Bubbles fue el chimpancé que vivió junto a Michael Jackson, llegando incluso a dormir en su habitación en una cuna y acompañarlo en viajes y apariciones públicas

 

Michael Jackson con Bubbles en 1986.

 

Bubbles no fue una mascota cualquiera.

En plena cima de la fama mundial, Michael Jackson decidió compartir su vida con un chimpancé que se convirtió en una de las imágenes más icónicas de su universo personal.

Lo que comenzó como una curiosidad exótica terminó siendo una relación tan mediática como controvertida, marcada por la ternura, la extravagancia y, con el tiempo, la inevitable separación.

El chimpancé, cuyo nombre significa “burbujas”, llegó a la vida del artista en los años 80 tras ser rescatado de un centro de investigación en Texas.

Jackson, conocido por su amor a los animales, no dudó en integrarlo en su entorno más íntimo.

Bubbles no solo vivía en Neverland, el famoso rancho del cantante en California, sino que llegó a dormir en su habitación, incluso en una cuna, como si fuera un bebé humano.

“Dormía en mi habitación en una cuna”, llegó a contar el propio Jackson en entrevistas de la época, una frase que refleja la singularidad de la relación entre ambos.

Lejos de ser una mascota convencional, Bubbles acompañaba al artista en viajes, grabaciones e incluso apariciones públicas.

En 1987, llegó a ser visto durante una visita oficial en Japón, generando un enorme revuelo mediático.

La vida del chimpancé estuvo completamente ligada a la del cantante durante años.

Formaba parte de su día a día, apareciendo en sesiones fotográficas, en vídeos y en momentos privados que alimentaron la leyenda de un Jackson rodeado de un universo casi de fantasía.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la convivencia se volvió más complicada.

 

Bubbles, en una foto del santuario.

 

A medida que Bubbles crecía, su comportamiento cambió.

El chimpancé dejó de ser el animal dócil que cabía en una cuna y comenzó a mostrar conductas propias de su especie, en ocasiones imprevisibles.

Esto llevó a que el equipo del artista tomara la decisión de separarlos por seguridad.

El animal fue trasladado a manos de un entrenador especializado, y posteriormente reubicado en un centro dedicado al cuidado de grandes simios.

El destino de Bubbles, lejos del espectáculo y los flashes, se encuentra hoy en el Center for Great Apes, un santuario ubicado en Florida que acoge a primates rescatados de situaciones complejas.

Allí vive desde hace más de dos décadas, en un entorno controlado y junto a otros chimpancés.

Según la directora del centro, Patti Ragan, el animal ha logrado adaptarse a una vida más tranquila.

“Es muy dulce”, ha descrito en declaraciones recogidas por medios especializados, destacando que Bubbles forma parte de un grupo social estable dentro del santuario.

Actualmente, el chimpancé tiene 43 años y pesa alrededor de 77 kilos, muy lejos de la imagen infantil que lo hizo famoso junto al cantante.

El vínculo con Michael Jackson, sin embargo, nunca desapareció del imaginario colectivo.

En varias ocasiones, se ha revelado que el artista intentó reencontrarse con él.

Poco antes de su muerte en 2009, habría organizado una visita al santuario, aunque finalmente no pudo concretarse ese último encuentro.

 

Dónde está Bubbles, el chimpancé que adoptó Michael Jackson?

 

Bubbles comparte ahora su espacio con otros primates que también tuvieron contacto con el mundo del espectáculo.

Entre ellos destaca Oopsy, otro chimpancé de edad avanzada que participó como actor suplente en producciones televisivas en los años 70.

El centro, además de ser un refugio, funciona como un espacio de recuperación y vida social para animales que han pasado por experiencias fuera de su hábitat natural.

La historia de Bubbles también ha servido para reabrir el debate sobre la tenencia de animales salvajes como mascotas en entornos domésticos.

En la época en la que vivió con Michael Jackson, este tipo de prácticas no estaban tan reguladas como hoy, algo que ha cambiado de forma significativa en las últimas décadas.

Desde el santuario, se insiste en la importancia de ofrecer a estos animales una vida lo más cercana posible a su naturaleza.

Aunque no es posible devolverlos al entorno salvaje, sí se busca garantizarles bienestar, interacción social y estabilidad.

Hoy, Bubbles es considerado uno de los residentes más conocidos del centro.

Su historia, que comenzó bajo los focos del espectáculo mundial, ha terminado en un espacio silencioso rodeado de vegetación y otros simios.

Una transformación radical que contrasta con sus años en Neverland, cuando compartía habitación con una de las mayores estrellas de la música.

La figura de Michael Jackson sigue marcando su historia, pero el chimpancé ha construido una vida completamente distinta, alejada del ruido mediático.

En cierto modo, Bubbles representa el último vestigio de un universo que mezcló fama, excentricidad y ternura en una de las relaciones más inusuales de la cultura pop.

 

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