Ayuso reivindica el éxito de la visita del Papa en Madrid y desarticula los intentos de la izquierda de instrumentalizar su mensaje
La presidenta madrileña afea a la Cadena SER sus preguntas capciosas sobre la polarización y censura el “oportunismo del business separatista” ante el próximo viaje del Pontífice a Barcelona.

La histórica estancia apostólica del Papa León XIV en la Comunidad de Madrid ha concluido con un balance de movilización e impacto internacional sin precedentes en la historia reciente de la región.
En su primera comparecencia pública tras despedir al Santo Padre en el aeródromo capitalino, la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, ha comparecido ante los medios para desglosar unas cifras que calificó de “increíbles”: más de 1,3 millones de fieles en la misa dominical del Corpus, medio millón de jóvenes en la vigilia de la plaza de Lima y un lleno absoluto en recintos como el estadio Santiago Bernabéu y el Movistar Arena.
Sin embargo, el clima de felicitación institucional se ha visto interrumpido por un tenso rifirrafe dialéctico cuando los medios de corte progresista han intentado trasladar los discursos éticos del Pontífice al terreno del cuerpo a cuerpo partidista.

Durante el turno de preguntas, el redactor de la Cadena SER, Javier Alonso, interpeló de forma directa a la jefa del Ejecutivo madrileño, cuestionándole si se sentía “interpelada” por las condenas de León XIV a la polarización social y política, aludiendo explícitamente al célebre lema popular “me gusta la fruta”.
Ayuso ha rechazado de plano la premisa del informador, acusando implícitamente a la emisora de practicar un reduccionismo estéril y de “mirarse el ombligo” ante mensajes que tienen un alcance netamente global.
“El Papa siempre habla en contra de la polarización allá donde se encuentre. Sus mensajes siempre han sido los mismos”, replicó Ayuso, quien rehusó patrimonializar o utilizar el magisterio papal de forma partidista.
A renglón seguido, la presidenta regional ha redirigido el foco de la responsabilidad hacia el Palacio de la Moncloa, situando la verdadera anomalía democrática en la “crisis institucional sin precedentes” que atraviesa el país.
En una dura enumeración, Ayuso denunció el “secuestro” de los poderes judicial y legislativo a manos del Gobierno de Pedro Sánchez, la persecución sistemática a jueces y fiscales, y las coacciones dirigidas desde las estructuras estatales contra los medios de comunicación independientes y miembros de la Guardia Civil.

El bloque de preguntas de la Cadena SER también pretendió fiscalizar la reciente estancia de la mandataria madrileña en México.
Ante la petición de detalles sobre su agenda oficial en el país azteca, la presidenta se mostró tajante y declinó ofrecer los nombres de los empresarios y profesionales de la comunicación con los que mantuvo encuentros de trabajo.
Ayuso justificó este hermetismo como una medida de estricta protección y seguridad para sus interlocutores americanos, argumentando que debían resguardarse de las represalias de un Gobierno mexicano al que acusó de “poner en peligro a la delegación española” y de intentar boicotear el viaje institucional tras sus reuniones con gobernadores de la oposición.
“Fíjense cómo será que la mayoría de los expresidentes mexicanos viven en Madrid huyendo de su propio gobierno”, enfatizó, describiendo un panorama de inseguridad generalizada en la república norteamericana.

A preguntas de otros reporteros sobre la conveniencia de confrontar el discurso de acogida del Papa con los postulados de “prioridad nacional” presupuestados en los pactos autonómicos entre el PP y Vox, Ayuso defendió que la vocación de Madrid es la de ser una región “abierta, integradora y sin fronteras”, inspirada en el humanismo cristiano.
No obstante, recordó que la viabilidad de los servicios públicos exige “orden, equilibrio y el respeto escrupuloso a la ley”, afeando al Ejecutivo central la desatención del control fronterizo y la generación de “efectos llamada” inasumibles para los ayuntamientos.
En paralelo, avanzó la agenda legislativa de su gabinete en favor de la natalidad, confirmando la tramitación de medidas para que el concebido compute formalmente como miembro de la unidad familiar a efectos de ayudas públicas, en coherencia con la defensa de la vida que abandera su Gobierno.
Por último, ante los llamamientos de colectivos radicales e independentistas a boicotear la inminente escala de León XIV en Barcelona debido al debate lingüístico, Ayuso expresó su deseo de que Cataluña reciba al Pontífice con la misma calidez que Madrid.
No obstante, arremetió con dureza contra los partidos soberanistas: “Espero que el egoísmo independentista, que al final es un business político identitario y oportunista, no arruine los momentos tan maravillosos que Barcelona y España van a dar ante el mundo con un orgullo de todos como es la Sagrada Familia”.