La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal localizó una serie de comunicaciones interceptadas al empresario Julio Martínez que vinculan directamente al entorno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con proyectos de explotación minera en Venezuela

 

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La prolongada e intensa relación política entre el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el régimen chavista de Caracas ha entrado en una fase de escrutinio judicial de consecuencias imprevisibles.

Una serie de hallazgos documentales por parte de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional ha puesto bajo el foco de la Audiencia Nacional uno de los secretos a voces más controvertidos de la última década: la presunta participación del entorno del exlíder socialista en la explotación de recursos mineros en territorio venezolano.

Las últimas pesquisas policiales han permitido interceptar una serie de comunicaciones corporativas que apuntan de manera directa a planes operativos para la extracción y comercialización de oro, un escenario que el expresidente y sus portavoces oficiales habían negado de forma tajante durante años, tildándolo sistemáticamente de invención y teoría de la conspiración.

El núcleo de la investigación penal gira en torno a las comunicaciones intervenidas a Julio Martínez, un empresario estrechamente ligado al expresidente y a quien los investigadores de la UDEF señalan como el presunto testaferro y pieza operativa de Zapatero en sus gestiones internacionales.

En los dispositivos electrónicos incautados y en los registros de mensajería analizados, la policía judicial ha descubierto un fluido intercambio de información con altos ejecutivos de corporaciones energéticas y mineras de Venezuela.

En dichos textos se alude de forma recurrente y explícita a la compañía estatal Minerven —la Corporación Venezolana de Minería encargada de la explotación oficial del metal precioso en el estado Bolívar— y se detalla con precisión logística lo que en clave denominaban la “comercialización de amarillo”, un término técnico-financiero que los analistas de la UDEF identifican sin margen de error como una referencia encubierta al comercio de lingotes de oro procedentes del arco minero venezolano.

 

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Si bien el sumario judicial provisional manejado por el magistrado José Luis Calama aún no cuenta con una certificación registral definitiva que acredite que la titularidad directa de los yacimientos o de las concesiones administrativas pertenezca nominalmente a José Luis Rodríguez Zapatero, el impacto político y procesal de los informes es devastador.

La trascendencia de este descubrimiento radica en que las pruebas documentales demuestran, de manera incontestable, la existencia real, la viabilidad comercial y el seguimiento pormenorizado de estos lucrativos proyectos auríferos por parte del círculo íntimo del expresidente de España.

La coartada del desconocimiento esgrimida tradicionalmente por el socialismo de la Moncloa se desmorona ante la acumulación de datos, coordenadas geográficas y planes de negocio que constan en las actas de la investigación.

Las pesquisas de la UDEF van mucho más allá de la fiebre del oro.

El rastreo de la “boutique financiera” presuntamente coordinada bajo el paraguas de la intermediación de Zapatero ha sacado a la luz una vasta agenda de negocios multilaterales que abarca la intermediación en cargamentos de petróleo pesado, la explotación de yacimientos de níquel y complejas operaciones de arbitraje de divisas internacionales.

Para dar salida y cobertura legal a los multimillonarios beneficios generados por estas actividades, la red criminal habría tejido una sofisticada tela de araña financiera que conecta de forma regular los activos venezolanos con cuentas bancarias e instituciones de inversión en los Emiratos Árabes Unidos.

Este circuito transnacional contaba, según los indicios recabados, con la activa participación de consorcios empresariales de capital chino y facilitadores financieros helvéticos, todos ellos interesados en aprovechar el acceso exclusivo y privilegiado que el exmandatario español mantenía con la cúpula del Palacio de Miraflores.

 

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Este nuevo frente de investigación criminal se suma a una acumulación de revelaciones que complican severamente la estrategia de defensa jurídica de Zapatero, entre las que destaca el reciente hallazgo de un valioso arsenal de joyas y transferencias sospechosas dirigidas a consultoras vinculadas a sus propias hijas.

Asimismo, los nuevos datos de la UDEF otorgan un inesperado baño de veracidad a las polémicas declaraciones que, años atrás, prestó el exjefe de los servicios de inteligencia de Venezuela, Hugo “El Pollo” Carvajal, ante los magistrados de la Audiencia Nacional tras su extradición.

En aquella comparecencia formal, Carvajal aseguró categóricamente que el expresidente socialista español poseía la propiedad efectiva de una veta minera en el Caribe sur, una afirmación que en su momento fue calificada de maniobra de distracción por los sectores afines al Gobierno de Madrid.

Hoy, la aparición de mensajes encriptados, contratos de intenciones y la mención recurrente de Minerven transforman las antiguas sospechas en realidades sumamente tangibles.

La existencia de las operaciones mineras vinculadas a su equipo operativo ya no es una hipótesis, sino una certeza documental que sitúa al expresidente en una encrucijada judicial histórica en la que deberá responder ante la justicia ordinaria por el origen y el destino de los dividendos obtenidos a la sombra del régimen chavista.

 

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