El reto más extremo de María José Campanario: se despide de España para cruzar Asia en televisión mientras desafía a la fibromialgia crónica
María José Campanario, que comienza su aventura en la segunda temporada de ‘Hasta el fin del mundo’ en Asia, ha reflexionado sobre lo que espera de la experiencia

La televisión pública española se prepara para el estreno de una de sus apuestas más ambiciosas en el terreno del entretenimiento de aventura, y su indiscutible protagonista ya ha comenzado a despedirse de su entorno más cercano.
María José Campanario, a sus 47 años, ha decidido dar un giro absoluto a su carrera mediática al embarcarse en la segunda temporada de ‘Hasta el fin del mundo’, el exigente formato de Televisión Española producido en colaboración con Zeppelin TV.
Tras sorprender recientemente a la audiencia con una aplaudida e íntima actuación musical junto a su marido, el torero Jesulín de Ubrique, en las semifinales de ‘Tu cara me suena’, la odontóloga asume ahora un desafío físico y psicológico sin precedentes que la mantendrá alejada de España durante más de dos meses.
La aventura, que evoca el espíritu del clásico formato ‘Pekín Express’, llevará a los participantes a recorrer una ruta extrema de más de diez mil kilómetros.
El itinerario promete ser una prueba de fuego para la resistencia humana: desde las místicas puertas de la antigua Ruta de la Seda hasta los imponentes y activos volcanes que conforman el Cinturón de Fuego del Pacífico, pasando por milenarios imperios chinos, históricos reinos budistas y parajes de naturaleza salvaje.
En esta travesía de supervivencia, Campanario contará con una aliada de excepción, la presentadora y actriz Belinda Washington, con quien formará una de las parejas más esperadas del concurso.
Ambas competirán codo a codo contra otros rostros conocidos de la escena nacional, como la cantante María del Monte junto a Rocío Muñoz, o la actriz Elena Ballesteros acompañada por su hija Jimena.

Antes de subir al avión rumbo al continente asiático, María José Campanario ha querido compartir con sus seguidores en redes sociales una profunda y sincera reflexión sobre los temores y esperanzas que despierta este viaje.
“Bueno, os dejo por un tiempo. Estoy segura de que, en ese tiempo que esté fuera de casa, pasaré buenos y malos momentos, echaré muchísimo de menos a los míos y querré volver”, ha confesado con honestidad la esposa de Jesulín, evidenciando la dureza del aislamiento familiar.
Sin embargo, su mensaje también ha estado cargado de gratitud y de un fuerte lazo de hermandad hacia su compañera de ruta.
“Los momentos bonitos, al lado de Belinda Washington, esos van a ser los mejores. Sé cómo me va a cuidar igual que yo a ella cuando me necesite y sé también que no nos vamos a dejar caer la una a la otra, a pesar de las adversidades que vengan. Belinda, mi Beli, te quiero, te respeto y te admiro tanto que no podría marcharme con nadie mejor. Espero volver siendo mejor persona”, ha manifestado, agradeciendo además la oportunidad brindada por RTVE y la productora para vivir la que considera “la aventura más emocionante” de su vida.
Más allá de la evidente dureza del trayecto y las incomodidades de la supervivencia, el verdadero enemigo silencioso al que se enfrentará la odontóloga durante las grabaciones es la fibromialgia, una enfermedad neurológica crónica que padece desde hace años y que le provoca intensos dolores generalizados de manera constante.
Lejos de ocultar su realidad o de dejarse vencer por el diagnóstico, María José ha optado por visibilizar una condición médica sumamente incomprendida.
“A mí la fibromialgia me condiciona en mi vida en general. Estoy acostumbrada a estar condicionada al dolor. Vivo con dolor todos los días. Pero esta enfermedad hay dos maneras de afrontarla, o tiras para delante o te apartas un poco y dejas las cosas paraditas. Hay días que son muy fastidiados, es lo que tiene”, explicaba con entereza durante una reciente e íntima entrevista en el programa ‘El Hormiguero’, donde relató lo complejo que resulta lidiar con una patología que se manifiesta de forma tan distinta en cada paciente.

Esta resiliencia ante la adversidad física no es nueva para Campanario, quien ya demostró una asombrosa capacidad de superación personal al someterse a pruebas de alto riesgo y apnea en el programa de retos ‘El Desafío’.
En aquella ocasión, su motor principal para no rendirse ante los dolores físicos fue el deseo de dejar un legado de fortaleza para su familia.
“Van a estar muy orgullosos de mí. Cuando estaba mal físicamente pensaba en que el día de mañana, cuando mis hijos vieran esto, vieran a su madre como es de verdad. Haciendo las cosas bien. Estoy muy orgullosa de lo que he hecho”, declaraba entonces en una entrevista para ‘El Confidencial’, un pensamiento que sin duda mantendrá vivo mientras cruza las selvas y desiertos de Asia.
El otro gran sacrificio de esta andadura asiática será la distancia física de sus tres hijos, especialmente de los menores.
Mientras que Julia Janeiro ya ha alcanzado la mayoría de edad y traza su propio camino en el panorama digital, los pequeños Jesús Alejandro, de 19 años, y Hugo, de tan solo 4, permanecerán bajo el cuidado exclusivo de Jesulín de Ubrique en la finca familiar durante los meses que dure la grabación.
Para una madre tan protectora y celosa de la intimidad de su hogar como lo es María José, la barrera geográfica de los 10.000 kilómetros supondrá un peaje emocional sumamente doloroso, especialmente con el benjamín de la casa, quien se encuentra en una etapa de máxima dependencia materna.
No obstante, arropada por el amor de los suyos y la firme promesa de superación, María José Campanario emprende rumbo a Asia dispuesta a demostrar que el dolor crónico no es un límite para alcanzar los confines del mundo.
