La intérprete perdió a su madre, Fiorella de Angelis, el pasado domingo a los 86 años

 

Aitana Sánchez Gijón con su madre

 

El silencio pesa más que cualquier aplauso cuando la vida obliga a detenerse en seco.

Aitana Sánchez-Gijón atraviesa uno de los momentos más duros de su existencia tras el fallecimiento de su madre, Fiorella de Angelis, ocurrido el pasado domingo 26 de abril a los 86 años, después de un progresivo empeoramiento de su salud en los últimos meses.

La noticia ha conmocionado al entorno de la actriz y ha dejado una huella profunda en una mujer que siempre ha hablado de su madre como su gran referente emocional y vital.

La despedida tuvo lugar en Madrid, donde Aitana acudió al tanatorio de la M-30 acompañada por sus hijos, Bruna y Teo.

Testigos presenciales describen una escena de profundo recogimiento, en la que la intérprete permaneció junto al féretro cubierto de flores sin separarse ni un instante, completamente desbordada por la emoción.

El último adiós se produjo posteriormente en el crematorio, en un ambiente íntimo y marcado por la discreción familiar.

Horas después, la actriz decidió abrir una pequeña ventana a su dolor a través de las redes sociales.

En una publicación sobria pero profundamente simbólica, compartió la imagen de un retrato de su madre en su juventud, acompañado de tres velas encendidas.

No añadió largas reflexiones ni explicaciones.

Solo una palabra, cargada de significado y nostalgia: “Mamma”, junto a un corazón roto.

Un gesto mínimo, pero suficiente para condensar la intensidad de una pérdida irreparable.

 

Aitana Sánchez-Gijón

 

Ese altar improvisado en su hogar, con la fotografía y las velas, parece haberse convertido en un espacio de conexión íntima con la memoria de su madre.

Una forma de mantenerla presente en lo cotidiano, como si la ausencia física pudiera suavizarse a través del recuerdo constante.

En palabras de su entorno, se trata de un homenaje silencioso que refleja la relación profundamente estrecha que ambas mantenían.

La muerte de Fiorella de Angelis llega en un momento especialmente delicado para la actriz, que acababa de finalizar su participación en la obra *La malquerida* en el Teatro Español de Madrid.

Sin apenas tiempo para procesar la pérdida, Aitana se encontraba inmersa en los preparativos de una gira teatral que debía comenzar el 8 de mayo en Valladolid.

La transición entre el escenario y el duelo personal se ha producido de manera abrupta, obligándola a replantear su ritmo vital en medio de la exposición pública.

Quienes han trabajado con ella destacan su profesionalidad incluso en circunstancias difíciles, aunque reconocen que esta última función en Madrid estuvo inevitablemente atravesada por la emoción contenida.

La actriz, sin hacer declaraciones públicas extensas, habría afrontado esos días con una serenidad frágil, sostenida por el amor hacia su familia.

 

Aitana Sánchez-Gijón

 

El vínculo entre madre e hija fue siempre especialmente estrecho.

La pérdida del padre de Aitana, el catedrático Ángel Sánchez-Gijón, en 2007, reforzó aún más esa conexión.

Desde entonces, Fiorella se convirtió en un pilar fundamental en la vida de la actriz.

Esa admiración quedó reflejada incluso en uno de los momentos más significativos de su carrera reciente.

Al recibir el Goya de Honor 2025, Aitana pronunció unas palabras que hoy resuenan con una carga emocional aún más profunda: “¿Lo mejor de recibir el Goya de Honor tan pronto? Poder dedicárselo a mi madre en vivo y en directo.

Gracias por tanto, mamma”.

Fiorella de Angelis, nacida en Pescara, Italia, representaba para muchos un modelo de discreción, cultura y sensibilidad intelectual.

Profesora de Matemáticas e Italiano, desarrolló su carrera en el Liceo Italiano de Madrid, donde compartió espacios académicos con figuras de gran relevancia cultural.

Su historia de amor con el padre de Aitana comenzó en Roma, en un contexto marcado por el exilio intelectual durante la dictadura franquista.

Aquella conexión dio lugar no solo a una familia, sino también a un entorno profundamente marcado por la cultura y el pensamiento europeo.

En ese círculo cercano convivieron nombres como el del poeta Rafael Alberti, quien llegó a ser padrino de la propia Aitana, dejando constancia de un universo familiar donde la literatura y el arte formaban parte del día a día.

 

Aitana Sánchez-Gijón

 

Ahora, con su partida, Fiorella deja tras de sí no solo el recuerdo de una madre amada, sino también el de una mujer que construyó su vida desde la discreción, la formación y la entrega familiar.

Su hijo Eloy y su hija Aitana permanecen como herederos de ese legado íntimo, que trasciende lo biográfico para convertirse en memoria afectiva.

En paralelo, la vida pública de la actriz continúa inevitablemente su curso.

En las últimas semanas, su nombre ha ocupado titulares por su supuesta relación con el actor Maxi Iglesias, con quien habría sido vista en actitud cercana en Madrid, según informaciones difundidas recientemente.

Sin embargo, en este momento, cualquier atención mediática queda en un segundo plano frente a la dimensión humana del duelo que atraviesa.

Aitana Sánchez-Gijón se enfrenta así a una etapa en la que el escenario y la vida parecen entrelazarse de forma inevitable.

Entre la luz del teatro y la sombra de la pérdida, la actriz se mantiene en pie, sostenida por el recuerdo de una palabra sencilla, repetida como un eco íntimo: “Mamma”.

 

Aitana Sanchez Gijon Maxi Iglesias