Moreno (Partido Popular), ha defendido con énfasis la estabilidad económica y la aprobación de presupuestos en Andalucía, contrastando su gestión con la incertidumbre del Ejecutivo central.

En discusiones recientes en el Parlamento andaluz, representantes del PP destacaron: “Andalucía sí tiene rumbo, sí tiene estabilidad y sí tiene presupuestos”, subrayando que los andaluces cuentan con una hoja de ruta clara en comparación con la situación nacional.

 

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Además de las cuestiones presupuestarias, Montero ha puesto el foco de su discurso electoral en temas sociales como sanidad y educación, insistiendo en la necesidad de movilización y voto para evitar lo que describe como retrocesos en políticas públicas.

No obstante, analistas políticos señalan que las encuestas actuales sitúan al PSOE-A con alrededor del 24% de intención de voto, muy por detrás del PP, lo que plantea un desafío considerable para las aspiraciones de Montero en Andalucía.

La transición de Montero desde un puesto clave en el Gobierno central a liderar la batalla electoral regional refleja la importancia estratégica que el PSOE otorga a Andalucía, una comunidad con 55 años de historia política compleja y reciente cambio en gobiernos.

Su marcha, lejos de ser simplemente un relevo de cargos, se interpreta como una pieza fundamental en el calendario político español del 2026, con posibles repercusiones para la estabilidad del propio Gobierno en Madrid y la configuración de fuerzas en la comunidad andaluza.

A medida que se acelera la campaña electoral, las próximas semanas serán decisivas no solo para el futuro político de Montero, sino también para la orientación política del PSOE tanto en Andalucía como a nivel nacional.

 

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