Ana Rosa Quintana inicia sus vacaciones familiares en su histórico refugio de Sotogrande
La comunicadora se despide de la audiencia de Telecinco hasta septiembre y se traslada a la costa gaditana, donde veranea de forma ininterrumpida desde la década de los noventa.

Tras la conclusión de una intensa temporada televisiva al frente de la franja matinal de Telecinco, Ana Rosa Quintana ha iniciado su habitual periodo de descanso estival.
La presentadora se despidió de los espectadores el pasado viernes, cediendo el testigo a Patricia Pardo y Ana Terradillos, quienes asumirán la responsabilidad de la programación veraniega de la cadena de Mediaset —con la que Quintana ha renovado recientemente su contrato de larga duración—.
Como viene siendo tradición desde hace más de tres décadas, el destino elegido por la periodista es la exclusiva urbanización de Sotogrande, ubicada en el municipio gaditano de San Roque.
Un enclave fundado en los años sesenta por el empresario estadounidense Joseph McMicking y que destaca por su privacidad, sus extensas zonas verdes y su baja densidad demográfica durante el invierno, la cual llega a quintuplicarse en la temporada alta.

El epicentro de la reunión familiar
Para la presentadora, este rincón de la costa andaluza representa el escenario idóneo para la desconexión y el reencuentro con sus seres queridos.
En declaraciones recientes, Quintana definió con cercanía su papel durante los meses de verano: «Soy la gallina reuniendo a sus polluelos», en alusión a la concentración de sus hijos y familiares en la residencia que comparte junto a su esposo, el empresario Juan Muñoz.
Entre las actividades habituales de la comunicadora en Sotogrande se encuentran las jornadas de navegación por aguas del Estrecho y su asistencia como espectadora a los prestigiosos torneos internacionales de polo que se celebran anualmente en las instalaciones del complejo.

Capacidad de desconexión sin perder el pulso informativo
A pesar de alejarse de los focos de los platós madrileños, Quintana ha manifestado que mantiene una relación natural con la actualidad, logrando un equilibrio entre el descanso y su vocación profesional:
«Tengo una capacidad de desconexión que no os podéis ni imaginar, aunque miro todo el rato. No me puedo levantar y no leer los periódicos o ver los digitales, no saber lo que ocurre; pero lo hago porque me gusta la información y por estar al día, no me obsesiono».
Con los cambios pertinentes en la parrilla estival de Telecinco ya en marcha, la dirección de los magacines matinales queda temporalmente estructurada con La Mirada Crítica y Vamos a ver… verano, a la espera del regreso de la periodista titular de cara al nuevo curso televisivo en septiembre.
